Venezuela atrapada en un triángulo de las Bermudas

Por Eduardo Martínez

A pesar de la amplia ventaja que la oposición le lleva al régimen para las elecciones del 28-J, la situacion de Venezuela no está fácil. Aunque debemos advertir que el régimen la tiene más difícil. Eso es innegable.

Los venezolanos nos encontramos afectados por los tres vértices de ese triángulo: el comunismo criollo, el comunismo internacional y sus nuevos aliados, y los Estados Unidos. Y en el centro de ese triángulo, están los millones de venezolanos que se han lanazado a las calles para impulsar un cambio radical. Lo que se verá materializado -indeteniblemente- en los resultados electorales.

Desde hace por lo menos dos décadas, los venezolanos hemos estado a merced de fuerzas de presión que se activan desde esos tres vértices. Lo que fue posible por la destrucción institucional y la satanización del liderazgo no afecto al régimen venezolano; y a la vez, por la absorción y disminución de la nomenclatura del régimen.

Hasta finales del Siglo XX, Venezuela se había caracterizado por desarrollar una política internacional independiente. Es verdad que alineada con Occidente. Pero a la vez, fiel a sus tradiciones y a sus valores.

Uno de los logros, extraños para muchos analistas intrenacionales, fue que a pesar de ese alineamiento, el liderazgo venezolano supo ser socio de los países árabes en la OPEP, y mantener excelentes relaciones con el estado de Israel desde 1948.

Con el advenimiento del chavismo en 1999, esa política de neutralidad inteligente -en el conflicto árabe-israelí- se rompió. A la par de un realineamiento con el fin de insertar a Venezuela en los conflictos internacionales.

De ser amigos de todo el mundo, pasamos a ser enemigos de nuestros amigos tradicionales. Incluyendo al que por siglo fuera nuestro principal cliente del negocio petrolero: los Estados Unidos.

Hoy en día, el régimen venezolano está alineado con Rusia, en la guerra con Ucrania; con los palestinos, en su guerra contra Israel; con Irán, en su desafío a Occidente; con Bielorusia, despreciada por todos los países de la Unión Europea; y amigos íntimos de otros países, execrados por su talante autocrático, como Siria, Corea del Norte, Nicaragua y Cuba, entre otros.

Todo va a estar determinado por la fortaleza de esos millones de venezolanos, y la tenacidad del liderazgo opositor, para mantener esos vértices a raya.

Una tenacidad, y claridad de conceptos, que debe llevarnos a realinearnos con el mundo democrático y desarrollado. Pero eso sí, teniendo siempre en mente que las políticas deben responder a los intereses nacionales venezolanos. No debemos ceder en ese objetivo.

La tarea no es fácil. Las cargas serán muy duras. Aunque se aligerarán con el apoyo de millones de venezolanos.

editor@eastwebside.com

@ermartinezd

Un comentario

  1. Hay que reconocer que Venezuela está controlada por intereses extranjeros empezando por Cuba y otros países forajidos que todos los días extraen nuestras riquezas. En alguna medida viven de nosotros. Van a aceptar tranquilamente perder esta tetica? Yo estoy pesimista y Dios quiera que me equivoque pero hasta última hora pueden pasar cosas…

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