Por Eduardo Martinez
Faltando 36 días para las elecciones del 28-J, los estrategas del régimen siguen cambiando los términos de la campaña de Nicolás Maduro. ¿Leves correcciones cosméticas, o cambios radicales?
Todo parece indicar que son cambios radicales, como informó el pasado fin de semana la Voz de las Américas VOA, agencia informativa del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
En el análisis de VOA, se destaca que en la última cuña televisa a favor de Maduro, se deja de utilizar el color rojo; ofrece un cambio en imitación a la oposición; deja la agresividad y matiza los colores, mensajes y actitudes; hace promesas de cambio; y surfea sobre la figura de Chávez, con lo trata de ser menos chavista.
Tal cambio, para tan corto de tiempo que queda para las elecciones, es a juicio de los analistas demasiado corto para cambios tan drásticos. Desdibujar el corte autoritario y revolucionario de corte comunista, impuesto durante 25 años, no es lago que pueda lograr de un día para otro. Sobre todo cuando la nomenclatura chavista -esos que rodeaban a Chávez- son los mismos que rodean a Maduro, con algunos pocos cambios.
El otro factor que no ha cambiado, y por lo visto no cambiará, es el poco respecto por la disidencia y los derechos humanos.
En esta misma semana, por cierto, se desataron las acciones represivas en contra de tres importantes dirigentes opositores en La Guaira. Aparte de la persecución aplicada a la campaña adelantada por María Corina Machado y Edmundo González, tanto en la logística de sus giras, como en los bloqueos.
¿Cómo cambiar la imagen que asocia la gente cada vez que ve a Maduro? Resulta bastante imposible, más que difícil. Sobre todo si su gobierno se sigue comportando igual. Lo que denota que no están leyendo las encuestas de lo que la gente quiere, o tal vez, si las leen es que no las están entendiendo.
Por eso no es extraño que la intención del voto de los venezolanos, si es que cambia, es porque crece el rechazo a Maduro.
Un viejo principio de las estrategias de la guerra, advierten que a caballo, nunca se cambia la dirección a mitad del cruce por un río y mucho menos el caballo.
El principio se desprende de la lectura de las enseñanzas de Su Tsu, Von Clausen, Mao Tese Tung, y más cercanamente de alguien como el llanero Páez. Aunque la interpretación de su Vuelvan Caras en Apure, ha tenido contradictoria interpretaciones.
Ese cambio de estrategia en la campaña de Nicolás Maduro, que pretende cambiar el traje de lobo feroz por uno de corderito, no se lo comerá nadie. No hay tiempo para que surta efecto.
En todo caso le llegó su «5 pa´las 12» …tic tac…y queda muy poco tiempo.
@ermartinezd