De Somoza a Ortega, Nicaragua S.O.S.

Por Eduardo Martínez

Hay diferentes tipos de líderes. Unos que resultaron ser buenos y otros terminaron siendo malos. Como dice un pasaje bíblico: “por sus obras lo conoceréis”. Buenos o malos, los estilos no son siempre iguales.

Nicaragua es un país centroamericano que sus Siglos XX y XXI merecen ser estudiados. Por cuanto los ciclos son largos y cortos. Y los largos siempre ocupados por un solo hombre, los cortos por varios presidentes que se sucedieron por breves años.

Esos presidentes de pocos años, designados bajo el diktat de solo dos hombres: Anastasio Somoza García (padre), y Daniel Ortega.

El Somocismo

Al mejor estilo de Juan Vicente Gómez, que gobernaba pero que tuvo sus intermedios con presidentes que él designaba a dedo, Anastasio Somoza fue presidente de 1937 a 1947.

Tacho, así se le llamaba, dejaría formalmente la presidencia entre 1947 y 1950. Regresaría en 1950 para gobernar hasta 1956 cuando fue asesinado.

Hereda la presidencia su hijo Luis Somoza Debayle de 1956 a 1963, cuando fallece por razones naturales.

Por tres años, 1963 a 1966, gobiernan dos designados “a dedo”. En 1967, asume la presidencia Anastasio Somoza Debayle (Tachito) quien la ejercerá férreamente hasta 1979, cuando es derrocado por la Revolución Sandinista. Aunque también gobernó por dos años a trastiendas de 1972 a 1974.

Este período de la historia de Nicaragua sería conocido como “Somocismo”. Duró 42 años, 1937 a 1979.

El Orteguismo

Con el advenimiento del sandinismo, las cosas no fueron diferentes, aunque hay dos períodos de grandes expectativas democráticas.

A principios del período del gobierno de la Junta de Reconstrucción Nacional que sustituyó a Tachito (1979), todo parecía indicar que Nicaragua se enrrumbaría por los caminos democráticos.

Sin embargo, bajo la influencia del comunismo internacional, orquestada operacionalmente por Cuba, en Nicaragua se siguió el camino cubano. En poco tiempo, el régimen se radicalizaría adoptando un modus operandi político comunista.

De este período, hay que subrayar que desde la instauración de la Junta de Reconstrucción Nacional -que solo duraría un año- Daniel Ortega ocuparía la presidencia.

Desaparecida la integración original de la Junta, con la salida de líderes democráticos, Ortega seguiría ejerciendo la presidencia en una junta de solo tres miembros (1980-1984). A partir de ese momento, y a hasta 1990, Daniel Ortega sería el presidente en solitario.

El intermedio democrático

En 1990, en elecciones transparentes y supervisión internacional, fueron elegidos tres presidentes adversos al sandinismo. Para luego regresar en el 2007, también en elecciones libres, nuevamente Daniel Ortega.

A partir de ese momento, la oposición nicaragüense ha denunciado las maniobras, trampas y triquiñuelas de Ortega para ser reelecto. Ensayando con tal fin, todas las modalidades posibles de fraude posibles, vistas y no vistas.

En total, y hasta el día de hoy (2024), Daniel ha sido presidente de Nicaragua por 28 años, durante dos tandas: 1979-1990 y 2007-2024.

Lo que tenemos que aprender

Lo sucedido en Nicaragua, nos lleva a puntualizar lo siguiente:

  1. Ha estado bajo gobernada por gobiernos fuertes, que han evolucionado a largos períodos autocráticos.
  2. Más que un partido, estamos frente a “dinastías” familiares. En el caso de los Somoza: Tacho, Luis, Tachito. En el caso de Daniel Ortega: sólo él y ahora la esposa Rosario Murillo, que es su vicepresidenta.
  3. Estas dos dinastías (Ortega-Somoza) han consumido la vida de Nicaragua y nicaragüenses por 70 años.
  4. En las dos experiencias autocráticas, los sistemas electorales han sido una estrategia para mantenerse en el poder, y no un ejercicio transparente para elegir a un sucesor.
  5. En los dos casos, las dos dinastías se buscaron “un gran hermano”, aprovechándose de la dinámica política internacional para permanecer en el poder. Los Somoza al Departamento de Estado de EEUU, y Ortega a Fidel y el régimen de Cuba apadrinado en su primera etapa por la URSS, y ahora, con todo lo que ha aprendido y rectificado.
  6. Ortega, por más aprendizaje y rectificaciones personales, al igual que las hormigas, no se ha desviado de sus caminares y objetivos que tenía en 1979 cuando llego a la presidencia por primera vez. Solo ha sabido esperar. Hoy en día está acabando con las instituciones de la sociedad civil. Y siguiendo el decir legal: “el que puede lo más puede lo menos”, comenzó en estos dos últimos años en contra de opositores, candidatos y partidos políticos, del empresariado, la prensa y la Iglesia. Ahora, sigue con las ONGs y las organizaciones internacionales establecidas en Nicaragua.
  7. Si se compara “pelo a pelo” a los Somoza con Ortega, encontraremos que los primeros tenían reconocidos estudios formales -Tachito había estudiado en West Point- mientras que Ortega recibiendo entrenamiento en la lucha de guerrillas en Cuba; y,
  8. Daniel Ortega no tiene nada que envidiar a los Somoza.

Ortega como contagio

En Latinoamérica, en las últimas dos décadas se ha producido un reagrupamiento de las alianzas entre gobiernos. Hoy en día se habla, con debida razón, del eje Cuba-Nicaragua-Venezuela.

Está consolidado el liderazgo de Ortega, para bien o para mal, entre los gobiernos de sesgo izquierdista.

En cambio, en esa realineación de pueden todavía países, Díaz Canel en Cuba y Maduro Moros en Venezuela, están confrontando profundas críticas a sus liderazgos personales y a los regímenes que encabezan. Ni uno ni otro están en condiciones de garantizarse una dinastía. Ni siquiera Ortega, cuya esposa es probablemente es más rechazada por los nicaragüenses que a él mismo.

En este sentido, la gestión de Ortega para mantenerse en el poder es un fuerte ejemplo a seguir por un país en la coyuntura política que se vive en Venezuela.

Los analistas observan con preocupación, como desde el 2003, en Venezuela pareciera seguirse el modus operandi de Ortega. A los posibles candidatos presidenciales se les inhabilita, turbas revolucionarias agreden a los opositores, se ha procedido a ilegalizar o intervenir instituciones no gubernamentales, y en la búsqueda de la efectividad de las restricciones, se está por aprobar una ley anti ONGs. (ver: https://www.eastwebside.com/nicaragua-acaba-con-los-boy-scouts-en-nicaragua.html )

Entre tantas cosas que hemos perdido los venezolanos, no es de extrañar que la canción patria nicaragüense diga pronto: “seguid el ejemplo que Managua dio”.

editor@eastwebside.com

@ermartinezd

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