Una partida de ajedrez sin Jaque Mate

Por Eduardo Martínez

Los protagonistas del juego están montados sobre un tablero de ajedrez. Como siempre, de un lado las piezas blancas y del otro, las rojas. Solo que esta vez los jugadores no están sentados uno a la izquierda y el otro a la derecha. El tablero se ha girado 90 grados. Las blancas están al norte y las rojas al sur.

El juego es extraño e incierto. Las rojas no respetan las reglas. Su rey está al descubierto, mientras las blancas tienen su Rey “a buen resguardo”, como se dice en estos tiempos.

De un lado, las piezas más relevantes se han agrupado para proteger al rey. Del otro, las piezas han tomado posición en todo el tablero.

De las Reinas, mientras una se desplaza por todo el tablero, sin que se pueda anticipar dónde va a aparecer, a la otra la vemos conservar su mudez.

Pudiéramos seguir describiendo el juego de los alfiles, torres y caballos. En tanto, los peones rojos han sido bajados del tablero, intentando reprimir cualquier expresión del público que observa emocionadamente la partida.

Sin embargo, los relojes siguen marcando los tiempos del juego. No se han parado.

Sí, es un juego de ajedrez sin jaque mate. Solo agregamos en este punto: por “todavía”… Es hora de comenzar a cambiar el léxico.

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@ermartinezd

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