Por Arturo Meléndez
La pregunta con la que inicio esta conversación nada tiene que ver con la constante venezolana de sentirnos a veces una prima donna del orden universal porque tenemos cosas que causan asombro en todo el mundo (la variedad de paisajes, la riqueza de nuestros mares y ríos, tepuyes y montañas, nuestras reservas de energía, minerales estratégicos, reservas de agua y oxígeno y una población de la que provienen destacadísimas figuras del arte, el deporte, la política y la historia americana). Ese sentir se ve disminuido con la realidad objetiva que nos indica con claridad cual es nuestro valor en el tablero de ajedrez del orden geopolítico mundial, el cual no variará mucho, por ahora, hasta que no tengamos nuevos, Bolívar, Miranda, Soto, Michelena, Villanueva, Betancourt, Gallegos, Bello, Gabaldón Convit o Aparicio de verdad verdad, no copiecitas deslucidas y chambonas que sirven a los intereses de cualquier potencia mundial o regional de esas que últimamente han aparecido por estos lados.
Me refiero con la pregunta al hecho de que Venezuela, sin quererlo quizás, se ha convertido en una ficha importante para un evento de la política local estadounidense, las mid term elections en las que se renueva totalmente la cámara de representantes y un porcentaje del senado federal y gobernadores de estado. Una reconfiguración de las cámaras legislativas en Estados Unidos podría generar cambios políticos tan profundos como el descabezamiento político de Mr. Trump vía impeachment, una institución de la que solo se ha salvado únicamente un presidente que renunció voluntariamente ante el peligro de ser declarados políticamente responsables, forzados a renunciar e inhabilitado para ejercer cargos públicos, el señor Nixon, quien fue indultado por su sucesor quien lo salvó de mayores vergüenzas.
Hoy día, momento en que la realidad política de E.E.U.U. se encuentra absolutamente polarizada entre quienes piensan que la propuesta Make America Great Again (MAGA) propuesta por Donald Trump en su ultima campaña como candidato del partido republicano, es una solución para todos los problemas que aquejan a la sociedad estadounidense en la actualidad, para lo cual hay que deshacerse de tradiciones y estructuras con respaldo jurídico y social que se han venido desarrollando a lo interno de Estados Unidos desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, desde el lado interno de la política, y en lo externo en una total preponderancia de USA como líder único del mundo a través de políticas militares y estratégicas de protección absoluta de los intereses norteamericanos en todo el planeta, sin importar medios ni tradiciones de política exterior y diplomacia que aconsejen moderación. Por el otro lado están quienes desde el lado progresista del partido demócrata exigen al estado políticas de mayores garantías para sectores desfavorecidos, políticas de inmigración menos estrictas y más modernas, en fin que, ffrente a la agenda conservadora, lossectores progresistas de Estados Unidos (representados por el ala izquierda del Partido Demócrata, organizaciones civiles y colectivos laboristas) impulsan una plataforma centrada en la justicia económica, la expansión de los derechos civiles y la protección democrática.
Estas dos tendencias que difieren totalmente en materias como los impuestos a los más ricos, la imposición de sanciones económicas unilaterales, el papel del estado y la presidencia de la república, la protección a las minorías, (raciales, migrantes y LGBT entre otras), control de la natalidad y aborto, separación del estado y religión, la reducción de las ganancias de las grandes corporaciones farmacéuticas y los costos de salud, las libertades educacionales y el costo de la educación superior, el uso de combustibles fósiles y su sustitución por energías alternas, son, entre otras, las causas de una polarización cada vez mas marcada en la sociedad estadounidense que me atrevo a decir no se sentía así desde 1861 en adelante y ello generó la guerra de secesión americana y sus 750 mil vidas perdidas. Por lo pronto vemos como cada ala de este enfrentamiento va desplazando a los políticamente moderados de ambos partidos, así los trompistas se apoderan del partido republicano y los progresistas del partido demócrata, así vemos como hay candidatos a estas elecciones de medio término que rechazan públicamente el apoyo de ciertas personalidades moderadas como la candidata al senado por Alaska, Mary Peltola, que rechazó públicamente el apoyo de la exvicepresidenta Kamala Harris a su campaña.
Es en este ambiente en el que nuestro país podría tener un papel importante, mas no determinante, en este proceso electoral a celebrarse en noviembre, pues el presidente Trump ha disminuido de una manera perceptible sus índices de aprobación y credibilidad por la inflación generada por los aranceles unilaterales que impone Estados Unidos a los productos de aliados o rivales, el aumento de los combustibles generado por las consecuencias de una guerra informal con Irán, que ya va para seis meses y comienza a manchar de sangre estadounidense territorios extranjeros donde USA tiene bases estratégicas. ello pese a que Trump prometió en su última campaña, que los Estados Unidos de América no irían a nuevas guerras, “voy a detener las guerras” dijo, a la vez que afirmaba, en esos tiempos de elección presidencial, que no iniciaría conflictos globales, lo cual después de la intervención de USA en Irán, negó haber dicho en entrevista que le hiciera la NBC. Por lo que es un riesgo político para Trump que ese descreimiento en sus palabras y ofertas pudiera influir en los resultados electorales de noviembre de 2026 y colocarlo en desventaja política, que sin llegar al impeachment, le generaría un resultado electoral adverso a las posiciones MAGA.
¿Qué ocurriría si la situación en Venezuela cambiara y los marines tuvieran que marcar las huellas de sus botas Belleville 500 en territorio venezolano?, en el supuesto negado de que nuestras fuerzas armadas tuvieran una posición mas gloriosa que la del 3 de enero de este año durante la “extraición” de Maduro, podría haber sangre derramada en la contención de eventuales contingencias armadas o desordenes civiles causados por insatisfacciones sociales o políticas, que tendrían un peso que pudiera ser importante en la credibilidad de Mr. Trump y el resultado electoral, posibilidad que quizás no se produzca pues en estos ocho meses transcurridos desde enero, cabe sospechar que las agencias de inteligencia norteamericana ya habrán captado un buen grupo de agentes y supernumerarios en los cuerpos armados y policiales del país, quienes evitarían que la sangre llegue al rio. Eso y las exigencias de los progresistas, aun no aceptadas por la gente menos comprometida con esas políticas, pudiera morigerar el daño electoral a las propuestas de las posiciones MAGA y a su líder y principal postulante, por lo que no avizoro prisa en implementar una transición mas allá del gobierno provisorio de doña Delcy, quien ya sabemos cuan delcymente recibe las indicaciones que parten del numero 1600 de Pensilvania Avenue en Washington D.C.
Mientras tanto en Caracas, buena parte de la opinión pública recibe con alegría el fin de los 16 años de persecución política de la juez María de Lourdes Afiuni, ordenados por Hugo Chávez en claro estilo dictatorial, que más allá de un acto arbitrario es una clara muestra de la genuflexión del poder judicial ante el ejecutivo psuveco, una tarea pendiente para esta etapa que, mas allá de una transición conciliatoria, no debería dejar pasar la exigibilidad de responsabilidades a los responsables de este y otros muchos abusos de orden político de esos personajes que ahora han dados en llamar jurisdicentes.
Aunque soy partidario de procesos pacíficos de cambio, entiendo también que no habrá reconciliación sin que notorios jerarcas del chavismo sean juzgados y condenados por tribunales de transición por la comisión de delitos contra la vida, libertad, dignidad y bienes de muchos venezolanos y extranjeros residentes en el país, ello sin considerar las penas que merecen por haber arruinado a un país que merecía un mejor destino.
Total, a esperar que para noviembre falta muy poco.
* Escritor, historiador
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