Editorial: Donald el Urticante

La palabra es una de esas maravillas del español, viene del latín medieval urticans. Y, de urticare “producir un picor intenso”.

En la Edad Media la urtica la “ortiga”, arbusto familia del poison ivy. Una mata irritante, que produce picazón y marcas de piel que se curan con baños de avena.

Y, el diccionario continúa: Que produce comezón semejante a las picaduras de ortiga. Sinónimos serían: picante, irritante, urente, vesicante.

Trump asume posiciones que lo derivan en un ser urticante. En la ingesta de Netflix hay un InstaDoc que se llama: the decoy plane y dura 28 minutos.

Impresiona que a semanas de lo ocurrido, unos productores, con éxito, lograron montar una excelente DramaNoticia.

Dentro de las habilidades de la producción, hay un personaje gris pero constante, un ex Secret service, Bobby McDonald, quien se ocupó entre muchos de preservar la integridad de presidente de EEUU entre 1995 y el 2015, y quien reconoce que los dos Bush, Clinton y Obama, dentro de su esquema de seguridad hicieron cosas similares.

Claro, ninguno recibió y aceptó, un 747 de regalo. Y, acá viene otra comparación uriticante. El Airforce One, es un avión militar en un cuerpo similar a un 747. Pero la labor del Servicio Secreto era llevar, de manera segura al presidente y su comitiva de Turquía a Alemania, cosa que ocurrió, pero pocos dicen.

Me ocupo de este evento chismografico, porque en la política ficción donde nos toca vivir, todo se exagera, todo se distorsiona, y la verdad desaparece.

Dicho lo anterior, me toca recordar el acuerdo que nadie vio y que involucra inmensos manipuladores de la verdad. Acuerdo del que todos hablamos como si lo hubiéramos escrito y nadie ha visto.

Epa … es política ficción, entre urticantes y falsos. Y, si te pica es porque ají comes.

José Hernández,

Editorialista Invitado, Corresponsal en Miami

www.eastwebside.com

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