Es un secreto “a voces” que desde hace varias semanas, o tal vez meses, se han venido dando conversaciones entre personeros del régimen y representantes de la oposición. No es para menos en la actual crisis.
Los alcances del conflicto los conocemos. Estamos enterados por las diarias protestas, manifestaciones y operaciones represivas que se suceden hasta en el más recóndito paraje de la geografía nacional.
Lo que desconocemos es que sucede a puertas cerradas, cuando las partes se encuentran, en nombre presuntamente de la gente que protesta por una parte, y seguramente en nombre del régimen, por la otra.
Tratar de satanizar negociaciones, porque de eso se trata, es también un acto criminal. Esta locura represiva del régimen hay que detenerla. Nos acercamos con gran velocidad hacia un centenar de asesinados por el simple hecho de estar en la calle protestando.
En momentos en que se dinamitan todos los puentes de comunicación, y aun en las guerras más frontales, siempre se tienden vías de contacto directo entre las partes. Eso ha venido ocurriendo.
Nos preguntamos qué pasa que no conducen a nada. Más aun, porque no se nos informa de cuáles son las piedras de tranca.
Por supuesto surgen especulaciones y posibles explicaciones ante la ausencia de informaciones. Es necesario a esta altura de la crisis que se conozcan cuáles son las posiciones de ambos bancos. Si es que solo son “dos”. De tal manera, que de cara a la historia se asignen las responsabilidades respectivas.
Los venezolanos ni somos tontos, ni somos brutos. Necesitamos saber qué pasa.
Junio 16, 2017
