Siempre se ha dicho que es corta la memoria de nosotros los venezolanos. Y por eso, hoy 26 de abril, no podemos dejar que pase fuera de la agenda la fecha natalicia del presidente Raúl Leoni. Un venezolano cuya figura se agiganta con los años. Un ciudadano que las nuevas generaciones deben conocer y tener como referencia en sus vidas y en la historia de la Nación.
Natural de El Manteco, estado Bolívar, Raúl Leoni nació el 26 de abril de 1905, en el seno de una familia típica del Siglo XX venezolano: su padre musiú, nacido en la isla de Córcega, y su madre venezolana.
Dirigente estudiantil
Sus estudios los empezaría en la ciudad de Upata, pasando a estudiar bachillerato en Ciudad Bolívar, y recibiéndose de bachiller en Caracas. Ingresó luego a estudiar Derecho en la Universidad Central de Venezuela, donde se destacó como dirigente estudiantil universitario.
En 1928, actuando en su condición de presidente de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV), organizó la celebración de la Semana del Estudiante. Hecho que es considerado la génesis de la democracia venezolana y la irrupción en la política de la juventud venezolana, que sería conocida como la Generación del 28.
La lucha política y el exilio
Entre 1928 y 1936, el obligado exilio lo llevó por varios países americanos. A la muerte de Juan Vicente Gómez regresa a Venezuela (1936. Siendo expulsado por el régimen de Eleazar López Contreras en 1937. En Colombia, culminó sus estudios de derecho en 1938, recibiéndose como Doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Bogotá.
En su gesta política, Leoni fue fundador –junto a sus compañeros de generación- de los partidos ARDI, ORVE, PDN y Acción Democrática. Fue electo Diputado por el estado Bolívar (anulada); concejal del Distrito Federal (1941); Senador por Bolívar en 1958, presidiendo en ese período la presidencia del Congreso Nacional, y elegido presidente de la República para el período 1964 a 1969.
En su desempeño profesional, se destacó como abogado laboral, lo que le catapultó a que se le nombrara ministro del Trabajo de 1945 a 1948. Con el derrocamiento del presidente Rómulo Gallegos, fue apresado y expulsado nuevamente al exilio por 10 años.
A la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez (1958), Raúl Leoni regresó a Venezuela. En el exilio, había contraído nupcias con Carmen Fernández, e iniciado la formación de una bella familia. Sus hijos, no conocían Venezuela.
Como presidente del Congreso, fue conciliador y llevó con seriedad las sesiones parlamentarias. La insurgencia guerrillera marxista agitaba al país, y él con mano firme defendía la constitucionalidad.
La presidencia
En 1963, su partido Acción Democrática (AD) lo eligió candidato presidencial, impulsado por la dirigencia sindical quien vio en él un amigo defensor de la clase trabajadora.
El período constitucional, que le tocó como presidente, estuvo signado por los brotes insurreccionales y los ataques terroristas.
En su gobierno, si bien la guerrilla fue derrotada militarmente, impulsó un período de transición hacia la paz ciudadana y el fortalecimiento de la democracia. Por una parte, se conmutó la pena a cerca de 250 guerrilleros, que fueron liberados. Por otra parte, fue el primer presidente en la historia de Venezuela que entregó la banda presidencial a un candidato electo perteneciente a otro partido político diferente al suyo: Rafael Caldera.
Sin embargo, en sus manos no se perdieron ni la República ni la democracia. Y lo más importante, su gestión estuvo signada por el crecimiento económico y el bienestar de los venezolanos.
En su mandato, la economía venezolana creció 6,5% anual; la industria petrolera produjo un promedio de 3,6 millones de barriles diarios de petróleo; la exportaciones de hierro se convirtieron en el segundo generador de divisas del país; se construyeron o pavimentaron más de 10 mil kilómetros de vías, y se redujo el desempleo.
Sin embargo, a pesar de los convulsionados tiempos en que le tocó dirigir los destinos del país, Raúl Leoni es recordado por aparecer siempre en público acompañado por su esposa e hijos. Mención inseparable de su gestión fue la labor de su esposa «Menca». Una dama querida por los venezolanos por su labor al lado de su esposo-presidente a favor de la familia y los niños venezolanos.
Cuando su mandato finalizó, con la humildad, serenidad y honestidad que le había caracterizado en su presidencia, Raúl Leoni regresó a las labores partidistas con la discreción que ameritaba su condición de expresidente. Tenía más tiempo para dedicarle a su familia.
Raúl Leoni sin embargo se fue temprano. Fallecería tres años después de dejar la presidencia (1972) a los 67 años. A sus hijos dejaría el buen nombre, su limpia carrera política y su trayectoria de hombre probo, cordial y de intachable conducta.
En estos aciagos tiempos, es oportuno recordar hoy que Venezuela puede también ser dirigida por hombres probos y correctos como lo fue Raúl Leoni.
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Con información del Diccionario de Historia de Venezuela, de la Fundación Polar.
