Por Eduardo Martínez
En el Oriente, al oeste del Pacífico, el sistema de escritura utiliza lo que se llaman “logogramas” en chino o “ideogramas” en japonés. Cada caracter representa una sílaba, y a la vez, un concepto. Se diferencia de los idiomas occidentales donde cada carácter o símbolo del abecedario es un sonido.
Cuando se lee una anotación en ideogramas chinos o japoneses, se lee una combinación de sílabas. Pero esa anotación tiene también una suma de conceptos.
En la vida los hechos, las acciones, también tienen una doble lectura. Para los occidentales, adentrarnos en el significado de la acción per se, requiere de esfuerzos adicionalesde interpretación. No es fácil. Eso hace que, hasta para lo más sencillo, sea necesario tener habilidad para la comprensión de lo que sucede.
Debemos aplicar, lo anteriormente señalado, para “interpretar” los hechos en nuestra actual realidad en Venezuela.
El hecho: María Corina llegó el domingo. Eso se entiende. Aparentemente no requiere de mayores interpretaciones. Sin embargo, simultáneamente transmite una idea. A lo mejor en chino o japonés, se escribiría con ideogramas que nos transmitirían la idea fundamental. En español, leemos el titular de la prensa, previo a analizar su significado. Y ahí se encuentra el alcance, el impacto de ese suceso.
No necesitamos escribir lo sucedido en chino. Debemos hacer ese esfuerzo adicional para comprender lo que significa. Lo que es trascendental. Por cuanto el regreso de María Corina, es un hecho que trasciende el momento y estos tiempos.
De momento, citaremos como ejemplo la
“carga” histórica.
La historia venezolana acumula dos gestas previas similares. ¿Realmente? Si bien nunca los hechos históricos son iguales, guardan ciertas similitudes.
La primera de ellas fue la Campaña Admirable. En 1813, Simón Bolívar entró con un ejército desde la ciudad colombiana de Cúcuta.
La segunda en 1899 con la Revolución Liberal Restauradora, cuando Cipriano Castro desde Cúcuta cruzó la frontera para ingresar al Táchira.
Ambas invasiones fueron exitosas. Bolívar, huido a Colombia. Castro, exiliado en el Norte de Santander. Sin posibilidad de regresar a Venezuela, por correr graves riesgos hacia sus personas.
Ahora, en el 2026, María Corina en el exilio, sin posibilidad de entrar al país -recordemos que hasta el domingo 26, había intentado en 7 ocasiones.
Los tiempos cambiaron, las ideas también. La oposición liderada por María Corina ha perseguido desde un primer momento un cambio de régimen de manera civil, pacífico y por la vía electoral.
De momento, la líder de la Nación recorre el país. Calienta el asfalto y restablece contacto con el pueblo.
Habrá que esperar que estén dadas las condiciones para que esas elecciones sean transparentes, libres y democráticas. Algo que no puede tardar mucho. La paciencia siempre límites. Y el estado de necesidad y falta de oportunidades acorta cada día los tiempos.
El suceso de su reingreso tiene una interpretación: vino para la estocada final.
Editor, www.eastwebside.com