Representantes de las víctimas del 11 de abril de 2002 presentan argumentos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La falta de justicia y la impunidad en Venezuela son temas centrales en la audiencia
La historia de la impunidad en Venezuela se expone nuevamente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Alfredo Romero y Gonzalo Himiob, representantes de las víctimas de los sucesos del 11 de abril de 2002, llevaron su lucha por justicia a este organismo internacional, donde denunciaron la falta de investigación y el silencio que ha imperado durante casi 25 años.
Romero, director del Foro Penal, no escatimó en palabras al afirmar: «No ha habido investigación en Venezuela en relación con estos hechos». La impunidad, subrayó, persiste y «se mantiene en este momento». Por primera vez, las víctimas tienen la oportunidad de relatar su experiencia ante la CIDH, un paso crucial en su búsqueda de justicia.
El 11 de abril, según Romero, no fue un evento aislado. «Marcó el comienzo de una estrategia de represión política para controlar el poder político», advirtió, señalando que se trató de una «estrategia estructurada» que ya se anticipaba como un camino hacia crímenes de lesa humanidad. Las evidencias, dijo, provienen de una reunión clave celebrada el 7 de abril de 2002, donde se planificaron acciones contra los manifestantes.

Representantes de las víctimas del 11 de abril de 2002 presentan argumentos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La falta de justicia y la impunidad en Venezuela son temas centrales en la audiencia
La historia de la impunidad en Venezuela se expone nuevamente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Alfredo Romero y Gonzalo Himiob, representantes de las víctimas de los sucesos del 11 de abril de 2002, llevaron su lucha por justicia a este organismo internacional, donde denunciaron la falta de investigación y el silencio que ha imperado durante casi 25 años.
Romero, director del Foro Penal, no escatimó en palabras al afirmar: «No ha habido investigación en Venezuela en relación con estos hechos». La impunidad, subrayó, persiste y «se mantiene en este momento». Por primera vez, las víctimas tienen la oportunidad de relatar su experiencia ante la CIDH, un paso crucial en su búsqueda de justicia.
El 11 de abril, según Romero, no fue un evento aislado. «Marcó el comienzo de una estrategia de represión política para controlar el poder político», advirtió, señalando que se trató de una «estrategia estructurada» que ya se anticipaba como un camino hacia crímenes de lesa humanidad. Las evidencias, dijo, provienen de una reunión clave celebrada el 7 de abril de 2002, donde se planificaron acciones contra los manifestantes.
Fuente: reportecatolicolaico.com