España: Rodríguez Zapatero no puede dormir

Por Eduardo Martínez

Es un hecho irrefutable que don José Luis Rodriguez Zapatero -ex presidente del gobierno español – tiene en estos momentos serios problemas para conciliar el sueño.

No es por el dinero que necesitaría para llegar a fines de mes, como le sucede a buena parte de los españoles. Lo que se desprende de diversos procesos judiciales de corrupción en España que lo señalan de realizar negocios poco limpios a nombre de jerarcas venezolanos.

Todas las semanas, la prensa peninsular nos trae las incidencias de estos juicios que ya están al borde de sentencia, con media docena de indiciados -varios de ellos con prisión preventiva.

Y si bien el apellido Zapatero no lo vemos todavía entre los detenidos, siempre su nombre aparece en los interrogatorios, y en las investigaciones policiales. Algo muy malo para el ex líder del PSOE, que hasta el momento ha venido siendo protegido por su correligionario Pedro Sánchez, jefe de gobierno en funciones.

En este sentido, Zapatero se ha transformado en un eficiente gestor de dos mundos, allá y acá.

En España, la prensa española se encarga de escudriñar y calificar sus negociaciones. En Venezuela, hasta la misma gente del PSUV le acusa de haber recibido beneficios de explotaciones mineras, campos de producción petrolero en el Oriente, y  de ser intermediario de contratistas españolas.

¿Será verdad? De momentos no se puede asegurar. Aunque el río Guadarrama está haciendo sonar esas piedras de corrupción hacia el mar Atlántico que conecta a Venezuela con España.

Pero ganar presuntamente buenas tajadas de dinero no le quita el sueño a don José Luis. Nadie tiene insomnio después de cobrar. Y ese, es el caso.

La falta de sueño de Zapatero viene de la ausencia de solidaridad de quienes hoy gobiernan Venezuela desde el 3 de enero del 2026. Una situación que rodea a Zapatero, cada vez más estrechamente, en momentos que parece inminente el triunfo del Partido Popular en la madre patria. Porque en Venezuela la situación no es distinta.

En su afán de ser gestor, y ganarse unos cobres, es probable que don Zapatero ignore lo que ya es una tradición del régimen venezolano: abandonar a quienes con lealtad les han servido.

Los precedentes

De momento, van dos casos cercanos. Como consecuencia del fallido intento de golpe de Estado en Venezuela, del 27 de noviembre de 1992, un avión de transporte de la Fuerza Aérea Venezuela transportó a los jefes de la insurgencia -junto con sus familiares- en huida hacia una base aérea al norte de Perú. Allí, los insurrectos fueron protegidos por el gobierno de Alberto Fujimori.

Vladimiro Montesinos, el hombre de seguridad de Fujimori, tuvo a su cargo el recibimiento de la aeronave, y dio medios para que los oficiales y sus familiares sobrevivieran en Perú hasta que Hugo Chávez accedió a la presidencia en 1999.

Cuando el gobierno Fujimori se derrumba, Montesinos es obligado a huir de Perú. Y luego de un corto periplo, que lo lleva a Costa Rica y Panamá, aterriza en Venezuela.

Tener a Montesinos en Venezuela, para el gobierno de Chávez, no era una tarea complicada. Las relaciones entre los dos países estaban rotas. En Perú venían elecciones y un cambio de gobierno.

En vez de otorgarle asilo por razones humanitarias a Montesinos, en correspondencia a su ayuda a los golpistas de 1992, el peruano fue llevado a un peligroso barrio de Caracas. Siendo protegido por ex funcionarios de inteligencia presuntamente contratados por la seguridad del Estado.

El régimen de Chávez no honró la deuda que tenía con Montesinos. Chávez ordenó arrestarlo y lo entregó al gobierno de Perú. El resto de la historia es conocida.

El segundo caso ocurrió coincidencialmente el pasado fin de semana, cuando el colombo-venezolano Alex Saab fue deportado a los Estados Unidos.

Son innegables los servicios prestados por Saab al régimen sancionado de Nicolás Maduro. Para lo cual hay que entender que este colombiano de origen árabe no es político. Es un intermediario comerciante que compra barato y vende caro, y se sabe mover por los caminos de los contrabandistas.

Así, el levantino saltó los controles de las sanciones de los EEUU, y según las informaciones publicadas por la prensa internacional, logró vender y cobrar cargamentos de petróleo en altamar, comprar alimentos para las cajas CLAP, presuntamente lavar de dinero para jerarcas del régimen venezolano de Nicolás Maduro y Cilia Flores de Maduro; y negociar con gobiernos del Medio Oriente, y del Extremo Oriente.

Las sospechas sobre el futuro de Alex Saab

Saab no es un hombre fácil. Sin juzgar lo que es capaz de hacer, y de cómo se mueve en esos enrevesados caminos, su cara tranquila e inexpresiva del fin de semana -cuando lo trasladaban a los Estados Unidos- hace pensar lo peor.

Saab es un “mala conducta” de “Siete Suelas”, que se mueve sobre el filo de un cuchillo entre lo legal y lo ilegal. Lo que quedó demostrado en esa etapa de su vida, cuando en junio del 2020 fue arrestado en Cabo Verde y extraditado a los Estados Unidos. En el 2023, fue indultado por Joe Biden, a cambio de la liberación de estadounidenses detenidos en cárceles venezolanas.

Pero la habilidad de Saab no llegó hasta ahí. A su regreso a Venezuela fue nombrado ministro de Industria y Comercio, hasta su reemplazo una vez Maduro fuera este año apresado.

Con este historial de habilidades, no tendría nada de extraño que haya alcanzado un acuerdo con el Departamento de Justicia en el juicio en contra de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Es lo único que salvaría a los hermanos Rodriguez de ser calificados de poco solidarios, no confiables y traicioneros.

Pero eso… no sería con todos. Ahí es donde aparece el insomnio de don Rodríguez Zapatero. ¿Sin el Rodríguez dónde se refugiará Zapatero?

Editor, www.eastwebside.com

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