Luisa Villalba Márquez: Mi abuelo Pompeyo – Santos Yorme

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Por Luisa Villalba Márquez

Mi abuelo estuvo clandestino durante toda la dictadura de Pérez Jiménez, su pseudónimo fue entre otros Santos Yorme.

Mi madre y mis tíos, así como mi abuela no aguantaron todo lo que eso implicaba, los allanamientos, las persecuciones.   Mi abuela se enfermó y mi madre y mi tía adolescentes comenzaban a ser vistas con ojos lascivos por los policías.

Se van a la Unión Soviética, luego de la muerte de Stalin. Mi abuela en un hospital mi madre y mis tíos en un orfanatorio donde estaban los niños huérfanos de la Segunda Guerra y de la guerra civil española.

Allí estuvieron un año, cuando mi abuelo va al Congreso del Partido Comunista, donde Nikita Khrushchev, presenta los crímenes de Stalin.

Mi abuelo estuvo allí, sentado al lado de Ho Chi Min (el orden alfabético, Venezuela, luego Vietnam).

Comenzó su decepción del comunismo, las contradicciones, el doble discurso. Trató de traerse a sus hijos y le dijeron que esos eran hijos de la revolución, otra decepción.

Peleó, discutió y los logró sacar junto con mi abuela quienes se fueron a México, hasta que cayó Pérez Jiménez.

Mi abuelo, volvió a Venezuela, y comenzó en un proceso de cuestionamiento al dogmatismo, al comunismo, a Cuba, al culto a la personalidad, a las dictaduras.

Decía: dictaduras ninguna, mucho menos la del proletariado.

Escribe una serie de documentos, hoy en día, muchos están digitalizados en la Biblioteca de la UCAB.

Y ese proceso lo llevó a romper con el PCV y ser parte de la creación del MAS.

Mantuvo una polémica con Fidel Castro, cuestionando lo que pasaba en Cuba.

Posteriormente también lo llevó a deslindarse del MAS cuando apoyó a Chávez, por las mismas razones antes expuestas.

Mantuvo siempre su espíritu crítico, su capacidad de escuchar y su firme convicción en la democracia, en el voto como forma de lucha y en la unidad.

Principios hoy en día mas vigentes que nunca y necesarios.

Hoy tendría 100 años, y cuando le preguntaban qué va a pasar, repetía lo que decía el personaje principal del libro sobre el abuelo que se fugó del geriátrico, que decía:

Lo que pasó, pasó.

Lo qué está pasando, es lo que está pasando.

Y lo que va a pasar, será lo que tenga qué pasar.

Lo qué si es cierto, es que todo dependerá de que comprendamos nuestro compromiso y la necesidad de que el voto y la vía electoral es el arma de los civiles; de la importancia de la unidad; y de que la democracia, aún con sus imperfecciones es el mejor modelo político que tenemos y por el cual vale la pena luchar, con justicia social, equidad y respeto.

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