Charito Rojas: Jugar con candela

charito-rojasPor Charito Rojas

“Toda dictadura, sea de un hombre o de un partido, desemboca en las dos formas predilectas de la esquizofrenia: el monólogo y el mausoleo”. Octavio Paz (1914-1998), poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, Premio Nobel de Literatura 1990.

Llegamos al destape. El gobierno decreta un estado de excepción que le da control total, sin necesidad de otros poderes, para obtener sus metas: impedir el revocatorio, anular la Asamblea Nacional y expropiar a Empresas Polar. Sin ningún tipo de escrúpulos, Maduro sale con este decreto jugándose la carta más dura, la de enfrentar a un pueblo que quiere sacarlo de la presidencia.

Tocar al odiado “pelucón”, como balurdamente llama al empresario Lorenzo Mendoza, va a costar el puesto a más de 20.000 venezolanos, que luchan porque el gobierno honre las deudas a sus proveedores externos para que las plantas continúen en su operación normal. Pero a Maduro eso no le interesa, como no le interesa el hambre que atormenta los hogares venezolanos, la muerte de niños sin atención, la carencia de medicinas que enferma al país. No ha aprendido nada de los fracasos de las expropiaciones, no tiene un asesor medianamente preparado que le indique los errores que han llevado a Venezuela a la bancarrota, no dialoga con los industriales, con los economistas que diariamente monitorean sus cifras negativas.

Su objetivo es clarísimo, acompañado por la banda Istúriz-Rodríguez-Cabello: desalentar a quienes quieren revocarlo, acusando de violentas a las marchas de calle, asegurando que no habrá revocatorio hasta 2017 y amenazando con “desaparecer” a la Asamblea Nacional, gran bastión de la oposición. No hay nada que Maduro no pueda hacer con ese decreto que pasa por encima de la constitución. Por eso no hará caso de la no aprobación que votó la Asamblea contra el decreto, pisoteando una vez más la carta magna.

Podrá manejar presupuestos sin aprobación de la AN, contratar, expropiar, ordenar, sin ningún tipo de contraloría. El decreto de guerra económica de 2015 le permitió a su gobierno gastar 200.000 millones de bolívares del FONDEN, sin que el país sepa en qué. El nuevo decreto le otorga poder de fiscalización y distribución de los insumos a la Fuerza Armada y a los CLAP, que no son más que fichas del PSUV encargadas de discriminar lista en mano, a quién le entregan una bolsa de comida y a quién no. Además da autoridad en la seguridad pública a estas CLAP y a los consejos comunales, que no figuran en la estructura del estado. La excusa del golpe de estado en su contra le permite actuar discrecionalmente contra “acciones desestabilizadoras”.

El decreto es prístino: puede hacer lo que le dé la gana con el país, con sus ciudadanos y con todos los bienes en territorio nacional. Un golpe en forma a la constitución, a la democracia, al país. El haber tomado la vía radical para enfrentar un revocatorio que con toda seguridad lo sacara de Miraflores, es cerrar las puertas a una salida pacífica al gran estallido que se avecina si no se le da rápido un aliviadero.

Maduro esta peligrosamente sordo y ciego ante un país lleno de ira y necesidades. Ensaya un estado de excepción, esta vez sobre todo el territorio nacional, cuando los 120 días del estado de excepción en zona fronteriza en 2015 fueron un fracaso: no frenaron el contrabando de gasolina, la inseguridad, la escasez de alimentos y medicinas. Al contrario, se fortalecieron las mafias y se perjudicó a las personas que hacen vida a ambos lados de la frontera.

Su argumento de luchar contra un golpe de estado es un cuento demasiado manoseado y que ya nadie cree. La tierra le está temblando bajo los pies y sigue hablando de una guerra económica a quienes saben que la única guerra que hay en Venezuela es la de su gobierno contra los productores y contra la oposición. Hasta hoy Maduro no ha podido demostrar ni un solo de los muchos magnicidios denunciados por él. Culpa al imperio de estar detrás del golpe pero jamás ha aportado una sola prueba ni ha puesto una denuncia internacional contra Estados Unidos ni contra otro país.

La cobardía de usar el poder contra quienes no tienen iguales armas para responderle, las ofensas y difamaciones en cadena, las acusaciones sin base, la mentira sostenida ante un país que vive y sufre la verdad de su fracaso, exaspera cada vez más a los venezolanos que ven decepcionados a la Fuerza Armada, supuesto garante de la Constitución, cebarse en beneficios, ejercer el poder reservado a civiles y fomentar una cúpula militar defensora a ultranza del chavismo, socialismo, antiimperialismo y todo el resto de sandeces que escupen sobre su uniforme.

Ordenar unas maniobras militares para responder a un ex presidente que no puede mover ni a un soldado para atacar a Venezuela, da más risa que preocupación. Y reiríamos si no fuera por el gasto vil de recursos que en estos momentos son indispensables para un pueblo necesitado. Pero donde sí hay que poner el foco es en las grietas del estamento militar, que se saben por declaraciones como la del mayor general Clíver Alcalá Cordones, quien dijo que la guerra económica vienen de dentro del gobierno y criticó la gestión de sus compañeros de armas en el sector alimenticio. Sin embargo, las palabras de este militar no significan respaldo alguno a la oposición, sólo ponen de relieve el otro bando de los militares, furiosos porque el madurismo ha dañado el recuerdo sacrosanto de su comandante eterno.

El decreto es una masa de palabras idéntica a los discursos de Maduro en cadena. No define acciones concretas ni garantías que se suspenden. Es un disparate sembrado en el peor escenario. Mientras los economistas dicen que el país necesita un préstamo de al menos 30.000 millones de $$ para ponerse en marcha, el gobierno está esperando 5.000 millones y vocifera que más nunca va a depender del FMI…pero de China sí. Pérez Abad anuncia una reducción del 46% en las divisas para importar materias primas, lo cual impide la producción. Aunque ha subido el precio del barril, según el informe OPEP del mes de mayo, Venezuela produce 2 millones 400 mil b/d. Lo mismo que en 1998. Y siguen quemando las reservas, vendiendo activos y endeudándose con los chinos.

La mecha de la paciencia popular se acorta todos los días y el gobierno juega irresponsablemente con candela. Ya olemos a quemado.

@charitorojas

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