Cuando la historia comenzó a retroceder

Por Eduardo Martínez

No es posible vivir sin problemas que deban ser solucionados. Es perder el tiempo buscar en la historia de la humanidad, un momento en el cual no hayan habido guerras ni enfermedades, desastres naturales, ni injusticias ni delincuentes, entre otros males.

Sin embargo, en la historia encontraremos un hilo continuo: el progreso. El hombre ha seguido siempre adelante sobreponiéndose a los inconvenientes, cualquiera sean estos.

También encontraremos en los “anales” (escritos históricos cronológicos), hombres y mujeres visionarios que fueron más allá de los problemas. Imaginaron nuevos mundos, desarrollaron teorías y encontraron la manera de hacer útiles esas ideas que abrieron camino al bienestar de la humanidad.

Hasta en las más antiguas civilizaciones, surgieron conceptos que fueron modelando las vidas.

En Occidente nuestro progreso ha estado signado conceptualmente por el pensamiento de los griegos, las matemáticas del norte de África, las religiones monoteístas y el florecimiento del cristianismo en Europa. Lo que llegaría a un momento de climax con el descubrimiento del continente americano y su incorporación al “mundo conocido”.

Por ejemplo, hace miles de años (450 a.c.), pensamiento y observación del griego Demócrito se conjugaron para conceptualizar el “átomo”. Una idea que había aprendido de su maestro Leucippus. Un aporte que llevó al primer modelo atómico.

Si pensamos que no habían ni computadoras ni celulares, ni había maneras de imprimir libros, encontraremos que esos filósofos griegos solo tuvieron imaginación y observación para concebir la idea de que la materia “estaba hecha de pequeñas partículas” indivisibles. Idea que flotaría hasta finales del Siglo XIX, cuando científicos emprendieron el camino de establecer las teorías, leyes y tecnologías que permitieron desarrollar la generación y aplicaciones de la energía nuclear. El hilo de la historia había recorrido más de dos milenios. En el siglo XX, había aterrizado la idea de Demócrito.

En Venezuela, el progreso lo tenemos a la vista en tiempos más recientes. Hemos adquirido los logros de esos visionarios. Aunque también debemos resaltar que hemos contribuido modestamente en el campo de las ideas y la tecnología. En ese sentido no hemos dejado de lado la actitud del ser humano de progresar a través de las contribuciones producto de la imaginación, la observación y el esfuerzo constante.

Si observamos los últimos 180 años de nuestra breve historia como república, encontraremos hitos importantes que nos fueron incorporando a la modernidad.

El telégrafo en 1856; la electricidad en 1888 en Maracaibo y en Caracas en 1883, Barquisimeto en 1896, Ciudad Bolívar en 1910; telegrafía inhalámbrica en 1921; la radio en 1926, ensamblaje de autos en 1944; la televisión 1952; el reactor nuclear en Altos de Pipe en 1956; la comunicación satelital en 1969, entre otros. Son hitos históricos de nuestra vida republicana.

En los últimos 25 años estos eventos, que signaron el progreso y la inserción en la modernidad de los venezolanos, son historias que prácticamente solo se consiguen en wikipedia. No evolucionaron, como los hizo la telegrafía, que transitando el camino del Telex en los años 60, pasó al internet y la telefonía celular con los emails y los mensajes de texto.

La industria automotriz venezolana solo ensambló 47 vehículos de enero a noviembre del 2023. En el 2022, se habían producido 62 vehículos. Para 1979-1980, la producción había superado las 100 mil unidades anuales.

El reactor nuclear de Pipe (RV-1) fue desmantelado en 1997 al término de su vida útil. Los planes de instalación de un nuevo reactor fueron cancelados en el 2010.

La electricidad, que llegó a cubrir más del 90% de la geografía nacional, hoy en día es un cementerio de torres y cables que no suministra el fluido en forma permanente. De tenerse una capacidad de generación que excedía la demanda, desde hace 25 años mantiene en la oscuridad a gran parte de los estados por horas diarias, y a veces, hasta por días y semanas.

En cuanto al uso de nuevas tecnologías para la generación eléctrica, seguimos dependiendo las centrales hidroeléctricas y termoeléctricas. Y el único gran aporte, en los últimos 25 años, fue sembrar zonas apartadas con generadores a gasoil y gasolina de vieja tecnología las zonas apartadas, cuando recibía el fluido a través de las líneas de distribución. No se tienen informaciones sobre la operatividad de estas minúsculas instalaciones.

En el caso de la radio y la televisión, el proceso experimentado en los últimos 25 años adquirió otras características. Se ha ejecutado una estrategia para establecer una hegemonía comunicacional que ha dado al traste con la democratización del espectro radiofónico y televisivo. A las estaciones pioneras (privadas) de radio y se ha ido cancelando las licencias, para asignar esas frecuencias estaciones pseudo comunitarias de poco alcance. Las grandes cadenas radiales, que cubrían gran parte de la geografía nacional, son cosas del pasado.

Un aparte lo merecen los medios impresos. Se estableció un monopolio del papel, que fue reduciendo y aniquilando la prensa independiente. Ya el venezolano no se informa con los periódicos. Los más importantes, solo aparecen en internet. Y los que siguen saliendo impresos, la frecuencia es de menos de 5 días a la semana. Las revistas venían en declive por la aparición de la tv por cable. Hoy en día, las pocas revistas que son editadas o que han sobrevivido, son de frecuencia ya no semanal. Más bien esporádicas.

Presente y futuro

El venezolano de estos tiempos, ya no se levanta oyendo la radio; ni desayuna viendo los noticieros de tv locales, a menos que sean de las cableras; ni va a su trabajo en transporte o vehículo personal relativamente moderno; ni regresa a su casa en las tardes con un ejemplar de un periódico bajo el brazo.

Vivimos en un ambiente de absoluta involución. La historia retrocedió para los venezolanos.

* Gráfica: el viejo topo

editor@eastwebside.com

@ermartinezd

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *