Las formas extrañas de negociar

Por Eduardo Martínez

En las últimas semanas hemos visto como los Estados Unidos negocian con diversos países. Tales son los casos de China y México.

La dinámica es conocida. El presidente Trump impone aumentos de impuestos y restricciones; se anuncia la negociación en territorio neutral; los enviados de esos países se reúnen con funcionarios estadounidenses; a la salida de las reuniones informan lo acordado; y, los enviados se toman fotografías muy sonreídos, antes de retornar a sus oficinas para consultas.

En el caso de discrepancias, que siempre las hay por los intereses nacionales de cada país, estas también se dan a conocer a la prensa. Las filtraciones de informaciones, no son necesarias. Generalmente todo se conoce porque se informa.

No es así en el caso de Venezuela. Como ha sido el caso con países como Estados Unidos, con los que ha habido más fricciones que encuentros.

Se conocen por filtraciones a la prensa, luego de reunirse las partes. No sabe que trataron. Mucho menos que decidieron. Con lo que las negociaciones entran en un territorio neutral que da para cualquier tipo de sospechas. Claridad no hay.

¿Qué negociaron? ¿Qué transaron? ¿Quién cedió qué? Son preguntas que siempre quedan el aire, como si los ciudadanos venezolanos no debieran estar al tanto de los compromisos que el gobierno adquiere en cada negociación.

En el caso de negociaciones con gobiernos afectos al gobierno venezolano, las notas de prensa son resúmenes puntuales de temas tratados genéricamente. Volvemos a lo mismo. No se sabe qué compraron, qué vendieron, ni los compromisos que adquirió la República.

Los venezolanos siempre quedamos claros y sin vista.

Cuando los periodistas, han preguntado a los altos funcionarios, la respuesta es siempre la misma: eso es un tema estratégico, y no dan ninguna respuesta.

Esa situación, esa manera de negociar, se adelanta también cuando la negociación no solo es de gobierno a gobierno. Algo que se repite cuando es del gobierno con la oposición. Caso en el cual, vemos una desequilibrada foto, en la cual aparecen los negociadores -siempre fuera de Venezuela- en la cual los gubernamentales tienen una cara de felicidad inocultable, y los de la oposición: caras de burros amarrados.

Esas carantoñas son el suiche de disparo de los venezolanos, que desconociendo lo tratado, comienzan a oler lo que sospechan se encuentraría oculto detrás de bastidores.

Que difícil que parece ser… el ser transparentes.

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@ermartinezd

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