La transición encierra una maraña de dificultades

Por Eduardo Martínez

Edmundo González, candidato presidencial de la oposición, goza de viento a favor al inicio de la campaña electoral. Faltando solo 3 meses para el 28 de Julio, y con apenas menos de 2 semanas como candidato, los sondeos de opinión le colocan en el primer lugar de las preferencias.

No se puede ocultar que el triunfo no va a ser fácil, por cuanto hasta el momento el CNE no se ha caracterizado por ser imparcial. Cada decisión tomada ha sido para menoscabar los derechos de los partidos de oposición y evitar la inscripción de los candidatos presidenciales.

Sin embargo, la oposición logró sortear las barreras, hasta que pudo llegar a postular un candidato unitario que horas comenzó a gozar del apoyo de la mayoría de los venezolanos.

Este apoyo que favorece a la oposición, por supuesto que es una provocación para malas intenciones por parte del régimen y su candidato a la reelección. Van a tratar de seguir colocando ilegales escollos. La tentación de seguir el camino de las aventuras y las triquiñuelas electorales son demasiado grandes.

Esas tentaciones pueden crecer en la medida que se vayan dando cuenta que la brecha de votos siga abriéndose, como señalan las tendencias de las encuestas. Eso, es una realidad.

La diferencia ya empieza a ser tan grande, que hasta los gobiernos aliados del régimen han empezado a marcar distancias. No se van a atrever a reconocer del candidato oficialista en estas circunstancias, como no aceptaron que el CNE siguiera evitando que la oposición inscribiera a Edmundo González.

La transición

Esta actitud del régimen, que en las pasadas horas ha iniciado redadas para detener a los organizadores de las giras de María Corina Machado, no va disminuir las intenciones de voto. Por el contrario, la represión va a fortalecer y acrecentar la asistencia de los electores a los centros de votación el próximo 28 de julio.

En este contexto es evidente que habrá una transición. Y para ello serán necesarias reuniones y conversaciones entre ambas partes. Y porque no decirlo, habrá negociaciones.

Los venezolanos luego de las elecciones, ante las expectativas de negociaciones para una transferencia del poder pacífica y cívica que le conviene a todos igual -deberán hacerse la idea- de una negociación. Y tanto la oposición triunfante como el régimen que va de salida, deberán realizar las reuniones con todas las cartas abiertas y sobre la mesa.

Las malas experiencias de la seguidilla de negociaciones gobierno-oposición en más de 20 años, ha dejado el mal sabor en la boca de lo secreto, de lo oculto y, sobre todo, de la negativa del gobierno a cumplir con lo acordado.

No es el triunfo, lo que se negociará. Es la entrega del poder lo que estará sobre la mesa, luego de que los venezolanos con su voto repudien a la élite que ha gobernado por un cuarto de siglo.

Por eso hablamos de una transición. Ni más ni menos. Y si triunfar será difícil, la transición encerrará una maraña de dificultades.

Serán momentos duros y difíciles. Los venezolanos deberemos exhibir paciencia, además de estar pendientes de que el triunfo que se logre con los votos, no se pierda en una mesa de negociación con negociadores que representen otros intereses. De eso, ya hemos tenido bastante.

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@ermartinezd

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