Natalio Steiner: De Iom Kipur al 7 de octubre – Dos sorpresas que cambiaron a Israel

Por Natalio Steiner

Cincuenta y tres  años y un día separan dos fechas que quedaron grabadas como heridas profundas en la historia de Israel: el 6 de octubre de 1973, cuando comenzó la Guerra de Iom Kipur, y el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó su ataque desde Gaza.

La coincidencia temporal resulta estremecedora. Pero comparar ambos acontecimientos exige también señalar sus profundas diferencias.

1973: la sorpresa de dos ejércitos

En Iom Kipur, Egipto y Siria iniciaron simultáneamente una ofensiva militar contra Israel en el Sinaí y los Altos del Golán. El ataque sorprendió a la conducción política y militar israelí. Documentos del Archivo del Ministerio de Defensa muestran que existían señales de alerta, pero la inteligencia permaneció aferrada a una concepción equivocada sobre las intenciones de sus adversarios.

Israel atravesó jornadas dramáticas, especialmente al comienzo de la guerra. Finalmente logró recuperar la iniciativa militar, pero el precio fue enorme: según los archivos oficiales, murieron 2.689 israelíes, 7.251 resultaron heridos y 301 fueron tomados prisioneros.

La conmoción derivó en la creación de la Comisión Agranat y provocó profundas consecuencias militares y políticas. La guerra destruyó la sensación de invulnerabilidad que había quedado en parte de la sociedad israelí después de la victoria de 1967.

2023: la frontera que se derrumbó

Medio siglo después volvió la sorpresa.

En la mañana del 7 de octubre de 2023, Hamás y otros grupos armados palestinos atravesaron la frontera desde Gaza mientras miles de cohetes eran lanzados contra Israel. Atacaron bases militares, kibutzim, poblaciones y el festival Nova. La investigación de Naciones Unidas concluyó que se produjeron asesinatos deliberados de civiles, secuestros, destrucción de viviendas y otros crímenes de guerra.

Las cifras oficiales consolidadas han ido siendo revisadas con las identificaciones posteriores. La Knéset resume el 7 de octubre como una jornada en la que unas 1.200 personas fueron asesinadas y 251 fueron secuestradas y llevadas a Gaza.

Pero existe una diferencia esencial con 1973.

En Iom Kipur, Israel fue sorprendido por dos ejércitos regulares que atacaron principalmente frentes militares. El 7 de octubre, la penetración alcanzó directamente a comunidades civiles dentro de Israel. Familias fueron atacadas en sus casas, jóvenes en un festival y habitantes de kibutzim y localidades fronterizas fueron asesinados o secuestrados.

Por eso, aunque ambos acontecimientos comparten el trauma de la sorpresa, no fueron la misma clase de guerra.

La palabra que une ambas fechas: “conceptzia”

Después de Iom Kipur, una palabra hebrea quedó asociada para siempre al fracaso de 1973: conceptzia, la “concepción”. La inteligencia disponía de información, pero una interpretación rígida llevó a descartar señales que contradecían las ideas dominantes. La Comisión Agranat examinó precisamente esas fallas.

Cincuenta años después, el término reapareció.

Un estudio publicado por el Centro Dado de las FDI señala que antes del 7 de octubre existió una concepción equivocada sobre la capacidad de disuasión frente a Hamás y describe la sorpresa de 2023 como un fracaso estratégico que, en varios aspectos, recuerda al de 1973.

En ambos casos surge, entonces, una pregunta dolorosa: ¿cómo puede un país con poderosas fuerzas armadas y sofisticados servicios de inteligencia interpretar incorrectamente las señales que tiene delante?

Una diferencia todavía más profunda

Iom Kipur produjo una enorme tragedia entre los soldados y sus familias. El 7 de octubre introdujo además otro tipo de herida: la sensación de que el hogar mismo había dejado de ser refugio.

En 1973, muchos israelíes esperaban noticias de hijos, esposos y padres enviados al frente.

En 2023, para miles de personas el frente llegó hasta la puerta de sus casas.

Esa diferencia ayuda a comprender por qué el trauma del 7 de octubre penetró tan profundamente en la sociedad israelí.

Dos generaciones frente a una misma pregunta

Los sobrevivientes de Iom Kipur recuerdan el desconcierto de aquellas primeras horas, la movilización urgente de reservistas y la angustia de un país que no sabía hasta dónde podía avanzar el enemigo.

La generación del 7 de octubre conoció otro desconcierto: comunidades que durante horas esperaron ayuda, familias encerradas en habitaciones protegidas y ciudadanos que salieron por iniciativa propia hacia el sur para combatir, rescatar y auxiliar.

En las dos fechas aparecieron también extraordinarios actos de solidaridad y heroísmo.

Y en las dos quedó una exigencia que trasciende cualquier posición política: comprender qué ocurrió y aprender de ello.

Después de Iom Kipur llegó la Comisión Agranat. Sus conclusiones sacudieron al Ejército y a la política israelí y produjeron cambios que marcaron las décadas siguientes.

Más de medio siglo después, el 7 de octubre volvió a colocar frente a Israel preguntas sobre inteligencia, preparación militar, protección de la población y responsabilidad de quienes debían interpretar las amenazas.

La historia nunca se repite exactamente. Iom Kipur y el 7 de octubre fueron acontecimientos diferentes, con enemigos, escenarios y formas de violencia diferentes.

Pero ambos dejaron una enseñanza común.

La fortaleza de Israel no depende solamente de sus tanques, aviones, tecnología o servicios de inteligencia. También depende de conservar la capacidad de cuestionar certezas, escuchar las señales incómodas y reconocer los errores.

En 1973 Israel descubrió dolorosamente que una victoria pasada no garantizaba seguridad futura.

El 7 de octubre de 2023 recordó, cincuenta años después, que ninguna frontera, ninguna tecnología y ninguna teoría sobre las intenciones del enemigo pueden sustituir la vigilancia, la preparación y la responsabilidad.

Entre ambas fechas hay medio siglo de historia. Pero también una misma advertencia: recordar no alcanza. Hay que aprender.

* Director de Periódico Comunidades Plus, Israel.

Gráfica: Atardecer de ayer en Israel.

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