Waleska Perdomo Cáceres: Antifragilidad del discurso

Por Waleska Perdomo Cáceres

La mayoría tenemos la impresión de vivir dentro de la matrix; de ser parte de un juego global dentro de un gran estado cerrado. Aunado a ello, vivimos bajo el régimen de la desaparición de lo material. La muerte de lo real que viene dada por la simulación creada por la hiperconexión que a la par de lo físico, prestan las líneas de códigos que definen y regulan tanto el comportamiento humano como la interrelación entre los individuos. Es una cotidianidad llena de bytes.

Dentro de este escenario, la tecnología estructuralmente humana se prepara parala no-realidad. Esto no es más que el manejo de una realidad creada por paradigmas, como el político, para crear un paralelismo entre las masas y la información, dónde ni la masa tiene opinión, ni la información; informa. Este factor es interesante al punto de establecer la relación entre la posibilidad de manipular lo que está ocurriendo o no. La simulación de realidades que puede servir tanto para la dominación, cómo para la creación de eventos inexistentes.

La no-realidad se convierte en una hiperrealidad, un pequeño mundo inducido que obliga a cambiar la forma de ver el mundo, siendo ésta una copia verosímil de la realidad. Es una estrategia que juega con la ilusión. Desde ahí, se generan otras vías de interacción humana que obligan a la adaptación de las formas de entendimiento. No sólo basta con la comunicación clásica, el medio obliga a una meticulosa puesta en escena, dónde la imagen que se proyecta a otros, prevalece haciendo que la vida se convierta en un aparador con protagonismo individual.

Y si, lo cotidiano se convierte en la foto del almuerzo para instagram, de improviso aparece un aparador que se erige desde las historias posteadas en facebook, las quejas en los fleets de twitter o la publicación del Tiktok diario. La sobreexposición mediática de la vida, la omnipresencia del paradigma político y la creación artificial de noticias, instaura nuna sociedad que vive dela creación de una imagen que no necesariamente corresponde con la realidad.

Estos avatares con show propio se esfuerzan por brindar el mejor espectáculo, a los espectadores de su propia vida. Entonces las personas se adaptan modelando su aspecto físico, diseñado su vestuario, organizando el encuadre de la foto, en fin; transmitiendo un reality aparentemente real. Un avatar que se permite circular en medio de la incertidumbre, la impermanencia, el caos y el desgate.

Este desdoblamiento digital se llena de los símbolos y signos de la existencia vivida tecnológicamente. Es en ese punto dónde las personas que se comunican por stickers hasta para dar un pésame, creen más en las cadenas de WhatsApp que lo que ven cuando salen a la calle. Entonces se experimenta una suerte de despertar búdico, al constatar que no pasa nada. Desde ese momento, se comienza a desarrollar un criterio de selección de información que permita la comunicación anti-frágil para defender las posturas personales con argumento, con fundamento, sobre hechos verificables y coherentes.

La anti-fragilidad es una idea que proviene del mundo de la gerencia, es usada para manejar entornos de turbulencia en los negocios. Es la posibilidad de sacar el mayor provecho al caos y a la incertidumbre. Lo anti-frágil mejora y va más allá de los conceptos de resiliencia, condición que permite mantenerse entero ante la adversidad. Bailar con los demonios propios es necesario, para sobrevivir ante los cambios constantes.

Por ello, las personas despiertan para desarrollar sus propios códigos de comunicación, lo que permite estar blindados con posturasserenas, con criterio propio.La anti-fragilidad se desarrolla para ser uno mismo. La importancia de sobrevivir al tiempo, de no enfermar y de proseguir para alcanzar los cambios paradigmáticos, son asuntos más importantes.

Taleb desde su anti-fragilidad, hace que el fracaso luzca necesario para recomponer las piezas quebradas. Los pensamientos claros de las personas fuertes, son el salvavidas que hace que las ideas floten sobre el mar encrispado de las críticas ideológicas. Por ello es cada vez más necesaria la claridad de la mente, para que lo ilusorio no borre la verdad, aun conociendo que ella no es única. La adaptación de las personas, la flexibilidad del pensamiento y la capacidad para dejarse llevar son importantes, pero también es necesaria la robustez de lo bueno y lo ético.

* Doctora de Sistemas (UBA). Magister en Gerencia y Coordinadora de Relaciones Institucionales (REDIT)

Publicado eneltapete.com

 

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