La Tarea electoral – el qué hacer

Por Eduardo Martínez

El acto de votar es una responsabilidad ciudadana. Cuando nos pronunciamos de cara a los candidatos y propuestas, y marcamos en una tarjeta nuestra elección, estamos contribuyendo a definir los próximos años de gobierno, sea nacional, regional o local. No solo quién gobernará, sino que dirección tomará su acción de gobierno.

En momentos en que los venezolanos viven y sufren las consecuencias de un mal régimen, el votar se ha transformado en un objetivo prioritario. Tenemos la obligación de ayudar a cambiar los gobernantes y el régimen que han construido y tras el cual se han atrincherado.

Un gobierno puede ser cambiado de muchas maneras. Quienes se han organizado en torno a la oposición, han elegido hacerlo por la vía democrática. Si bien, algunos venezolanos sienten que se agotan las vías democráticas, nos queda el voto como la herramienta para cambiar el gobierno.

No pueden ser los mismos venezolanos quienes acabemos con esa vía constitucional, única que queda, para desalojar quienes han usufructuado los bienes del Estado,  con la intención de perpetuarse en el poder y continuar disfrutando de la buena vida que ya no tienen los ciudadanos.

¿Qué podemos hacer? Es la pregunta que se hacen los venezolanos. Es lo primero que dicen cuando en reuniones formales o informales abordan el tema de la crisis venezolana.

El descontento de los venezolanos no se detiene en las vicisitudes que deben soportar en su diario trajinar. Ese descontento también se extiende a las triquiñuelas que ponen en práctica quienes ejercen el poder cada vez que se convocan elecciones. Y tienen razón.

Por otra parte, como individuos, se sienten impotentes frente a un Estado poderoso que lo tiene todo para seguir en el poder: hegemonía institucional, hegemonía comunicaciones, dinero, y la represión como expresión coercitiva para desanimar cualquier acto de oposición y cambio: así como cualquier otra estrategia autoritaria que quieran poner en practica para sus inconfesables fines. Eso también es verdad.

Lo que no es verdad, es que “no se puede hacer nada”. Cuando pensamos de esa manera, estamos menospreciando el poder que tenemos en nuestra manos como ciudadanos individuales.

Frente a esos poderes gigantescos y amenazantes los venezolanos tiene en sus manos -en primer lugar- el poder de la decisión de hacer. Una decisión producto de su pensamiento y transformarlo en una voluntad de contribuir.

El decidir “votar”, es la primera gran decisión.

Un voto, puede parecer insignificante. Sin embargo, cuando millones de venezolanos ejercen ese derecho como vía para un cambio, es el inicio de un poder monolítico e imparable.

En segundo lugar, hay otras tantas cosas que se pueden hacer, tales como trabajo voluntario en la campaña electoral, en solitario o en colectivo: comunicarse con sus grupos de amigos, en persona o a través de las redes sociales, en el trabajo, en las universidades. Hasta llegar incluso a participar en los centros y mesas de votaciones como testigos, para asegurar que el proceso sea limpio y transparente.

Cualquiera puede tomar decisiones personales para impulsar un cambio. Voto y comunicarse no son tareas difíciles. Nadie les va a impedir votar. Nadie les va prohibir comunicarse en sus contactos privados. Además recuerden, que «todo bicho malo, es cobarde» …

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@ermartinezd

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