Electricidad: ¿ENTRE $20 Y $80 DÓLARES POR HOGAR?

Por José Antonio García

Existe un padecimiento en la sociedad que casi todos conocen: la pobreza. Una situación que genera precariedad, estrés y falta de acceso a servicios esenciales para la vida. Recientemente, la Universidad Católica Andrés Bello publicó el resultado de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2025), la cual revela que el 68,5% de los venezolanos vive en situación de pobreza. Mientras esto ocurre, la Asamblea Nacional avanza en una reforma de ley que afectará el bolsillo de la población. Quédate por aquí; te vamos a contar cómo y en qué medida, en un país con cerca del 70% de su población en situaciones de pobreza, se adelantan leyes que pondrán más presión sobre el bolsillo de los ciudadanos.

LA PARADOJA ELÉCTRICA: La incongruencia entre la pobreza y las nuevas tarifas

Los resultados de la ENCOVI 2025 indican que 7 de cada 10 venezolanos viven en pobreza, y de esa cifra, 3 se encuentran en pobreza extrema. Otros estudios, como el del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (CENDAS-FVM), registran un incremento de $230 USD en la canasta alimentaria familiar en lo que va de año.

Frente a este diagnóstico y con estimaciones de que los ingresos petroleros podrían incrementar en más de $10.000 millones de USD este año se podría suponer que el Gobierno Venezolano tomaría medidas para evitar la exposición de los ciudadanos a un mayor deterioro de su economía. Sin embargo, el pasado mes de junio la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión la reforma de la ley sobre electricidad, abriendo la puerta a la privatización de parte del servicio y, con ello, al incremento de las tarifas.

LA FACTURA EN LA REGIÓN: El costo de la energía sin subsidio

Según datos de Global Petrol Prices (plataforma de referencia que monitorea los precios de la energía a nivel mundial) y de organismos nacionales de distintos países de Latinoamérica, los montos de la factura eléctrica en países con privatización son los siguientes:

1. Perú: La factura promedio mensual oscila entre $30 y $50 USD.

2. Argentina: Un hogar de consumo medio sin subsidio paga actualmente entre $25 y $45 USD al mes.

3. Chile: Un hogar promedio paga entre $45 y $65 USD.

Estos montos corresponden a la factura de un hogar con consumos básicos (iluminación, refrigerador, TV, etc.), el cual ronda entre los 150 y 250 kWh mensuales.

Si a esto se agrega el consumo de un aire acondicionado (Split de 12.000 BTU), en esos mismos países deben sumarse entre $24 y $65 USD al mes. De este modo, un hogar con un solo aire acondicionado paga entre $60 y más de $100 USD mensuales.

Si la electricidad en Venezuela se privatiza, aunque sea parcialmente, la conclusión es simple: el monto de la factura se incrementará. Al contrastar el subsidio actual con los precios del servicio en los países anteriormente mencionados, nuestra proyección de incremento para los hogares venezolanos se ubica entre $20 y $80 USD mensuales.

PARALELISMO HISTÓRICO: La lección de los años 90

En la década de mediados de los 80 y en los 90, los gobiernos de la época intentaron privatizar sin éxito la electricidad, proceso que fue frenado por la inestabilidad política. Los críticos de entonces aseguraban que la medida tendría un impacto directo sobre el bolsillo del venezolano, colocando como ejemplo la privatización del servicio telefónico (CANTV) en 1991, que causó un incremento de hasta el 300% en las tarifas.

Tanto en periodos anteriores como en el presente, bajo índices de pobreza similares de entre el 60% y el 70%, la privatización significa lo mismo: un incremento en las tarifas que debe pagar el ciudadano común en una situación económica precaria para la mayoría.

GANADORES Y PERDEDORES: La nueva ruta del dinero electrónico

La privatización, incluso parcial, del servicio eléctrico traerá un incremento en el costo de la energía en Venezuela. Todo proceso de este tipo responde a una lógica económica común: extrae dinero del bolsillo de las familias para destinarlo directamente a las arcas de las operadoras e, indirectamente, al Gobierno a través de la recaudación de impuestos.

El resultado medible es que la mayoría verá reducidos sus ingresos disponibles, mientras el sector empresarial capta dividendos a su favor.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿por qué no se optó por alternativas que no afectaran el bolsillo del venezolano, como financiar los contratos de las empresas transnacionales que repararan y reconstruirán el sistama con excedentes petroleros o mediante compensaciones de crudo, oro u otros minerales? Lo cierto es que hoy Venezuela adopta medidas según los dictamen de EE. UU., una nación que prioriza el interés privado en los servicios públicos. ¿Actor intelectual o simple coincidencia?

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor»

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