Toda guerra tiene un frente donde teóricamente los contendientes logran verse. En una democracia los enfrentados dirimen sus diferencias y propuestas el día de las elecciones.
En Venezuela, y luego de las elecciones parlamentarias del 2015, el régimen agotó la vía electoral por obra y gracia del CNE, apéndice necrosado del régimen. y a la gente la quedó la calle.
La gente lo interpretó así a raíz del bloqueo del referendo, las decisiones inconstitucionales del TSJ y la propuesta de una constituyente amañada.
En consecuencia, la gente se lanzó a las calles de Caracas. El frente de guerra tomó posiciones entre el este y el oeste de la ciudad. De un lado, la gente opuesta a Maduro. Del otro, el régimen colocó las fuerzas represivas.
Ya van siete semanas de confrontación. El saldo es luctuoso. El marcador de muertes, casi todos jóvenes y de la oposición, ya muerde la barrera de los 40 asesinatos.
En cuanto al régimen, la única víctima es Maduro, que ha sido dejado solo, custodiando las 10 cuadras centrales de Caracas con fuerzas militares, policiales y paramilitares, que “por ahora” le hacen caso.
Cuando vemos el mapa de Caracas, y ubicamos la presencia de las protestas, descubrimos que Maduro está rodeado por los cuatros puntos cardinales.
Día a día, el frente se va desplazando en todas las ciudades del país y las zonas rurales. Aunque también destaca el avance de los emigrantes venezolanos en el exterior, y la ofensiva diplomática de fuerzas democráticas en la OEA y la ONU.
Mayo 11, 2017
