La solución de esta larga crisis, estará en manos de los venezolanos. No de otros, sino de nosotros mismos. A la venezolana.
El 3 de enero fue un inicio indispensable. El principal tapón, que evitaba que las cosas fluyeran, fue apartado. Eso es verdad. Sin embargo, faltaba que el liderazgo de la Nación se pusiera en camino y venciera las trabas. Y este domingo, llegó finalmente.
Desde enero se hablaba de una estrategia de tres etapas. No la entendimos. Desde de lejos, cuando desde lejos se toman las decisiones, la distancia y el no ser de aquí, imposibilitan la correcta percepción de lo que es la realidad, y lo que hay que hacer.
Eso no nos hace amigos o enemigos. Solo que entender a un pueblo, su cultura, su historia, entre otras cosas, es propio del pueblo. Eso, con sus errores y sus aciertos, tanto de allá, como de este lado. Como dicen los anglosajones: down there.
María Corina Machado estuvo casi un año en la clandestinidad, y casi otro año en el exilio. No es solo la líder de la oposición. Es la líder de la Nación. Interpreta el deseo y la voluntad del pueblo venezolano, y en esa interpretación es la más genuina representación de la voluntad de los venezolanos.
Por ello su recibimiento fue grandioso. Desde Barquisimeto hasta Caracas, recibió el cariño y apoyo de cientos de miles de venezolanos. Tal vez hasta más.
Esa gesta, revivió las esperanzas de los venezolanos. ¿Esperanzas de qué y para qué?
Las esperanzas de retornar a un estado de cosas que permitan una vida en paz, en salud, con las familias de nuevo reunidas, con educación, seguridad, y tantas otras, que llenen las expectativas de todas las personas.
No es repetir el pasado. Lo que siempre se ve en los errores. Es volver a tener las cosas buenas que perdimos.
Bienvenida amiga María Corina. Sabes lo que tienes que hacer. Hazlo sin detenerte. Tienes suficientes apoyos para hacerlo realidad.
Ahora, es que comienza la transición.
Eduardo Martínez
Editor, www.eastwebside.com