Venezuela, el país con deuda más riesgosa

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A nuestras manos vino un interesante informe que relaciona el endeudamiento estatal con el cambio demográfico. Elaborado por una institución seria y confiable, el análisis toma en cuenta el estudio del Credit Market Analysis-CMA, que coloca a Venezuela como el país más riesgoso de no honrar su deuda en los próximos 5 años, al otorgarle casi un 50% de probabilidad de caer en cesación  de pagos.

Señala el informe en su primera parte,  que “El temor de un desplome de la deuda soberana europea a raíz de la odisea griega de principios de año, generó una crisis de confianza en el continente, que además de intimidar a la moneda única, suscitó por primera vez en años el escrutinio riguroso de las finanzas públicas de los países “industrializados” de Europa.

De acuerdo al estudio de la entidad Credit Market Analysis (CMA), la deuda soberana de los 20 países mas industrializados del mundo supera los USD 15 trillones.

Tabla 1

En la tabla No.1 se pueden observar, los 10 países que de acuerdo a las agencias calificadoras de riesgo y a las entidades prestamistas internacionales, además de tener la mayor cuota de participación en el PIB global, son considerados los mas sólidos y seguros; el menor riesgo de una cesación de pagos, se encuentra aún hoy concentrado geográficamente en el norte y occidente europeo (Francia y Bélgica fueron desplazadas en la lista por Dinamarca y Hong Kong), con especial énfasis en los países nórdicos.

Teniendo en cuenta no solo el rating crediticio (CMA Implied Rating) si no también los puntos básicos que debe pagar un tenedor de CDS Credit Default Swaps (títulos valores que aseguran frente al evento de una cesación de pagos del emisor subyacente) de acuerdo a la deuda soberana en cuestión, es evidente la diferencia existente entre los títulos de crédito de países como Noruega, Alemania o Estados Unidos y aquellos enumerados en la tabla No. 2.

De acuerdo a Credit Market Análisis, Venezuela y Grecia se encuentran en el segmento de países que con un 50% de probabilidades pueden llegar al incumplimiento de su deuda estatal en los próximos 5 años (CPD: Cumulative Probability of Default : Probabilidad acumulativa de Cesación de Pagos). Aunque las diferencias entre ambos grupos de países son notables, lo más sorprendente es comparar el impacto de la crisis del 2008 en unas y otras economías; por ejemplo, la bolsa de valores de Venezuela durante el 2008 tuvo un desempeño de -9% a pesar de la hecatombe financiera global, mientras que índices como el Dow Jones y el Dax finalizaron el año 34 y 40.4% en negativo. Estas observaciones nos permiten percatarnos de lo siguiente:

Tabla 2

aunque los países considerados como de alto riesgo continuarán siéndolo a largo plazo, aquellos que han sido catalogados como una inversión segura y confiable, con una probabilidad de “default” inferior al 10%, no están impermeabilizados absolutamente. Estas economías aún se encuentran en proceso de recuperación de los efectos de la crisis financiera del 2008, que implicó el desembolso de millones y millones de dólares en paquetes de estímulos gubernamentales no sin consecuencia alguna: la mayoría de éstos países experimentaron por lo menos durante el término mínimo de 6 meses una contracción en su Producto Interno, lo que generó una emisión masiva de deuda soberana. Como resultado, debido a que la mayoría de estas naciones industrializadas cuentan con una deuda externa que supera el 25% de su PIB (USA 52%, Alemania 72%, Francia 77%), existe el riesgo latente de que los mercados de capitales globales no logren satisfacer sus demandas crediticias, y que éstos países se vean en la obligación de competir por fondos a nivel internacional a través del aumento gradual de sus tasas de interés.

De acuerdo a los economistas Carmen Reihart y Kenneth Rogoff de la Universidad de Princeton, la crisis bancaria del 2008 tendrá una duración estimada de 4 a 5 años, al final de los cuales el endeudamiento soberano aumentará en 80%; en términos reales esto significa que hasta el año 2013 el crecimiento de los países de la OECD será frágil y las finanzas públicas estarán bajo mucha presión. Así mismo, el cambio demográfico en la región será un agravante subestimado pero calculable.

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