Editorial: No nos podemos dormir por las buenas expectativas electorales

En las últimas semanas, y en el fragor de la campaña electoral, los venezolanos nos hemos volcado a estar pendientes de los recorridos de María Corina Machado y los resultados de las encuestas.

Nadie tiene dudas de la ventaja que Edmundo González -candidato unitario de la oposición- le lleva al candidato a la re elección. Esa ventaja es evidente y manifiesta a lo largo y ancho de la geografía nacional.

Sin embargo, hemos dejado de lado la principal preocupación que empuja a los electores a alienarse con el candidato Edmundo: la situación económica.

Los electores quieren un cambio de las políticas económicas. Quieren un gobierno que proteja los intereses de los venezolanos. aspiran y espran oportunidades, salarios y pensiones acordes con el precio de la canasta alimentaria familiar, entre otras aspiraciones.

Ante lo más de los mismo que representa el régimen, no es de extrañar que el electorado tenga confianza en la opción de cambio que representa la oposición.

Lo económico es asfixiante para los venezolanos. para todos por igual, sean opositores o gobernieros. Nos afecta a todos.

Paradójicamente, hemos ignorado en las últimas semanas la agudización de la situación económica. Algo que el comercio y empresariado viene observando.

En efecto, someramente señalan que temen que estemos en el inicio de una recesión económica, que empeore los niveles de pobreza y miseria.

En general aprecian una baja de las ventas, la disminución de dólares en las mesas de cambio de los bancos, la poca circulación de bolívares, el aumnento sostenido de los precios, y el cierre de comercios cuyos propietarios no pueden seguir metiéndole dinero al negocio para seguir con las puertas abiertas.

Las estadísticas, como suele suceder con este gobierno, no las conocemos. Aunque basta con hacer “window shoping” para ver los precios que no podemos pagar, y meternos las manos bolsillos a ver cuanto llevamos en la cartera. Sobre todo por que ahora no hay bolívares en metálico, por lo que no podemos llevarnos por el titineo de las monedas como se hacía antes.

En este sentido, la campaña electoral puede resultar ser una distracción para alejar de la mente de los venezolanos la agudización de la crisis.

No hay que dormirse. Hay que reclamar soluciones. Y no podemos esperar que el nuevo gobierno, que salga de las elecciones el 28 de julio, asuma en enero. Hay que reclamar el cambio de las políticas y la adopión inmediata de medidas urgentes.

Eduardo Martínez, Editor

editor@eastwebside.com

@ermartinezd

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