Por Eduardo Martínez
El jueves, cuando cerramos la última edición de la semana, nos acechaban las preocupaciones de no tener un candidato de oposición. El sábado se superó la incógnita. La Plataforma de la Unidad Democrática, de forma unánime designó al embajador Edmundo González Urrutia como candidato presidencial.
Las actitudes políticas del gobernador Manuel Rosales y de la candidata María Corina Machado, permitieron llegar a un acuerdo que reaviva la esperanza de las grandes mayorías.
Lo que se debía decir y hacer, se dijo y se hizo. Ahora queda por delante muy poco tiempo para adelantar una campaña que lleve al candidato presidencial opositor por los cuatro puntos cardinales de la geografía nacional.
Llevarlo, no será suficiente. Será necesario dar espacio al ingenio para visualizar lo que se debe hacer desde el primer día que ocupe la presidencia. La crisis es profunda. El daño infringido al patrimonio público y privado es de magnitudes nunca antes vistas. Y no habrá espacio para perder el tiempo.
Debemos soñar, pero tenemos que hacerlo con los pies colocados firmemente puestos en la realidad.
Una campaña sin sueños, no será suficiente. Llegó el momento de soñar, y de soñar en grande.
PD: Ilustramos la nota de hoy con una niña viendo la luz que viene del infinito. Lo que nos recuerda que los niños tienen esa cualidad y posibilidad de soñar en grande. Soñemos una Venezuela mas grande y mejor.
@ermartinezd