Los venezolanos creemos firmemente que “El Esequibo es Nuestro”. Más que una creencia, es un sentimiento que subyace en lo más profundo de nuestra esencia de venezolanos.
Sin embargo, no es culpa de los venezolanos en su condición de personas individuales, el que el reclamo haya sido dejado de lado por poco más de 20 años. Si es que alguien tiene la culpa, esa culpa recae en los gobernantes.
Por ello los venezolanos no han entendido cuáles fueron los objetivos que impulsaron la realización del referendo del 3 de diciembre.
En respuesta a esa percepción, una gran mayoría no fue a votar el 3 de diciembre. Con lo que mostraron su descontento. Otros creyeron que era su deber votar, y se presentaron. Pero fueron los menos. Lo que sucedió en la calle, lo demostró.
Pero ese rechazo al referendo de ninguna manera significa que los venezolanos hayan dejado de creer y sentir que “El Esequibo es nuestro”. No nos equivoquemos.
Ahora, en una segunda emisión de las acciones sobre El Esequibo, el gobierno ha continuado en lo que parece ser una especie de “guion”.
Interpretando los resultados -sin ver el rechazo- han “sentido” la responsabilidad de ejecutar un plan que va más allá de las respuestas a las 5 preguntas a las que respondieron quienes votaron. Simplemente tomaron las respuestas como un “cheque en blanco”.
Eso lleva a los venezolanos a una situación muy peligrosa. El tono en los micrófonos se ha elevado al punto, de colocar a quienes gobiernan en situaciones comprometidas y complicadas. Por cuanto si no cumplen con lo que han dicho que van a hacer, caerán en el acto final de su desprestigio personal, ante la comunidad internacional y ante los ciudadanos venezolanos.
Si por el contrario “echan pa´lante”, porque se han propuesto más que decirlo hacerlo; o lo que puede ser aun peor, como es que pierdan el control y la situación se les vaya de las manos, las consecuencias serán terribles.
Todavía estamos a tiempo de recuperar el buen sentido de las cosas y seguir la vía pacífica.
Dicho esto, es bueno recordar que Venezuela no es una mesa de billar. Es así que las carambolas, pegarle a una bola para que por retruque impacte a otra bola y se logre de esta manera que la jugada conquiste el objetivo, no es una opción.
No se puede usar el tema de El Esequibo para lograr ganar una elección presidencial, o para acabar con los adversarios.
Eduardo Martínez, Editor
@ermartinezd