Domingo González Villegas: Anulaciones programadas

Por Domingo González Villegas

La crisis venezolana dejó de ser una crisis para transformarse en » las crisis» particulares o selectivas; la actividad profesional, política  económicas e, incluso interpersonales, son sujetas  a esas prácticas inconvenientes o delictivas.

Surgen interrogantes: cuando una persona es asesinada se ha cometido un delito en su contra, el máximo cabría predicar porque desaparecen, físicamente, a una persona; ya ese ser dejó de estar en este plano para trascender a otro nivel, que él no buscó en ese momento, de ahí que el asesino deberá ser juzgado y sentenciado por ese proceder con el máximo posible ya que infringió varias leyes  dentro de las que destaca la ley divina: «no has de quitar la vida a otro», según los sagrados mandamientos; otra ley la establecida por los propios hombres en su empeño regulador de las actividades humanas, en la búsqueda de vivir en armonía, socialmente hablando.

Muy bien, pero  he acá una pregunta que bulle en mi esfera: y cuando se trata de eliminar a un hombre desde el punto de vista de neutralizarlo en sus actividades cotidianas, como el laboral o cualesquiera otras, qué cabe hacer en este caso? Hay que dejarse «asesinar» por temor a las leyes sociales o hay que defenderse hasta el final?

Ello sería interesante analizarlo, pues esta de moda esas modalidades por la vía de maledicencias y acusaciones infundadas.

Ojo con eso, mis respetados lectores, porque pienso que la humildad termina cuando te tratan de humillar o pisotear, por lo que, creo, tienes todo el derecho a la legítima defensa.

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