Por Domingo González Villegas
¿Qué pasa cuando uno se siente amenazado?; o te dejas arrollar o te defiendes, no hay alternativa tercera.
Ello es intrínseco al ser humano, incluso del más apático o lerdo, porque ello puede ocurrir, en última instancia, por instinto, una arma natural que se utiliza casi automáticamente al presentarse tal situación. Esa reflexión me asalta por la controversia entre los pro Israel vs pro Palestina. Hoy aparece un titular donde se lee: Hezbolá asegura la pronta desaparición de Israel.
Creo, sobran las palabras para señalar los dogmatismos o fanatismos que han emergido a la sombra.
Pero lo más asombroso es que muchos de aquellos que aseguran luchar por la libertad del hombre, izan sus banderas en favor de uno de los dos bandos que, históricamente, han dado muestras de sadismo humanístico, acabo de introducir esa frase por el peso de su contenido filosófico y, a la vez, pragmático que contiene.
Es increíble cómo se desdoblan las personalidades sin darle tiempo, a las ideas vertidas anteriormente, a un reacomodo prudencial para hacerse sentir en la opinión pública.
Pero, a más de lo señalado antes, opino que visto la debilidad de la democracia tal y como la hemos concebido en la actualidad, merece la pena su revisión a fondo: aquellas ideologías que se quieran imponer a sangre y fuego, esgrimiendo un supuesto beneficio al colectivo, deben ser abolidas de nuestros horizontes, sin que nos tiemble el pulso, pues se trata de nuestra propia supervivencia, de nuestro bienestar común.
En consecuencia abogo por una defensa integral del humanismo verdadero y no de aquello que, manipulado, pretende aparecer ante nuestros ojos como una verdadera revolución.
Ejemplos: pensemos, pensemos, pensemos…
* Economista, profesor Doctorado UCV.