Aquiles A. Prieto: No es momento para desesperarnos ni pegar gritos de Lavandera

Por Aquiles A. Prieto

El 11 de noviembre de 2022, se instaló la Plataforma Unitaria con la finalidad de resolver el problema existente de unificar a las distintas oposiciones,  mediante el procedimiento de la Primaria para escoger así, como en efecto,  el abanderado de las elecciones presidenciales  del 2022.

Préviamente, las distintas organizaciones políticas y no menos de 80 postulantes que asomaron sus nombres, conocieron de la importancia institucional  de llevar adelante el proceso eleccionario interno.

Ya entonces, se conocían plenamente las dificultades que enfrentaban varios de los postulantes tanto a nivel nacional, regional y  municipal, sobre las arbitrarias y antijurídicas inhabilitaciones que impedirían  que el CNE les diera luz verde a la inscripción de sus precandidaturas.

Si bien se usó un colador para ir depurando tantas opciones -finalmente quedaron 13 competidores-, se debatió a profundidad el asunto y sus consecuencias presentes y futuras que traería el elemento inhabilitante.

Ante esa papa caliente y para obviar las interminables discusiones sobre la ilegalidad de las inhabilitaciones, tal cual  como sucedió con “la constituyente” del 2018 que más bien contribuyó a la abstención electoral y a la reelección del Mayor Rojo, la Plataforma Unitaria decidió entonces prescindir de la participación del CNE.

Pensando que “como vayamos yendo vamos viniendo”, se optó que la sociedad civil venezolana, con el concurso de la mayoría de las organizaciones políticas y de otras instituciones sociales, por su cuenta organizara y llevara adelante el proceso de la Primaria sin la asistencia del CNE, lo cual con enormes sacrificios de todo tipo, se realizó exitósamente el evento, con la presencia de algo más del 10% del padrón  electoral el pasado 22 de octubre, donde MCM abrumadoramente quedó ungida del mandato popular.

No obstante, la Plataforma Unitaria conociendo muy bien por dónde cojeaba, y ante la resistencia en la mesa de negociación en Barbados de que se cumpliera con la expectativa de lograr levantar las sanciones inhabilitadoras, preparó un reglamento para que los precandidatos asumieran sus responsabilidades, de llevar hasta las últimas consecuencias la obligación de no abandonar la ruta electoral, pasara lo que pasara, y en función del interés colectivo de la nación.

En tal sentido y para mantener la unidad de los participantes, se aprobaron cuatro puntos fundamentales para que nadie lanzara la pelota al tejado:

  • Compromiso de aceptar y promover el Programa del Gobierno de Transición elaborado meses atrás por los equipos de técnicos y profesionales que se incorporaron a la Plataforma Unitaria.
  • Respeto de todas las precandidaturas y mesura y altura del discurso de inclusión, y de consideración al gentilicio del venezolano.
  • Solidaridad plena de todos los precandidatos al candidato ganador, y su acompañamiento durante y después de todo el proceso electoral; y,
  • que en el caso de que las inhabilitaciones, encarcelamientos, expulsiones del país u otros impidieran la inscripción en el CNE y la imposibilidad del candidato de competir en la justa electoral, la Plataforma Unitaria por consenso decidiría la oportunidad de la sustitución sobrevenida, por dirigentes designados como exitósamente se implementó en Barinas, para continuar en la ruta electoral y no dejar acéfala la alternativa de la oposición democrática.

Te tal manera que, desde hace tiempo, de manera inteligente y con sabiduría, se previeron planes alternativos de la A hasta la Z, para que la Furia Bolivariana no nos sorprendiera con los pantalones abajo, y pudiésemos responder de inmediato y orgánicamente a las ilegales inhabilitaciones fraguadas por la dictadura militarista…así que esta realidad política, nos guste o no, llene o no nuestros sueños y deseos, es el estado  palpable de la situación política en que andamos y no es otra.

Y ni es para desesperarnos y pegar gritos de lavandera, ni para recibir insultos gratuitos, ni para imitar a las avestruces, ni para despotricar contra nuestra dirigencia, ni para rajarse, ni para abandonar la caimanera electoral que tenemos que jugar y con los “homepayers” del autócrata stalinista.

Eso sí, hay que jugarla con todos los jugadores regulares y emergentes del equipo, y hasta el último “inin” con las bases llenas de votos…no hay tiempo que perder…

¡En Venezuela es la cosa!

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