Por Francisco J Contreras M
El verdadero problema por el cual la gente no conecta con el discurso económico no es que los economistas usen palabras raras.
El problema es que la economía, a menudo, contradice nuestra forma natural de ver el mundo.
• No es falta de vocabulario, es resistencia mental
• No rechazamos las explicaciones económicas por ignorancia, sino porque chocan con nuestras creencias más profundas.
Preferimos aferrarnos a lo que ya creemos saber porque eso nos da seguridad.
Aceptar una verdad económica nueva suele implicar admitir que nuestra intuición estaba equivocada, y eso es algo que a nuestra mente le cuesta procesar.
• El peligro de «explicarlo de modo coloquial»
A veces, para que la economía se entienda, se recurre a metáforas demasiado simples. Pero cuidado: al hacer esto, muchas veces se sacrifica la verdad. Al intentar que la realidad sea «cómoda» e «iluminada», terminamos deformándola. Lo que ganamos en facilidad de comprensión, lo perdemos en precisión.
El choque de dos mundos
La pelea no es entre un grupo de expertos cerrados y un público que no sabe nada. La verdadera batalla ocurre entre:
• La realidad económica: Que es compleja, llena de matices y variables que no vemos.
• La naturaleza humana: Que busca respuestas rápidas, explicaciones lineales (si pasa A, entonces pasa B) y soluciones sencillas.
* Economista
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