¿Y las muñecas del petróleo… qué?

Por Eduardo Martínez

Hace más de un año estalló el escándalo del descarado robo de 23 mil millones de dólares, presuntamente de PDVSA con cripto monedas y por altos funcionarios del gobierno y, a la vez, del PSUV, partido del gobierno.

La sumatoria era representativa del gobierno. Innegable e inseparable: altos funcionarios del gobierno + Psuv + Pdvsa + criptomonedas = 23 mil millones de dólares.

Luego de esos primeros espasmos por la impresión, el escándalo fue magnificado por la aparición de un término que se añadía insólitamente a los ingredientes delictivos.

Sobre esa cifra tan elevada no descartamos que fuera considerada exagerada por los analistas y periodistas internacionales. Sin embargo, a los pocos días, la atención fue focalizada por la aparición de las “Muñecas del Petróleo” (William Saab dixit). Unas féminas que presuntamente perfeccionaron sus atributos con “donaciones” provenientes de lo robado.

Para echarle más leña a un fuego, que ya no se podía apagar, se acusó a los presuntos responsables de operar una red de prostitución. Acusando de esta manera a estas muñecas de ejercer la profesión más vieja del mundo.

Por ahí, la noticia pasó de las páginas financieras, a las páginas de sucesos criminales, hasta acuatizar en los mares escandalosos de los tabloides de chismes, prensa rosa y los de menos ropa. Estos últimos, que nadie acepta conocer, pero que cuando se mencionan, todo el mundo sabe de que se está hablando.

Mientras tanto, y por todo un año, nunca supimos hasta ahora dónde estaba encapillado el fulano Tareck El Aissami. Aunque no escapamos de las especulaciones más variadas.

¿El momento oportuno?

Ahora, cuando estamos en un desabrido proceso electoral, surge de nuevo el escándalo. Para lo cual rescataron o apresaron de quién sabe dónde, al más alto representante del chavismo, caído en desgracia. Desaparecido por todo un año.

Sin entrar en las implicaciones legales, de todo un año ¿retenido? sin ser presentado en tribunales, nos preguntamos ¿lo sacaron en el momento oportuno?

Si nos guiamos por las encuestas, casi el 80% de los venezolanos no creen en este gobierno, aunque recen el Credo. Eso también es indiscutible.

Y la cosa es del magnitud, que no sería de extrañar que los venezolanos estén más interesados en conocer ¿dónde están las muñecas del petróleo?

No es para menos.

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