Por Eduardo Martínez
La Oposición, al decidir la realización de una Primaria para elegir su candidato presidencial, se enfrenta probablemente al reto que marcará un camino decisivo hacia el triunfo en el 2024.
Ya conoce al adversario al cual se enfrentará. Aunque en este punto de la historia -luego de más 20 años- ya debería estar al tanto de la naturaleza de ese adversario que hasta el momento lo ha tratado como “un enemigo al que hay que eliminar”. De eso pueden dar fe los perseguidos, los detenidos sin juicios y los miles de venezolanos que han debido tomar el camino del exilio.
Sin embargo, el hecho más importante a considerar, es la cantidad de barreras que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha construido elección tras elección, para evitar un triunfo electoral opositor.
En este sentido, los venezolanos han debido tragar amargamente los resultados “irreversibles” del pasado reciente.
A pesar de todo eso, y muchos otros episodios que pudiéramos recordar, la oposición en momentos pareciera no avanzar hacia adelante llevando en sus alforjas de campaña la experiencia vivida.
Esta situación pone de relieve el pensamiento expresado por una buena cantidad de venezolanos que no está dispuesta a votar en la Primaria -primero- y luego en las presidenciales del 2024.
La Primaria del 22 de octubre es un reto que tiene sus riesgos. Asumirlos es necesario. No hay otra, por cuanto el logro posible es muy complejo. Y la historia si algo nos enseña, es que las complejidades se pueden resolver con acciones sencillas y con estrategias sencillas.
En tanto la complejidad puede paralizar y asustar, cuando las cosas se piensan bien, se tiene voluntad y la actitud correcta, se encuentra siempre que los caminos más eficientes y efectivos son los más directos.
En este sentido, la «Comisión Nacional de Primaria-Plataforma Unitaria” debe verse como una sola institución. Si una fracasa, la otra también. No son dos entes separados como han querido hacerlo ver.
Por otra parte, en los últimos meses la atención sobre la Primaria se ha centrado en dos puntos: la participación del CNE, como apoyo a la organización de la primaria; y, la utilización de las herramientas tecnológicas que han venido siendo utilizadas por el CNE para producir los resultados que se han producido desde los comicios posteriores – y hasta el presente- desde 1999.
Frente a esta realidad innegable, la aceptación o petición de la participación del CNE es una especie de “peine” o “concha mango”, que en una vía en bajada, estaría pisando la oposición.
Eso se puede revertir. Una oposición que no pueda por si sola articular una elección primaria, estaría demostrando su manifiesta incapacidad de manejar la complejidad de problemas que hoy en día exhibe Venezuela.
Por otra parte, si la oposición utiliza al CNE, es porque le tiene una ciega confianza. Un factor que su adversario sabrá utilizar post electoralmente en el 2024 – cual sean las triquiñuelas- para defender los resultados irreversibles.
Montar un proceso de primaria requiere de planificación y organización. El uso de computadoras en los lugares de votación, en Venezuela y en más de 100 países donde viven venezolanos, más que un lujo es una estupidez que no garantiza ni la transparencia, ni la rapidez. Con más razón si se utilizan las captahuellas y un sistema automatizado de transmisión de los resultados.
El CNE ha convertido el sistema automatizado electoral venezolano, en el hazme reír del mundo democrático. Todo ese aparataje multimillonario, solo ha servido para que tarde más en darse los resultados, que en otros países donde lo hacen con papel y lápiz.
No nos caigamos a mentiras y explicaciones sobrenaturales. Ese andamiaje electrónico, solo ha servido para que sepan con anticipación y tiempo real, como están votando los electores, y tener la ventaja del tiempo para tomar decisiones de lo que tienen que hacer para producir resultados irreversibles -por no decir trampas.
El ahora, no puede dejar de lado estos detalles. La oposición tiene ante si la gran oportunidad de demostrar que es capaz de manejar las complejidades de manera inteligente. Así como también, adelantarse a las manipulaciones y neutralizar las estrategias para arrebatarle el triunfo.
Si no lo pueden hacer, es el momento que dejen de ser un estorbo y cedan al paso a quienes si están en la capacidad de hacerlo.
Solo así se podrá cobrar en el 2024.
editor@eastwebside.com