La Sayona entre lo espectral y lo represivo

Por Eduardo Martínez

La historia pequeña, chiquita, de nuestros aconteceres locales incluye muchos episodios y costumbres que, formando parte la historia de Venezuela, es desechada por los estudiosos, y como consecuencia, ignorado por los venezolanos.

Entre esos peculiares sucesos se encuentra el de las apariciones de seres espectrales. Uno de los cuales, si no el más prominente, es el de la Sayona.

Contaban “los mayores” como se decía antes, que en lo pueblos pequeños de la inmensidad de los campos venezolanos, la Sayona era una figura de frecuente aparición.

Si buscamos el término en Wikipedia -la enciclopedia de estos tiempos- descubriremos que “es un espectro perteneciente a la literatura oral del folklore venezolano”. Relato que está basado en una leyenda que cuenta la aparición de una mujer elegante y alta que castiga a los hombres infieles”.

Son espeluznantes las anécdotas de algunos de esos hombres “infieles”, que tuvieron en sus correríos encontrarse una noche con la Sayona. Lo que tenía como consecuencia que no se aventuraran a andar por las calles hasta altas horas de la noche o de la madrugada. Y que, además, impulsara a esos hombres a portar un Escapulario colgando del cuello, y llevar en su cartera imágenes y estampitas de San Miguel Arcángel, protector de los fieles de las apariciones malignas. “No se puede salir sin protección”, decían los más experimentados parranderos.

Lo curioso, es que las apariciones se sucedían en pequeñas poblaciones. Nunca en las grandes ciudades. Otra característica era que el fenómeno, aparentemente extrasensorial,

La Sayona como herramienta de control político y social

Sin embargo -y todo tiene sus “peros” y “sin embargos”- en la Venezuela gomecista (1908-1935), y probablemente un poco más, los ejecutores de mantener el orden público en el régimen del Benemérito Juan Vicente Gómez, tuvieron a bien incorporar a la Sayona a su arsenal de peinillas, Mausers, rolos, amansaguapos, y otras herramientas persuasivas y represivas.

La perpetuación Gómez en el poder fue posible por el desarrollo de carreteras que unieran el norte con el sur, y el este con el oeste de la geografía. A lo cual sumó la extensión de las líneas del telégrafo, y la interconexión fluvial y marítima de todos los estados.

Lo sustantivo, es que Gómez supo interpretar la importancia del telégrafo, y la continuación de la estructura de poder de los “jefes civiles”. Fue perfecta la combinación jefe civil-telegrafista para los tiempos del general.

De esta manera, establecía un sistema de información inmediato, por el telégrafo. A comenzar y finalizar el día, Gómez recibía en Maracay dos telegramas con las novedades de la población en cuestión: del jefe civil, hombre de su confianza, y del telegrafista, tal vez el nombre más importante en esa incipiente red de información. Lo que probablemente fue el origen de los cuerpos de inteligencia modernos.

Y como eran dos los personajes envueltos, ambos dos se cuidaba el uno del otro, y ambos trataban de ser los primeros que informaran. Sin embargo, el telegrafista solía estar más preparado que el jefe civil, por cuanto debía saber leer y escribir. El otro, era de lectura muy rudimentaria.

Eso ponía al jefe civil en desventaja. Si había alguna perturbación del orden público, Gómez se enteraría por el telegrafista.

Una explicación familiar: Explicaba mi tío Armando, natural de la población en San Casimiro en el estado Aragua, que los jefes cuando el orden público estaba en riesgo (por la ingesta de licores, parrandas, etc) que muchas veces el jefe de civil se cubría con una sábana blanca, y se le aparecía emitiendo ruidos extraños a los parranderos que caminaban solitarios de regreso de sus andanzas.

Al día siguiente, el pueblo amanecía temeroso y tranquilo. Todos se resguardarían esa noche, y las sucesivas, muy temprano en sus casas.

Lo que traía como consecuencia que, en los telegramas al Beneméritos se escribiera: SIN NOVEDAD.

Si bien se dice que, con la muerte de Juan Vicente Gómez (1935) Venezuela entró en el Siglo XX, la verdad es que el dictador fue un visionario que supo visualizar lo que traía la modernidad, y supo hacer uso de ello para sus propósitos de control social y político, y a la final, perpetuarse en el poder. Fue el inicio del uso de herramientas y rumores para infundir el terror.

Cualquier similitud, no es mera coincidencia, y de que vuelan…vuelan.

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@ermartinezd

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