Por Rafael Castro G
Una de las más densas discusiones tanto en espacios académicos como políticos es la caracterización de la época que no ha tocado vivir ya desde hace al menos tres (3) décadas atrás. Desde hace mucho más tiempo de la referencia señalada, hablar de Modernidad ha sido muy común aun en la cotidianidad del vulgo, sin embargo, lo que no es familiar, es la carga histórica, sociológica y hasta psicológica que su significado comporta más allá de un asunto de moda o slogan mediático.
Un poco más complejo se torna el asunto cuando por razones varias surge la diatriba en espacios o círculos exclusivos, lo cual, enriquece el debate, se amplían los referentes, se requiere atención sobre asuntos colaterales o por compromiso o responsabilidad debe asumirse posturas, referentes, opiniones o criterios que terminan de algún modo identificando al sujeto, descubriendo al otro, o sencillamente creando vacios, introspección, vanidades, silencios o acalorados debates.
El presente material teórico, descriptivo y referencial pretende en términos genéricos brindar una información básica de consulta y aporte para todo ciudadano interesado en la temática sin que exista una pretendida aspiración a ser un recetario con prescripción de sapiencia.
Debe comprenderse y admitirse desde ya, que los eventos y procesos de toda naturaleza que ocurren en la actualidad, convergen necesariamente en una sumatoria, pero complejidad de variables capaces de trastocar muchos de los conceptos que acá se exponen o invitan a nuevos retos definitorios, pues nada de extraño ello sería, en un convulsionado, creativo y excepcional escenario de este mundo donde azar, incertidumbre y necesidad parecen constantes ante nuestra perpleja credibilidad.
Apuntes conceptuales sobre Postmodernidad y Transmodernidad Prof. MSc. Rafael Castro Referencia conceptual de la Posmodernidad
Existe consenso en al menos dos asuntos: 1.- No es un nuevo paradigma y 2.- Solamente puede hablarse de ello en referencia a la Modernidad. Estas dos premisas exigen tener presente en primera instancia los fundamentos de la Modernidad y luego, la diferenciación con otros conceptos tales como: Postmodernismo y Modernismo. Según Lanz, R(2000):
La postmodernidad es una transición cultural que no tiene contenidos duros, especificaciones sustantivas o fundamentos ontológicos. Es una condición cultural efímera y contingente. Su característica más notable es la ambigüedad. Ello le atribuye una fugacidad constitutiva a todos sus productos (p.35)…..Como moda, la posmodernidad ya ha pasado (afortunadamente). Queda todavía el camino de su clarificación como pensamiento y la estupenda aventura de vivirla como experiencia (p.36).
La modernidad como discurso-recurso mass-mediático expresado en “lo moderno”, “modernización” es una representación de uso múltiple (ideológico, estético, cognitivo) en contraposición a “lo viejo”, “atrasado”, “anticuado” “tradicional”, esto, nada tiene que ver con
el período histórico y de contenido filosófico llamado Modernidad que se inicia con la Ilustración en el siglo XVIIIy cuya fundamentación se resume en: uso de la Razón impulsando avance científico y tecnológico iniciado con la Revolución Industrial y el Capitalismo. El Progreso, como categoría fundante de toda lógica del pensamiento y la sociedad. Y de forma crucial, la incorporación sustantiva de la Historicidad como horizonte de sentido del pensamiento y la práctica social. Se trata pues de un modelo civilizatorio que evoluciona en el siglo XVIII hasta nuestros días. Dice Lanz, R (2000):
El otro gran movimiento gestado en el siglo XVII, junto al progreso de las ciencias de la naturaleza, es la formación de los Estados nacionales sobre la ruina del Estado feudal y la aparición de una nueva clase: la burguesía. Movida, no ya por los ideales
cristiano-caballerescos de la Edad Media, sino por el espíritu de lucro. En términos sociológicos la “modernización” supone un proceso por el cual las sociedades (grupos humanos) adoptan patrones de organización (instituciones económicas, políticas y culturales) según las aplicaciones tecnológicas más actualizadas. Se entiende “modernización” como un progresivo distanciamiento de las sociedades tradicionales. (p.50)
La Vanguardia, como categoría asume particularidades y matices en casi todas las áreas del saber, siempre sin embargo, desde las premisas de la Ilustración como paradigma gnoseológico (referente incluso del Marxismo) hasta hoy. La sociedad industrial fue el clímax, expansión y consolidación de la modernidad, con sus formas de dominación, revitalizada por la racionalidad tecnológica manifiesta en diversas áreas de lo cotidiano.
De los Principios Universales de la Modernidad a las posturas de Transitoriedad Postmoderna (aproximación)
Muy difícil es medir asuntos como: “desesperanza por el futuro”, “ideologías e historia han llegado a su fin”, “la historia es solo aquella contada por los vencedores”, necesario es precisar un esfuerzo dada la descripción morfológica de aquellos supuestos de la modernidad que de algún modo se han deslizado hacia un “vacío” con incuestionables contornos culturales, por así llamarlo, y ya, describir ese vacío configura el entorno del pensamiento postmoderno como epifenómeno en un tiempo presente, pudiendo tener adjetivación múltiple: “malestar”, “desencantamiento”, “escepticismo”, “descentramiento”.
Avalado por analistas e intelectuales desde referencias disímiles, se han propuesto los conceptos de Postmodernidad pasiva para distinguirla de una Posmodernidad activa esforzándose por configurar una corriente del pensamiento desde una Nueva racionalidad tentativamente con importantes aportes de la Teoría Crítica y de la Complejidad, cuestión avanzada a estas alturas.
Garcia Canclini (2001), define la posmodernidad como una:” etapa en la que se intenta ligar los vínculos sociales que la modernidad creó (el más característico es el proletariado) con las tradiciones y actividades, actitudes que quiso superar”. Este autor no ve la posmodernidad como una etapa sustitutoria de la Modernidad. Dicho intento de evolución vinculante vino propiciado por cuatro proyectos que resumimos así:
Proyecto emancipador
Supone que algo mejor debe fundarse, para lo cual, surgen metarrelatos que pasarán a regir la sociedad, signos incluidos
Proyecto expansivo
Voluntad de universalidad del pensamiento racional occidental uniendo desarrollo industrial-ciencia
Proyecto renovador
Perseguir mejoramiento e innovación constantes de los medios de producción de los bienes de consumo, alterando ostensiblemente la relación del hombre con la naturaleza y homogeneizando, a la vez que crea la necesidad estructural de reformular una y otra vez los signos de distinción del consumo.
Proyecto democrático
Instituir a la democracia como sistema político de la modernidad, la cual se ajusta a las necesidades de la nueva sociedad, a través de la educación y la difusión de los saberes con el fin de lograr una evolución racional y moral, es decir con el fin de consolidar el metarrelato racional científico que inauguró el giro antropológico de la Ilustración.
Principios o posturas (Resumen a partir de Lanz, R. 2000) Principios o posturas. Modernidad. Postmodernidad
El sujeto
El individuo, el Sujeto y el Actor son tres términos que se definen en relación unos con los otros. El hombre pre-moderno buscaba la sabiduría y se sentía conducido por fuerzas impersonales: el destino, lo sagrado y hasta el amor. La modernidad triunfante reemplaza esa sumisión al mundo por la integración social. La transforma en el cumplimiento de una serie de roles: trabajador, ciudadano, soldado, etc. Más que el Actor
Siendo la sociedad postindustrial el climax de la modernidad, asistimos a un descentramiento del sujeto. El transito del capitalismo a la sociedad postindustrial y las experiencias catastróficas del socialismo configuran la no identificación del individuo con las formas de dominación, explotación y alienación impuestas a las sociedades, por tanto, hay un desencantamiento por el rol social que no satisface la expectativa de libertad y felicidad que sugieren las burguesías tecnócratas o las élites partidistas revolucionarias. Esa No Identificación con lo colectivo, trastoca la reflexión (razón) y de una vida personal debe ser el agente de una obra colectiva. El Sujeto se construye en la medida en que la vida aparece como el esfuerzo por construirse simultáneamente en la diversidad de aspectos. En la modernidad es el hombre el sujeto trascendente que compromete su existencia en proyectos amparados en la dictadura logocéntrica. la autonomía (libre interacción individuo- sociedad) apareciendo un “vacío”. Las identidades colectivas (proletariado por ejemplo) se desvanecen. Apatía, desconfianza, desafiliación dominan la subjetividad de la gente y el sujeto- proyecto queda suspendido: Surge el sujeto postmoderno.
Exaltación de la razón humana (Descartes) y la idea de sujeto. Lleva a la secularización definitiva de la ciencia (Galileo, Newton), y a la inspiración de la revolución francesa (libertad, igualdad, fraternidad). La modernidad hace del culto a la razón el instrumento regulador de la sociedad -de una vez se declara también la muerte del sujeto, de la razón objetiva, del hombre- (Kant -sujeto solipsista-, Hegel -«libertad hecha mundo»-).
El vencer y desterrar los mitos y dogmas, y más tarde justificar la dominación (naturaleza y sociedad), es la línea de acción que la razón instrumental finalmente siguió. moderna ya no puede sostener su dictadura logocéntrica .
Estamos en la era de los mass -medio, en la sociedad de la imagen, sin padre, desprejuiciada y fragmentada. Así tenemos que la postmodernidad es un movimiento de desconstrucción y desenmascaramiento de la razón ilustrada como respuesta al proyecto modernista y su consiguiente fracaso, y que esa desconstrucción expresa: a) un rechazo ontológico de la filosofía occidental, b) una obsesión epistemológica con los fragmentos y fracturas, y c) un compromiso ideológico con las minorías en políticas, sexo y lenguaje en el decir de algunos postmodernistas.
La razón iluminista instrumental esta en decadencia, ya no sostiene convincentemente el metarrelato y al progreso como ideal moderno. El desencanto por la razón moderna cómo lógica del poder es una bien fundada sospecha posmoderna, aun en ciernes. .
Identidad con los paraísos colectivos
El origen de la identidad colectiva se inicia en la ruptura con el pensamiento metafísico (esencia, totalidad…), luego, en la asunción de una cosmovisión, de un paradigma determinado en la que se internaliza una “realidad” durante el proceso de socialización.
Nación, estado, clase social, proletariado, sindicato, universidad, contracultura, partidos políticos, movimiento indigenista, movimiento hippie, cultura pop y decenas de otras entidades colectivas a través de los últimos siglos han representado la posibilidad del hombre-sujeto para la concreción del sujeto-proyecto.
Esta mágica relación individuo-sociedad ha sido un producto del discurso de la modernidad con énfasis en el mundo occidental y de cuyas bondades o desventuras hay multitud de testimonios.
Transnacionales disgregadoras de naciones, “aparatos”, cuando no mafias, centralizadores de partidos y sindicatos, movimientos políticos, culturales y de contrapoder disueltos como fluctuaciones débiles.
El “sujeto revolucionario” o el “proletariado” petrificado en la disolución de la UURSS y la caída del muro de Berlin, nacionalsocialismo partero de la SS y el holocausto, son los signos del vaciamiento de las identidades colectivas capaces de aunar esfuerzos y potenciar energías en el sujeto. La magia del vínculo individuo-sociedad en esos términos se ha hecho añicos.
No reconocimiento de intereses comunes, solipsismo, interés por lo local, lo “micro”, círculo de amigos, comunidad, lo de hoy y lo puntual, sentimiento de exclusión en amplias capas sociales que no se sienten representadas en la discursividad del Estado u otra entidad colectiva, son rasgos de la sociedad postmoderna, el sujeto ha muerto.
Incertidumbre, escepticismo y las representaciones de la subcultura mass- mediática sustitutivas, describen a la sociedad posmoderna.
La civilización tecnológica
La propuesta del dominio de la razón técnica sobre la naturaleza y esta como instrumento en las relaciones de poder en la sociedad caracterizan al binomio ciencia-tecnología en la modernidad.
Es hoy relevante que el mundo este aterrado por el casi ineluctable desastre ecológico generado fundamentalmente por el modelo tecnológico-depredador articulado a la llamada civilización occidental, apenas mitigado por el movimiento ecologista. Algunos afirman que ya no es corregible sin alterar la lógica de un modo de vida. La desilusión postmoderna apunta contra la idea de “progreso” y “razón” técnica. Suicidio colectivo en ciernes?
La idea- fuerza de Vanguardia
Existe un vínculo estrecho entre modernidad y revolución estética. La literatura, las artes, arquitectura y otras expresiones han visto surgir vanguardias innovadoras, creadoras con fuerte impugnación a lo tradicional y tejidos del poder. En todas ellas, el compromiso con el ideario de libertad y un referente de belleza.
Hay cierto consenso en afirmar que desde el Surrealismo, se ha extinguido la fuerza estético-social de las vanguardias en casi todas las artes sin que ello implique desconocer excepciones en lo individual con algún aporte de trascendencia.
La estética postmoderna es para muchos, la decadencia de lo bello nacido de la modernidad, su expresión actual es negar presupuestos, lenguajes múltiples, sincretismo de las formas, no significado externo de la obra y el “Collage”.
¿De la Postmodernidad a la Transmodernidad?
Desde los supuestos de la sección anterior solo puede dar lugar a una interrogante de esta naturaleza para intentar abordar conceptualmente lo que ha dado por llamarse Transmodernidad. Se ha expuesto que el arqueo de los supuestos de la postmodernidad es una descripción morfológica desde una propuesta llamada Postmodernidad Pasiva, pues bien, una identificación acumulada con esas posturas ha estado sugiriendo, y tal vez exigiendo, según Lanz, R(2000) “una relativa tónica teórico-existencial” que puede exponerse como una especie de Postmodernismo Activo que intenta capitalizar (según Lanz) –como corriente de pensamiento- “los síntomas más o menos evidentes del agotamiento de la razón ilustrada, advirtiendo que en su seno se mueven pensamientos contradictorios”(p.73).
¿Cómo puede interpretarse esta postura? Algunos, como Lanz, no duda en suponer la consolidación de “postulados teóricos”, es decir, apunta hacia un Paradigma Posmoderno.
La difusa precisión conceptual sobre la postmodernidad que puede incluir frases o supuestos como los siguientes: “ no tiene contenidos duros, especificaciones sustantivas o fundamentos ontológicos. Es una condición cultural efímera y contingente..” parece entrar en contradicción aparente con la sugerencia de Lanz e incluso con la reflexión sobre las posturas descritas acá, sin embargo, debe ser considerado como parte de la dinámica actual en esta discusión.
Desde otro ángulo, esta presente la definitoria acerca de si la posmodernidad es un período ya culminado, lo cual supondría el fin de la modernidad, o si la postmodernidad ha sido el reflejo de un molestar epocal de la modernidad que al exigir fundamentación adquiere status de paradigma, superaría entonces, lo que se ha convenido en llamar postmodernidad y se ha iniciado lo que varios teóricos han llamado Transmodernidad, es decir, desde, y más allá de la modernidad y la posmodernidad.
La exposición que se intenta acá no pretende argumentar lo anterior sino describir algunos rasgos de la discusión, de entrada muy actual, con fines esencialmente de información y aporte. Genéricamente, la posmodernidad activa ensaya una relativa puesta en escena de posturas y planteamientos que eventualmente apuntan hacia un pensamiento postmoderno. Con extrema dificultad puede lograrse una aproximación de resumen, insatisfactorio para el lector ávido de información referencial, de todas formas es un requerimiento necesario para un epítome ideológico.
Posturas y Principios eventuales de un Pensamiento Postmoderno Pluralidad de paradigmas
Ello, supone un enfoque evasivo dado la crisis de los paradigmas y los dogmatismos. Se asume la multi e interdisciplinaridad o en todo caso el intercambio plural de paradigmas.
Pensamiento abierto
Aunque no es rasgo identificador singular del pensamiento postmoderno (Morín y la Complejidad tienen un trasfondo de pensamiento abierto y no es posmoderno), es una reacción crítica de apertura contra el dogmatismo y se ha instalado como una condición constituyente en cualquiera de los nuevos esfuerzos y búsquedas intelectuales.
Vocación Intertextual
Con Foucault, el texto pierde inocencia y revela el trasfondo del poder al considerarse históricamente, ello exige una lectura interpretativa más allá de la gramática estructural que nos vincula a un significante intertextual donde lo que no se dice puede resultar de mayor peso que lo dicho. La semiótica del poder, en evolución, forma parte en el ahora de la tónica intelectual posmoderna.
Elogio de la diferencia
Es una resultante de la práctica mutilante y excluyente de los metarrelatos en el ejercicio de las identidades colectivas (patria, proletariado, burguesía…). Es un recurso inédito contra la uniformación (discurso mass-mediático) que tiende puentes y vínculos en nuevo diálogo con la razón instrumental y crea posibilidades de una nueva ética.
La Fuga/La Diseminación
Frente al desencanto, las aproximaciones creativas, de búsqueda e innovadoras del conocimiento toman distancia discreta de los metarrelatos, diseminándose sin centro. La estética parece morada fértil y lentamente la filosofía y las ciencias sociales son receptáculos de esos esfuerzos.
Fuerza del disenso
La apertura a la tolerancia y la vivencia de la otredad se abre paso arriesgada y retadoramente frente al discurso oficial y de aquel casado con la reproducción del poder. Ya, en no pocos escenarios, esta postura ha jugado un importante papel de crítica y remozamiento de las tradiciones cientificistas.
La apuesta intercultural
La “superioridad” de una civilización sobre otra parece una anécdota histórica, la multiculturalidad, el diálogo entre civilizaciones comienzan a refrescar y explorar otros territorios del pensar. No se trata de una ingenua visión antropológica como la de ubicar el indigenismo en una nueva centralidad de la cultura, se trata de colocar horizontalmente todas las propuestas producto del diálogo intercultural más allá de los fundamentalismos rabiosos y esquizofrénicos.
La deconstrucción como estrategia
No puede esperarse que para aspirar a refundar un nuevo paradigma arqueológico-genealógico no este presente la deconstrucción de todos los espacios de poder; estéticos, cognitivos, afectivos o sensoriales, convertida en fin y generadora de problemas o mejor, problematizadora. Esta lógica dialéctica deconstructiva junto a modelos metodológicos reconstructivos sirve de escape liberador y fuerza creativa a la espera de nuevos horizontes del saber.
No es cierto que la Modernidad haya llegado a su fin, toda la descripción morfológica que desvela una sintomatología de su gravedad terminal ocurre en el estrecho círculo de intelectuales y ecologistas, el mundo, las masas danzan al compás de la banalidad
mass-mediática, ningún tejido de reproducción de la dominación esta en juego por la crisis de la modernidad, pero, contradictoriamente toda la impronta postmoderna esta ahí, ¿acaso el peligro del colapso ecológico y el desencanto por los metarrelatos son invención de los enemigos seculares del capitalismo salvaje o de los contrrevolucionarios financiado por la CIA?? Que paradoja!!!
El siguiente resumen donde se expresa las ideas de Rodríguez Magda, ha sido hecho a partir de: CONGRESO VASCO DE SOCIOLOGÍA: SOCIOLOGÍAS DE UN TIEMPO INCIERTO. COMUNICACIÓN DE IÑIGO MIELGO SALCEDO, DOCTORADO UPV, GRUPO 6 TEORÍA SOCIOLÓGICA ,26 DE FEBRERO.
“LA POSMODERNIDAD Y LA ACTITUD MODERNA OCCIDENTAL”.
Cada uno puede tener la cosmología que queramos, siempre que esta aparezca en internet. Siempre hay un sedimento de estructura social y sistema abstracto no cuestionado. No se puede hablar de igualdad de oportunidades a la hora de establecer un criterio de verdad. Evidentemente tampoco el individuo puede considerar iguales los diferentes recursos que se le presenten para organizar su vida: obviamente habrá una escala en que unos elementos tendrán más importancia que otros. De tal forma que es considerable aun hablar de pequeños relatos y grandes relatos, contradiciendo a quienes opinen que en la posmodernidad han desaparecido las ideologías o la ética. En la actualidad el metarrelato tecno-científico es el determinante. Como se observa, estos diferentes niveles generan una fragmentación y multiplicidad de visiones de vida, las cuales han sido englobadas, gracias a la revolución de los mass media.
La razón instrumental ha desembocado en la construcción de tecnologías que permiten la homogeneización del mensaje y su significante. Como acabamos de señalar otro metarrelato de la actualidad nacido del maridaje entre tecnología y libre mercado sería la Globalización, la cual reproduce el conflicto de la evolución de los proyectos de la modernidad. El ajuste entre cultura moderna y cultura posmoderna y sociedad industrial y posindustrial, existiendo simultáneamente ambos binomios es lo que Rodríguez Magda ha denominado sociedad transmoderna, estableciendo una tríada dialéctica en la que modernidad posmodernidad y transmodernidad son tesis- antítesis- síntesis respectivamente.
El concepto de Globalización lleva pareja la idea de estar viviendo en una sociedad mundial sin espacios cerrados. Cabe preguntarse si la socialización de los beneficios de ostentación del poder, siguiendo a Habermas, están dentro de un campo abierto o cerrado, es decir si hay un acceso restringido al mismo(Bourdieu,1986). Como reconoce Rodríguez Magda, el nuevo metarrelato no configura un horizonte nuevo, sino que supone la evolución de los mecanismos de dominación: mercado global, cultura global, desarrollo tecnológico, sociedad de la información, conceptos que pueden quedar en entredicho con la marcha de los acontecimientos internacionales y la dependencia tecnológica de los países más pobres. Esta conectividad constituye para la filósofa la creación de un proceso de totalidad, reticular, desorganizada y sin centro hegemónico, «desorientando» los pilares de la modernidad.
El espacio que caracterizaba la pasada época ha sido despojado de protagonismo, pasando a lo global, espacio donde convergen los niveles globales y locales, cuestionando los estados tradicionales. El espacio de flujos articulados entre lo global y lo local ( Castells) acaba perentoriamente con lo moderno. Se produce a su vez un inicio ( Revista Claves de Razón Práctica , número 134, 2003.5 Problemas de legitimación en el capitalismo tardío, ed. Amorrortu 1975) del fin del dominio estatal del territorio.
Oportunamente tendríamos que cuestionarnos en qué esfera se produce dicho fin, si en la percepción individual del concepto de nación, o a un nivel colectivo o estructural. Siguiendo a Pérez-Agote, podríamos decir que mientras el director de la multinacional continúe sintiéndose oriundo de su país, su estado nacional perdurará. En este hecho hayamos otra de las características del período histórico actual.
Adjetivación dialéctica de la Transmodernidad
La transmodernidad aparece como la síntesis dialéctica de la tesis moderna y la antítesis posmoderna. Pero como recoge la filósofa, Rodríguez Magda, parece que esta síntesis no haya que tomarla «demasiado en serio», demostrando una argumentación asentada sobre lo
que Patxi Lanceros denomina pensamiento débil, que no puede por propia naturaleza suponer un absoluto, sino que se mueve en el terreno del simulacro, como Habermas. Rodríguez Magda caracteriza los tres momentos que presenta esta relación dialéctica con tres columnas de adjetivos:
| MODERNIDAD | POSMODERNIDAD | TRANSMODERNIDAD |
| Realidad | Simulacro | Virtualidad |
| Presencia | Ausencia | Telepresencia |
| Homogeneidad | Heterogeneidad | Diversidad |
| Centramiento | Dispersión | Red |
| Temporalidad | Fin de la historia | Instantaneidad |
| Razón | Deconstrucción | Pensamiento Único |
| Conocimiento | Escepticismo | Información |
| Nacional | Posnacional | Transnacional |
| Global | Local | Glocal |
| Imperialismo | Postcolonialismo | Cosmopolitismo |
| Cultura | Multicultura | Transcultura |
| Fin | Juego | Estrategia |
| Jerarquía | Anarquía | Caos integrado |
| Innovación | Seguridad | Riesgo |
| Industria | Postindustria | Nueva Economía |
| Territorio | Extraterritorialidad | Transfronterizo |
| Ciudad | Periferia | Megaciudad |
| Pueblo/Clase | Individuo | Chat |
En la modernidad los principios tienden a la cohesión, a un pensamiento fuerte, permitieron la consolidación de los Estados-Nación como dominio territorial y definición de las identidades colectivas. La segunda columna esta ordenada como antítesis de la primera y refleja un pensamiento que depende del primero para existir, siendo simplemente su negación. A su vez, la tercera columna redefine los conceptos, teniendo como fundamento los criterios actuales. De este modo siguiendo a Baudrillard, se crea una sociedad del simulacro en la que se han perdido los referentes iniciales modernos.
Referencias
Lanz, R. (1995, Enero 15). ¿Crisis de cual modernidad?. Diario Ultimas Noticias. Suplemento Cultural. Venezuela pp. 8-9.
Lanz, R (2000). El Discurso Postmoderno: crítica de la razón escéptica. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. UCV. Caracas. Venezuela
Foucault, Michel. (1979): «Nuevo orden interior y control social». En Revista Viejo Topo. Barcelona, N° 35: 18-28.
García Canclini, Nestor (2001). Culturas híbridas. Barcelona, España editorial Paidós Martínez, M. (1993). El paradigma emergente. Barcelona, España: Editorial Gedisa Morín, E. (1992). El paradigma perdido. (4a. ed.). Barcelona, España: Kairos S.A.
Perdomo C. (1991). Teoría Crítica y Postmodernismo. Universidad de Los Andes, Consejo de Publicaciones, Mérida
Links http://www.avizora.com/publicaciones/ciencias_sociales/textos/postmodernidad subproducto _0011.htm.
El autor de este trabajo es el profesor Rafael Castro G, egresado del Instituto Universitario Pedagógico de Maracay, con estudios de postgrado, siendo titular de un grado de Magister en Ciencias de la Educación.
Editado por los Papeles del CREM. Responsable de la edición: Raúl Ochoa Cuenca.
«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».