El Gobierno argentino consiguió este miércoles que los inversores nacionales y extranjeros -«no residentes» en Argentina-, entre ellos bancos y fondos de inversión, le prestaran 1.000 millones de dólares con la colocación de un Bono del Tesoro (BONTE) a 5 años, que se emitirá, cotizará y pagará en pesos.
De esta forma, el equipo económico entiende que empieza a recuperar el acceso a los mercados con bonistas privados del exterior y acumulará las divisas para pagar los próximos vencimientos de deuda, el 9 de julio 2025 y el 9 de enero 2026.
Se trata de la primera vez en los últimos 7 años, desde la crisis del 2018, que la Argentina emite deuda ante inversores privados no residentes, aunque es con ley local, aprovechando la flexibilización de los controles de cambios («cepo»).
La suscripción de este bono que vence el 30 de mayo de 2030 se hizo en dólares, pero la emisión y el pago es en pesos, a una tasa de interés de 29,5% anual, con un pago de cupón semestral. La Secretaría de Finanzas colocó $ 1,148 billón en el nuevo instrumento TY30P.
Los economistas consideran que la tasa es alta, teniendo en cuenta las expectativas previas y las proyecciones de inflación para los próximos años. Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, expresó: «Una tasa de 29,5% anual está por encima de todas las estimaciones. El rango del consenso con las curvas de pesos andaba entre 22% y 28% y alguno muy optimista incluso la veía más abajo. Eso da bastante más de 10% de tasa real implícita».
Fuente: Santiago Spaltro, Diario Clarin