Por José Hernández
Después de este San Juan, donde la nación venezolana se sacudió hasta sus cimientos, tenemos que darnos la oportunidad de ir a Juan 14 27: Paz interna. Estoy en paz, tranquilo y sereno.
La paz nace en mi interior. Cuando siento tensión o inquietud, hago una pausa y vuelvo con suavidad a mi interior y, en oración, libero pensamientos y creencias que no me hacen bien. Con ternura vuelvo a mi centro y descanso en la quietud, recordando que la paz de Dios es eterna y siempre presente.
Practico esta paz cada día: agradezco mi vida cada mañana y, a lo largo de la jornada, regreso brevemente a mi interior para reconocer la verdad de mi naturaleza espiritual. Recibo todo lo que llega a mi vida con calma y serenidad. Soy una presencia de paz. Allí donde voy, irradio plenitud, armonía y amor, y esa luz bendice a todas las personas con quienes comparto el camino.
La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo. No es la paz entre todos, es la paz espiritual que puede hacer posible La Paz de todos.
Acá hemos estado llorando con alta frecuencia. Hemos procurado lugares para volver a amar y siempre hemos descubierto, la pausa para agradecer y encontrar La Paz de adentro.
Después de la truculenta semana que arrancó con el doble terremoto de la tarde de San Juan en Caracas y Vargas, la nación venezolana “urbi et orbi” se ha volcado a ayudar. Se ha venido dando cuenta que es una nación mejor que sus gobiernos.
Los venezolanos hemos encontrado una manera de vivir sin gobierno y en estos tiempos de maniqueísmos ridículos y de polarizaciones aberrantes, hemos logrado superar un gobierno de idiotas clínicos y unos politicastros de triste vuelo gallináceo.
Es urgente que el liderazgo entienda el compromiso que es liderar Venezuela, no por su petróleo o por sus deudas. Se trata de liderar venezolanos, gente normal, que ante las adversidades se agiganta. Saca a mano limpia a sus familias de toneladas de escombros, ayuda a su cuadra incluso antes que a sí mismo.
Es urgente que quien quiera liderar al pueblo venezolano se pueda desnudar frente a su gente para mostrar su honestidad y su carácter. Menuda tarea.
¿El chavismo? Allá rodó y perdió lo que alguna vez tuvo. La oposición no se une ni se encuentra y sigue en la triste lucha cainita y agotadora que nos desgasta.
Nos toca tener paz, capacidad, inteligencia, fuerza y entendimiento para honrar la nobleza venezolana. No va a ser fácil ¿Qué lo ha sido?
* Editor alterno, Corresponsal en Miami.