¿Diálogo de Estocolmo en Dominicana?  

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Por Eduardo Martínez

El intento de diálogo en República Dominicana probablemente no pasará de ser un aborto o intento fallido, donde se juantaron ek despero de una régimen aislado, con las incoherencia de la cúpula de la dirigencia opositora.

La convivencia pacífica en una sociedad democrática obliga a que el “diálogo” entre las distintos sectores políticos, sociales y económicos sea una práctica común. Cuando esa práctica se rompe, y es una realidad en Venezuela, la crisis en lo político, social y económico toma cuerpo.

Los venezolanos sufren la escasez de alimentos, medicinas e increíblemente, de los billetes de curso legal, al ganarle la inflación la carrera a la impresión de billetes.

Ningún sector niega, ni siquiera el gobierno de Nicolás Maduro, que Venezuela se encuentra poseída por una profunda crisis en todos los sectores.

Tanto es así, que desesperadamente el gobierno busca interlocutores en la oposición para dialogar. Lo que le obliga a buscar a gobiernos extranjeros y personalidades amigas, para que medien con la oposición jornadas que concluyan a algún tipo de reuniones y acuerdos.

Maduro no tiene una tarea fácil. Desde que asumió el poder en el 2013 su gestión de gobierno ha venido construyendo una especie de Muro de Berlín. Lo que le ha apartado del resto del mundo, en lo externo, y de las mayorías venezolanas, dentro de las fronteras patrias.

Al 15 de septiembre del 2017, más de 60 importantes países desconocen la convocatoria y elección de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). En la OEA y en la ONU, avanzan procesos investigativos por la presunta comisión de crímenes de lesa humanidad. El parlamento europeo se pronunció en contra de lo que ocurre en Venezuela, e instó a los gobiernos de la unión a tomar acciones contra los jerarcas del régimen. Y finalmente, no hay que dejar por fuera que Mercosur suspendió a Venezuela, lo que dificulta la adquisición de alimentos en momentos de escasez y hambruna..

Como si fuera poco para la crisis económica endógena, los Estados Unidos resolvió aplicar severas sanciones a Pdvsa y a altos funcionarios del régimen, en algunos casos por la presunta violación de los derechos humanos, como por presuntos conexiones con el narcotráfico.

En este ambiente de aislamiento, el presidente Maduro ha desplegado dos acciones desesperadas: buscar aliados entre los países islámicos, y montar una aventura de diálogo en República Dominicana. Pero no la tiene fácil.

En el viaje a Kasajistan -a una cumbre internacional de los países de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) – tenía previsto escalas en Argelia y Ginebra. Sin embargo, por razones no conocidas debió suspender su pernocta en Ginebra, donde asistiría a un foro de Naciones Unidades.

En cuanto el diálogo en la isla caribeña, el montaje de la operación iría camino a convertirse en una fracaso, si no un aborto.

Hasta el momento, el intento solo ha servido para dejar al descubierto las incoherencias de la dirigencia opositora, que negó el encuentro, que luego lo convirtió en una reunión con el presidente dominicano, que después reveló que la tercera reunión se celebraría en una semana –cuando hasta el momento había negado encuentro alguno- y que, luego de conocidas las condiciones del régimen, procedió a redactar un comunicado en el cual publicó “sus” condiciones, que ya a esta altura, nadie sabe si creer que habrían sido presentadas.

Por otra parte, el gobierno en su afán de lograr reconocimiento, envió a la ciudadana Delcy Rodríguez –presidenta de la ANC calificada de ilegal por la oposición y la Asamblea Nacional- como una de las representantes en el diálogo. Una pequeña trampa que no le arrima ninguna ganancia.

Si el gobierno pretendía frenar las sanciones con este diálogo dominicano, y así evitar las investigaciones de lesa humanidad, pecó de optimismo. Para el diálogo se necesitan dos, y la viveza criolla del gobierno le ha quitado a la oposición el apoyo político necesario para dialogar. El dirigente de oposición que se atreva a aceptar las condiciones de Maduro, no se le pronostica ningún futuro en la política.

NOTA: Porqué el titular pregunta de ¿Diálogo de Estocolmo en Dominicana?, porque este es un país de actores secuestrados, mientras el venezolano común y corriente corre libremente de cola en cola.

Septiembre 18, 2017.

 

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