Editorial: Dólar hacia los 1.000 bolívares

editorial-2-1-1En diciembre del 2012, cuando Nicolás Maduro queda designado como heredero del ex presidente Hugo Chávez, el dólar paralelo se vendía en poco menos de 18 bolívares.

Cuando se anuncia el fallecimiento del ex presidente, el 5 de marzo del 2013, ese dólar innombrable públicamente –pero que todo el mundo conocía- estaba cotizado en 21 bolívares. El salto, de 18 a 21, se había generado el viernes de Carnaval con la medida de devaluar el bolívar de 4,30 a 6,30 por dólar.

De allí en adelante, en la medida que Nicolás Maduro se asentaba en Miraflores, nuestro signo monetario comenzaba a perder valor. Al principio lentamente, luego aceleradamente.

Cuando finaliza el año 2013, primer año completo de ejercicio presidencial, el dólar paralelo cerraba en 64 bolívares. La devaluación real se ubicaba en 274%, al valer un dólar el último día de diciembre, 2,7 veces más que el primero de año del 2013.

En este punto de la historia, ya los actores económicos del país habían comenzado a solicitar del gobierno la aplicación de medidas que detuvieran la devaluación real del signo monetario.

Entre otras evidencias del deterioro económico, el país había percibido en su bolsillo el encarecimiento de los bienes y servicios, el desabastecimiento, y la inseguridad en la calle a la que conlleva la falta de oportunidades y la estrechez de dinero.

Por su parte el comercio y la industria, reclamaba divisas para importar los insumos, reponer maquinarias y las piezas de recambio para mantener operativas las maquinarias productivas.

Lo que ocurrió con la economía venezolana en el año 2013, pudiera decirse retrospectivamente que fue como un “ensayo” de lo que pasaría en el 2014

En el segundo año de gobierno Maduro (2014), se propagaron los anuncios oficiales que habría anuncios económicos. Los cuales, salvo contadas excepciones –que tampoco llevarían a nada- no se produjeron. Siempre se anunció, que se iba a anunciar.

Mientras tanto, el aparato productivo y de distribución nacional se fue deteriorando a medida que no se producían medidas.

Las empresas venezolanas, desde julio del 2014, comenzaron a enfrentar gravísimos problemas para la adquisición de insumos. Prácticamente desde el mes de octubre, ya nadie recibió dólares a las tasas oficiales.

A finales del 2014, se produjo lo que sería la única medida con consecuencias en ese año: el llamado dakazo. Una especie de revancha social, para apoderarse a precios de remate de los inventarios de electrodomésticos de las principales importadores de estos productos, de cara a las elecciones regionales y de la llegada las fiestas decembrinas.

El dólar cerró el año 2014, con una tasa de cambio de 173,24 bolívares. En 12 meses, otra vez el dólar valía para el 31 de diciembre, 270% más que lo que valía el primer día del año.

Así llegamos a febrero del año 2015, donde la única medida puesta en ejecución, ha sido la creación del Sistema Marginal de Divisas (SIMADI). Además de dictarse varias resoluciones donde se trató de liberar los términos de las negociaciones en divisas.

El SIMADI arrancó el 12 de febrero con una cotización de dólar de 170,03 bolívares. Para ese mismo día, la tasa de cotización del dólar paralelo cerraba en 189,55. Una diferencia, que en principio pareció manejable y que dio para que algunos analistas llegaran a pensar, que el gobierno lograría recobrar el control sobre el mercado cambiario.

Sin embargo, el mercado cambiario nacional reacciona negativamente. A finales de febrero, el dólar se cotizaba en 222,12 bolívares, 42 bolívares más (+18,9%) que antes de anunciarse el nuevo esquema cambiario que había nacido con el SIMADI.

Si en julio de este año, a los cinco meses de la entrada en vigencia de SIMADI, vamos al banco donde tenemos nuestros ahorros, y preguntamos cómo hacemos para acceder a dólares de SIMADI, que hipotéticamente se compran en 199 bolívares, el funcionario nos proporcionará la información de requisitos, pero también probablemente nos advertirá que no conoce que a algunos de sus clientes se los hayan asignado.

Por ello, no debe extrañar que cinco meses después la tasa paralelo de cambio se haya catapultado de 189,55 bolívares para el 12 de febrero, a 683,26 bolívares para el viernes de la semana pasada.

Con el sistema SIMADI, o a pesar de él, el valor del dólar paralelo se ha multiplicado 364% (3,64 veces) en tan solo cinco meses.

Otro valor o cifra comparativa, que podemos aportar, es que el dólar paralelo, que en los dos primeros años del gobierno de Nicolás Maduro aumento cada año 2,7 veces, en el 2015 logró este aumento para el 23 de junio del 2015.

Eso significa que, la proyección para este año puede ser que el aumentó del dólar paralelo –de enero a diciembre- alcance 5,4 veces. Por lo que no sería aventurado estimar que ese dólar paralelo cierre el año 2015 en 935,5 bolívares, mordiendo la barrera histórica de los 1.000 bolívares el dólar.

Mientras esto va en la vía de ocurrir, lo más seguro es que el gobierno no haga nada. Esa ha sido la política cambiaria seguida. No decidir, es también una decisión.

Eduardo Martínez

Editor eastwebside.com

Deja un comentario