Editorial: Sin aprender las lecciones del petróleo

editorialVenezuela lleva 100 años en la actividad petrolera. Una industria, que como cualquiera otra, experimenta sus alzas y sus bajas.

Eso mismo sucedía en la segunda mitad del Siglo XIX, cuando el país era un importante productor de café. Los precios subían, y los venezolanos vivían la abundancia. Los precios bajaban, y el país se sumía en una crisis.

Con el petróleo, ha pasado lo mismo, pero con un agravante. Cada crisis que se genera por la caída de los precios, es peor que la anterior. Lo que ha sucedido a pesar de la visión de muchos venezolanos, que señalaron a tiempo que debía sembrarse el dinero proveniente del petróleo. Un dinero para invertirlo, no para gastarlo.

La idea no fue otra que considerar este bien, como una oportunidad para desarrollar al país, y no un fin en si mismo.

Los gobiernos del gomecismo y post gomecismo (1908-1945) conscientes del atraso, se manejaron con una ley que permitió la nacionalización de la industria en 1975. Se debía permitir que los extranjeros operaron, pero teniendo al lado a venezolanos que aprendieran los secretos de la actividad.

En el trienio adeco (1945-1948) Rómulo Betancourt y Rómulo Gallegos, pusieron de relieve el carácter político del petróleo para el desarrollo del país.

El gobierno militar de Marcos Pérez Jiménez (1948-1950) no se desvió del camino trazado por sus antecesores de los primeros 50 años del Siglo XX; e impulsó un ambicioso plan de inversiones en infraestructura para el desarrollo en todos los ámbitos, financiado fundamentalmente por el dinero del petróleo.

En los cuarenta años que siguieron (1958-1999), los 8 gobiernos se esforzaron en sembrar de la infraestructura necesaria para que el país se industrializara. Siendo el objetivo, diversificar los ingresos del país.

Este objetivo se cumplió en muchos sectores de la economía; en otros no. Sin embargo, el vertiginoso aumento de los precios del crudo a partir de 1973, desvió del camino al país. Los petrodólares impulsaron las importaciones, en detrimento de la industria nacional como nunca antes se había hecho.

Así llegamos a estos 16 años del proceso “revolucionario” que comenzó en 1999 bajo el impulso del expresidente Hugo Chávez.

Este período, que se iniciaría con precios del petróleo sumamente bajos, se manejaría buscando el equilibrio. Luego, y por diversas razones, los precios comenzarían a subir, de tal forma que la economía no lograría más alcanzar su equilibrio.

Al igual que a partir de 1975, en esta oportunidad el mayor ingreso nunca antes visto hasta el momento, iría acompañado de un inmenso endeudamiento, que haría crisis cuando los precios bajan y no hay ya dinero para honrar la deuda.

Nos encontramos otra vez en el amanecer de ese momento.

Ayer, las agencias de noticias informaron que expertos del Banco Mundial estiman, que con el retorno del petróleo de Irán a los mercados, los precios bajaran no menos de 10 dólares el barril de crudo para el próximo año.

Si tomamos en consideración, que también ayer el barril de crudo West Texas se cotizaba en 43,05 dólares, no debe sorprendernos entonces que el petróleo venezolano esté mordiendo los 40 dólares.

Al restar 10 dólares a este precio, significa que nuestro petróleo probablemente en el 2016 deba venderse en cerca de 30 dólares el barril. Es inimaginable los estragos que causaría en las finanzas públicas y en el país, una reducción de los ingresos de esta magnitud.

Frente a esta situación de baja de precios que se presenta, el gobierno ha dado señales inequívocas de no ver aprendido de las experiencias de 100 años de la actividad petrolera en el país.

El presidente, Nicolás Maduro, anunció que Venezuela propone convocar una reunión extraordinaria con los gobiernos de las naciones integrantes de Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con el objetivo de defender el mercado petrolero internacional.

Agregando que la reunió de “alto nivel”, será con los miembros de la OPEP y el presidente ruso, Vladimir Putin para “crear acciones en defensa de precios del petróleo”.

Es significativo que el gobierno, en vez de estar implementando medidas que compensen la baja del ingreso, insistan únicamente en acciones para que los precios no bajen más, con la ilusión –que inclusive- pudiera lograrse un repunte de precios.

Obviamente, no aprendieron la lección.

Eduardo Martínez

Editor www.eastwebside.com

 

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