José Antonio Gil Yépes: Modernización de los Gremios y de la Intervención Norteamericana

Por José Antonio Gil Yepes

Los gremios en Venezuela nacieron, casi todos, bajo un modelo de sociedad (Estado,  gobierno y gremios o grupos de interés) que fue organizado bajo el rentismo petrolero; es decir bajo un modelo diseñado tanto para captar la renta como para distribuirla (el sector público); o para recibirla (los sectores privados representados en gremios o asociaciones: partidos, burocracias, empresas del Estado, fuerzas armadas, cámaras, sindicatos, iglesias, universidades, asociaciones varias y los pobres a través de subsidios).

Si el rentismo se acabó (aunque algunos tratan de revivirlo), entonces el Estado, el gobierno y los grupos de interés tendrían que reorganizarse bajo un modelo pluralista-moderno que comprende todo: lo político, económico, social y cultural.

Pero esta transformación tiene sus detractores en los grupos que han gobernado y en la mayoría de los que tratan de gobernarnos porque la renta petrolera fue utilizada, no para reducir la pobreza y desarrollar el país, sino para concentrar el poder, por lo que bloquearon las reformas de CAP II que intentó cambiar los siguientes patrones:

1.El poder político y económico necesariamente se concentra si la sociedad depende de una fuente predominante de generación de divisas; en nuestro caso, los hidrocarburos. 2. De allí se desarrollaron mecanismos institucionales para concentrar el poder político: Presidencialismo, Centralismo, Estatismo, Partidismo o Caudillismo, Populismo (el reparto como engaño perjudicial a todos los sectores) y el Rentismo Petrolero (acentuado cuando se elevan los precios y baja producción). 3. Movilización de la economía mediante el gasto público, dado el alto ingreso rentista, y evitando que la economía sea movida por la inversión y producción privada (lo cual redistribuiría el poder político a favor de empresarios y trabajadores). 4. Lo anterior se puede generalizar al observar que la dupla Estado-Leyes y gobiernos venezolanos han inhibido, por décadas, las iniciativas de todos los sectores no oficiales. 5. Como ese modelo no es productivo y satisfactorio para los sectores sometidos a él, el reparto de la renta es un gran mecanismo para apaciguar las frustraciones de los sectores afectados y a los movimientos desestabilizadores de semejante régimen.

Si estamos de acuerdo con este diagnóstico, tendremos que concluir que el Estado venezolano NO es un Estado moderno. Para serlo, se necesita que ese Estado estuviese organizado para que el PLURALISMO político y económico sea el norte de su conducción; no la concentración del poder político en los pequeños grupos civiles o militares que nos han mandado e inhibido nuestras iniciativas. El pluralismo se basa en la existencia de canales de comunicación entre todos los sectores para asegurar su participación e influencia en los procesos de toma de decisiones públicas y, en nuestro caso, en la desprecidencialización, descentralización, desmontaje de la hegemonía del grupo gobernante, privativatización, despopulización de las políticas sociales y compensar el rentismo petrolero tanto elevando su producción y moderando sus precios como con la diversificación de las exportaciones privadas.

Las presiones norteamericanas crean la esperanza de desarrollo, tanto económico como democratizador. Pero estas presiones, en lo económico, tampoco son modernizadoras porque están enfocadas a reforzar el rentismo petrolero, ahora sumado al rentismo aurífero (el oro es clave en la conducción de información por la inteligencia artificial), el coltán, el torio, el cobre, etc. El refuerzo del rentismo contribuye a reforzar el autoritarismo político, lo cual colide con la intención manifestada por el gobierno norteamericano de querer asegurar un gobierno democrático para Venezuela.

Bajo estas circunstancias, el reto de los gremios y, en particular, el de las cámaras y federaciones empresariales para modernizarse es mayúsculo. Sus principales aspectos son: 1. Diversificar las exportaciones privadas y de las empresas mixtas. Para ello, las cámaras, por ahora, sólo cuentan con ellas mismas. 2. La capacidad exportadora depende de la productividad y competitividad y éstas, a su vez, dependen de bajar los costos de transacción, lo cual depende de…3. Construir alianzas entre los eslabones de cada cadena de producción.

Todo esto representa un cambio de mentalidad y de funciones. Las cámaras más relevantes, bajo el rentismo, han sido las sectoriales. Su misión ha sido cabildear ante el gobierno leyes y reglamentos para que sus afiliados pudiesen operar y accesar a beneficios del reparto rentista. Para construir alianzas entre los eslabones de las cadenas se necesitan cámaras multisectoriales. En este aspecto, las cámaras regionales tienen ventaja sobre las sectoriales, lo cual les ayuda a ganar vigencia ante el predominio de las sectoriales.

La estructura jerárquica de las cámaras tradicionales ha sido centralizada. Ahora se necesita una organización más horizontal y participativa.

Por lo tanto, el número de comités dentro de las cámaras tenderá a crecer y a contar con más autonomía.

Los métodos de comunicación de las cámaras tradicionales enfatizaban reuniones presenciales, informes impresos; ahora necesitan enfatizar el uso de redes sociales, aplicaciones móviles y videoconferencias.

Por último, el financiamiento de las cámaras debe seguir cambiando. Originalmente, se basaba en cuotas de inscripción y mensualidades (un esquema rentista de pagos que se hacían funcionara o no la cámara). Pero el agotamiento del rentismo (alarma que se prendió el “Viernes Negro”, 18 de febrero, 1983, y que fue reafirmada por el despido de 18.000 tecnócratas petroleros en enero de 2003), disparó el empobrecimiento y las cámaras tuvieron que desarrollar la venta de servicios a sus afiliados y no afiliados. Esta debe ser la fuente principal de sus recursos. Lo cual les permitiría pagar mejores sueldos a sus funcionarios y, por ende, reclutarlos entre lo más granado de nuestros profesionales y técnicos, como ya han hecho algunas.

Las cámaras tendrán que seguir cabildeando – verticalmente – ante los gobiernos, pero su principal reto es promover – horizontalmente – las alianzas entre eslabones de las cadenas de producción para bajar los costos de transacción.

El indicador # 1 de nuestro desarrollo económico y como democracia pluralista es el nivel de diversificación de nuestras exportaciones.-

@joseagilyepes

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor»

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