Venezuela a los 24 días: Un problema de definiciones

Por Eduardo Martínez

En las últimas semanas, en el trending topic de las palabras aparecen: Traición y conspiración. A lo que habría que agregar como consecuencia: lealtad y complicidad.

Toda palabra conlleva sinónimos, que tienen el mismo significado, y también de antónimos que significan lo opuesto.

El antónimo de “lealtad”, es “deslealtad”. Y el sinónimo de deslealtad es “traición”. Mientras que la lealtad tiene entre sus sinónimos la legalidad, verdad, realidad.

En tanto la “complicidad” es una cosa más complicada. Entre sus sinónimos se encuentra la connivencia, cooperación, participación, y confabulación.

Y por último, la “conspiración”, que no tiene antónimo, tiene como sinónimos el complot, conjura, contubernio, confabulación, trama, intriga, entre otros.

Si logramos dar con el correcto significado de esta “sopa de palabras”, podremos armar el rompecabezas de lo que está sucediendo en estos días en Venezuela. Lo que será, también como consecuencia, una especie de “filosofar”.

Adelante amigo lector no se reprima, e incursione en los caminos andados por Aristóteles, Platón y otros filósofos originarios.

Ni más ni menos.

Una anécdota metodológica

Siendo estudiante de postgrado, un profesor de una asignatura de profunda raíz filosófica, nos enseñó que lo esencial en esta materia era la correcta utilización de las palabras. Lo que le llevó a precisar que era posible aprender filosofía con la ayuda del diccionario de la Real Academia Española (RAE).

Al razonar su aseveración, explicó que lograr entenderse en una discusión filosófica, requería que las dos personas (o más personas) que hablaban se entendieran en su idioma, que era lo común entre ambos para entenderse. Lo que en nuestro caso, mundo hispanoparlante, estaba perfectamente incluido en el diccionario de la RAE.

Un par de años después, trabajando en una cooperativa internacional de comunicaciones que operaba bajo los estándares de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT-T), descubrí que internacionalmente -en lo que es más parecido a la ancestral Torre de Babel- fue mundialmente establecido por la totalidad de los países, que cuando existe una discrepancia entre la interpretación de lo estandarizado, se debe recurrir al idioma francés.

En Venezuela, ese no es el caso. Todos hablamos el idioma de español – de Cervantes- y si hay discrepancias, debemos recurrir al diccionario de la RAE.

Ahora, no tenemos la culpa que algunos no conozcan los significados correctos, y que tampoco conozcan los diccionarios.

Para la búsqueda de los significados de las palabras: www.rae.es

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@ermartinezd

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