La hora de hablar claro y portarse con seriedad

Por Eduardo Martínez

Lo ocurrido en Venezuela en los últimos 27 años, no fue solamente el gobernar de un gobierno malo. Ha sido malo en la ejecución y malo de maldad. La capacidad de destrucción fue inimaginable, y el daño, incalculable.

Por delante nos queda reconstruir, manejar al Estado con manos honestas, y hablar con claridad. Para ello hay que comportarse con seriedad.

En ese hablar claro hay que precisar y llamar por su nombre los desmanes y a los responsables. No podemos ser alcahuetas. No es cuestión de venganza. Es una cuestión de Justicia.

Sin embargo, cuando todavía lo que fue el régimen Chávez-Maduro está en los estertores vitales de sus últimas respiraciones, hay quienes pretenden seguir con el juego que les permitió usufructuar las mieles de la cercanía a los anteriores jerarcas.

Unos pocos de ellos, siguen al mando. Unos pocos de ellos -los otros- pretenden colarse por las taquillas que otorgan prebendas y contratos, y un mínimo número alzarse con la representatividad de la oposición.

En estos momentos, cruciales momentos, hay que abordar varios problemas que atentan en contra del camino pacífico y civil de un proceso de transición no cruento que pacifique a la Nación en todos sus órdenes.

Uno de esos problemas, es el de desconocer los verdaderos liderazgos.

Ese reconocimiento pasa por entender que María Corina Machado es la líder indiscutible de la oposición. Una oposición mayoritaria frente al régimen interino, y de frente a personas que -pudiendo ser opositores menores- carecen de legitimidad, y con los cuales los venezolanos no se identifican y no se sienten representados.

Querer ser líderes, no es un delito. Es un derecho político. Atravesarse en el camino de los verdaderos liderazgos, y sirviendo de ayuda -consciente o inconscientemente- a los objetivos turbios del interinato, es hacerle un daño al país y a los venezolanos. Lo cual, si puede ser tomado como un delito y una traición.

En este hilo de análisis, y en este punto, es donde encaja la palabra “seriedad”.

Hay que ser serios. Crecer. Ponerse los pantalones largos. Y pensar en grande. No ser parte del problema. Por el contrario, tratar de ser parte de la solución.

Editor, www.eastwebside.com

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