Por Eduardo Martínez
La política está llena de episodios gratuitos que exceden los deseos, y los planes de políticos y partidos. Uno de esos casos es la actual situación de Nicolás Maduro en el inicio de la campaña electoral. Si bien “deseos no preñan”, estamos ante un caso de embarazo, y para sorpresa: múltiple, de no menos de unos gemelos y, tal vez de quíntuples.
La oposición, en las honduras de su archipiélago, no ha gozado de la capacidad para inteligenciar una operación de desnudaje del régimen. La crisis se encargó de eso.
Ante tal situación, María Corina Machado ha surgido como la líder del momento. Los venezolanos la han premiado con su favoritismo -expresado en intención de voto. Se demostró en la Primaria del 22 de octubre pasado, y en las preferencias que señalan todas las encuestas. (hasta las que ordena en mayor secreto el régimen).
El país con el mejor sistema electoral del mundo, en el paraíso de la felicidad solo superado por la isla de Cuba, resulta que ha quedado desnudo ante los ojos del mundo.
A Maduro le quedaban dos caminos para ser re electo: ilegalizar los partidos de oposición, y eliminar los candidatos presidenciales de la oposición. esta posibilidad, casi la tiene la mano. Solo le faltan un par de partidos políticos.
La otra vía, es no realizar las elecciones. Con lo cual se mantendría en Miraflores ad infinitum. Uno de sus más oscuros y secretos deseos.
Bueno, hacia allá parece caminar. Por cuanto ya vimos este fin de semana, que Maduro se alzó con la candidatura, sin realizar una primaria, e inventando una recolección de firmas -que nadie vio- que habría acumulado 4 millones de firmas.
Las maniobras del oficialismo para lograr la reelección, son audaces. Maduro tiene un rechazo que se acerca al 80% de los venezolanos. María Corina Machado tiene una intención del voto del 55%. Y el “Bigotón” no pasa del 15%. Cuando conjugamos la intención del voto, al rechazo de su gobierno, se produce un número mágico: el del techo de popularidad: un 80% que “jamás” votaría por él.
Pero las angustias de Maduro, son menores que las que carcomen las entrañas del chavismo. Si se produjera una revuelta en los altos mandos revolucionarios, ninguno de sus segundos lograría una intención de voto superior al 15% que exhibe vergonzosamente Maduro. Una tragedia.
Los venezolanos, y quienes observan el ambiente electoral venezolano, no dejan de ver estos números. Con una diferencia tan grande, María Corina-Maduro, no hay manera que Maduro logre recuperar terreno. Para ello han debido convocar las elecciones para finales de año, y no el 28 de Julio.
Las persecuciones y prohibiciones
Cuando María Corina Machado triunfó en la Primaria de octubre, se tomó una foto con su comando de campaña. A 5 meses de esas fotos, ella, y quienes le acompañaron ese día, son objeto de una persecución implacable: inhabilitados, detenidos, acusados de traición, de magnicidios, de conspiración, y otros delitos de máximas condenas. La artillería ha sido y sigue siendo pesada.
El elector, el venezolano que irá a votar el 28J, no se ha dejado ya engañar, y ahora menos amedrentar. Asiste multitudinariamente a las giras y visitas de María Corina. Lo que no está ocurriendo en las apariciones de Maduro en el interior del país.
Esta realidad es lo que ha provocado en el oficialismo esa actitud de persecuciones y prohibiciones. Lo que ha quedado demostrado la pasada semana.
Con el intento de inhabilitación de María Corina, la oposición ha estado revisando los nombre de posibles candidatos. Los dos que sonaban con mayores apoyos políticos, César Pérez Vivas y Juan Pablo Guanipa, ya fueron inhabilitados por el CNE.
El caso de Pérez Vivas es significativo. Hasta principios de la semana pasada, no estaba inhabilitado. Bastó que surgiera con fuerza su nombre, para que la molienda oficial lo inhabilitara.
En sus redes sociales, Pérez Vivas escribió:
“Estuve inhabilitado por 7 años y medio desde abril del 2015 hasta el 2022. Eso ya se venció”.
“Me pusieron el código 7 (rojo) esta semana. Hacer política honesta y firme contra una dictadura corrupta y corruptora tiene su precio. De broma no me han llevado a la cárcel. Me tratan de parar con esa medida sin fundamento. No tengo ni sanción penal, ni administrativa vigente que fundamente esa situación. Es el temor a que mi nombre fuese el designado para representar a la oposición verdadera. Igual continuamos en la lucha para rescatar el estado de derecho”.
El futuro inmediato
Estos movimientos del régimen de Maduro, son una señal de nerviosismo y temores. No se sienten seguros, y con estas cosas, con fuerza para competir en una elección transparente.
De seguir con estas maniobras, así ganarán las elecciones en buena lid (que se duda) nadie les va reconocer los resultados.
Analizando la situación electoral que rodea al régimen, encontramos que existe una matriz de opinión sólida y adversa al régimen. Matriz a la cual la hegemonía comunicacional gubernamental no logra hacerle mella.
Cada día cuenta, y aún faltando cuatro meses para el 28J, pueden ocurrir grandes sorpresas.
@ermartínezd
Qué difícil es defender al diablo!…un delirante deseo por salir de Maduro, hace que gente seria se conviertan en poco serios: «el triunfo» de Maricori hace temblar a Maduro que sólo tiene el 14 % de aceptación. O sea, el diablo le gana a Dios. Inhabilitados desde hace años, hoy reclaman ser perdonados porque tienen los «méritos suficientes» para gobernar el país. La cómica está de anteojito: que obtengan el 4% y griten «FRAUDE» o que no participen porque le van a robar el triunfo.