“A cada puerco, le llega su San Martín”
Anónimo
Por Eduardo Martínez
¿Cuándo llega el futuro? Es una pregunta que solemos hacernos, sobre todo cuando somos jóvenes. Nos impacientamos porque no lo vemos venir.
Pero cuando van pasando los años, el futuro se nos va viniendo encima. Empezamos a ponderar lo que hemos hecho, que es el pasado, lo que ya no podemos hacer por la edad, y a ver con aprehensión que el futuro ya está ahí, enfrente a nosotros.
Es cuando tenemos el futuro a la vista, como cuando Rodrigo de Triana, montando en el carajo (cesta) al final de la verga (palo mayor) de una carabela gritó: “Tierra, Tierra”.
En los últimos días se han producido acontecimientos que marcan lo que depara el futuro para la nomenclatura del régimen bolivariano. Una revolución que por lo visto está terminando mal, muy mal.
En estos 24 años, la experiencia ha sido terrible para la población venezolana: hambre, miseria, inequidad, falta de oportunidades, delincuencia, entre otras. Y que ha tenido como consecuencia que cerca de 8 millones de venezolanos hayan emprendido el camino al exilio -político o económico.
Mientras la población se hundía en la miseria, los jerarcas, enchufados, bolichicos y otros especímenes, se enriquecían de manera estrambótica. Amazando fortunas en cantidades inimaginables, que para los trabajadores que devegan poco más de 4 dólares de salario mínimo mensual, son cantidades que exceden su comprención.
Bueno, hay malas noticias para quienes se han enriquecido deshonestamente: el futuro ya les está llegando.
¿Cuál es ese futuro?
Todo parece indicar que el futuro llega desde las Cortes Federales de los Estados Unidos. (leer nota de hoy: … y los que faltan los federales los andan buscando… )
Pero esa búsqueda parece estar complementada por lo que preferimos decir que es la “justicia divina”, para no entrar en oscuros análisis y conclusiones que parecieran ser ciertas.
Tal es el caso de un sirio-venezolano que apareció muerto en su lecho en Coconut Grooves, en Miami. Presuntamente, de muerte natural. Pero ¿quiénes lo creen?
El buen hombre había sido imputado ante una corte en el 2021. Según documentos de la fiscalía federal, había amasado una gran fortuna en corto tiempo, luego de recibir cientos de millones de dólares, pagar comisiones, lavar dinero y vender con sobreprecios.
Según los Panama Papers, se había estimado su patrimonio en cerca de 400 millones de dólares. Todo gracias -presuntamente- a contratos con la venta de alimentos a PDVSA y otros implementos para la industria petrolera.
Lo que resulta curioso, y no ha sido explicado, es que el finado estaba libre bajo fianza, y que su juicio se iniciaría en el segundo semestre de este año. Para las cantidades envueltas, es inconcebible que siguiera libre, a menos que hubiera llegado a un acuerdo de cooperación con la fiscalía. Es decir, hubiera decidido “cantar” el nombre de sus cómplices.
En este contexto, el futuro le habría llegado a su cama al sirio venezolano Naman Wakil. Difícil de creer. Pero así pareciera ser.
Teniendo el tiempo en la perspectiva, las detenciones se han venido sucediendo fuera de las fronteras patrias. La lista es cada vez más larga.
Bajo la equivocada creencia de que “eso no me pasará a mi”, decenas de millonarios de data reciente, decidieron llevarse su dinero a bancos estadounidenses, así como invertir en el montaje de negocios, y la compra de bienes muebles e inmuebles.
Para los investigadores de EEUU, fue cosa de tiempo descubrirlos. Eso es lo que han venido haciendo.
Sin embargo, no ha sido solamente en Estados Unidos. En Europa también viene ocurriendo, sobre todo en España, donde unos están detenidos y sometidos a juicios, otros han sido extraditados a otros países, y unos cuantos han sido alcanzados por el futuro, al fallecer en presuntas extrañas incidencias. ¿Justicia divina?, no lo sabemos con exactitud.
El significado del viejo adagio
Como explica el Centro Virtual Cervantes en su página web, “este refrán indica que no queda impune el comportamiento del malvado, pues, antes o después, quien ha obrado mal recibe su merecido”.
@ermartinezd