Por Eduardo Martinez
En estos tiempos, entre Madrid y Caracas, surge el recuerdo de un episodio que ya está olvidado.
Un domingo, en el dominical Aló Presidente el finado Hugo Chávez dedicó un buen segmento de tiempo para reclamar que el periodista Adelso Sandoval había sido “racista”, al señalar que Aristóbulo Istúriz -flamante ministro de Educación- “parecía un mono”.
Detrá del reclamo presidencial, se escondían veladas amenazas persecutorias. Así lo entendió Adelso, y buena parte del gremio periodístico.
Eran momentos en los que se iniciaba un estilo de órdenes, de los mas altos mandos, a través de las señales abiertas de la televisión.
Adelso no se amilanaba por su larga experiencia comunicacional. Escribía una página semanal en la revista Zeta, y redactó un artículo para defenderse y fijar su posición.
En esta historia, y para quienes no conocieron al periodista Adelso Sandoval, resulta que era de piel bastante oscura, pelo liso y era conocido bajo el sobrenombre de “El Pakistaní”. Así era de oscura su piel. Por lo tanto, no era racista.
Puede ser que lo quisieran o no quisieran, que apreciaran su trabajo y sus entrevistas, o denigraran de ellas. Sin embargo, todos siempre esperaban que lo entrevistara Adelso en su programa nocturno del Canal 12 “Sin Censura”.
Con gran delicadeza, Adelso Sandoval escribió sus alegatos. Lo ilustró con “maña” con dos fotos. En una aparecía en “blanco y negro” una foto de Aristóbulo. En la otra, aparecía un mono africano en la misma pose.
El cierre de la nota, que fue excepcional, y si la memoria no nos juega una mala pasada, Adelso escribío -palabras más, palabras menos: “señor presidente, usted se equivoca. Arístóbulo no se parece a un mono…. Es igualito!.
La historia detrás la historia
Es poca conocida la animaversión que tenía y sentía Hugo Chávez por Adelso Sandoval. En la campaña de 1998, Adelsó entrevistó al candidato Chavez en la radio de El Hatillo, cuya licencia tenía Adelso.
Se sintió el periodista tan bien con el desarrollo del programa que invitó a Chavez a cenar en su casa. La cena sería un desastre. Sin micrófonos ni cámaras, se revelaría el talante del invitado.
En determinado momento de la cena, entre tragos y un suculento plato, Chávez gritó, insultó e irrespetó a Adelso, que era el anfitrión y que en un gesto amistoso había abierto las puertas de su casa, su concina y su bar.
Simplemente, Adelso le pegó cuatro gritos a Chávez y lo expulsó de su casa junto con unos acompañantes.
Ya Chávez presidente, una de las primeras cosas que hizo fue quitarle la licencia radial. Luego, presionaría para que no tuviera trabajo.
Le rescataría Rafael Poleo del silencio comunicacional, nombrándolo vicepresidente de la Editorial.
(este relato fue contado personalmente por Adelso Sandoval a quien escribe esta nota).
* Editor
Fotografía: Cortesía de El Carabobeño.