Análisis: ¿Quiénes perdieron el 21 de noviembre?

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Publicado en contrapunto.com

Por José Gregorio Yepez

El Consejo Nacional Electoral habló y mostró los resultados. El mapa se pintó de rojo y eso no fue sorpresa. Frente a la fragmentación de los esfuerzos opositores ese era un resultado esperado.

Las sorpresas fueron otras y la más destacada fue: Cojedes es ahora opositor con el conocido y curtido dirigente Alberto Galíndez.

En la acera del oficialismo la preocupación se orienta a revisar la caída de su votación nominal y como porcentaje del padrón electoral.

En el lado opositor, el crecimiento no es el esperado y la distribución de su volumen complica los escenarios de negociación entre los adversarios del PSUV y sus aliados.

¿Qué perdió el oficialismo?

El voto oficialista viene presentando una caída sostenida desde 2013, la que no ha podido ser revertida en los últimos procesos electorales.

Los resultados favorables a los candidatos de la alianza gubernamental han estado vinculados al incremento de los porcentajes de abstención. Esto ha minimizado los efectos de la merma en el volumen del sufragio que obtiene la tarjeta del PSUV y sus aliados.

Los números gruesos presentados por Pedro Calzadilla, presidente del CNE, indican que, tomando en cuenta los números del primer boletín de resultados de las elecciones a gobernadores, los votos del Polo Patriótico se ubicaron alrededor de los 3,8 millones y la participación fue de 40%.

Esta cifra equivale al 18% del padrón electoral ,aprobado para estos comicios.

Esto implica que con mayor participación que en diciembre de 2020, el PSUV y sus aliados obtuvieron una menor votación nominal y pierden alrededor de medio millón de sufragios. En 2020 logró aglutinar alrededor de 4,2 millones (19% del padrón electoral).

Sin embargo, las elecciones de diciembre fueron parlamentarias y podría decirse que “no se comparan peras con manzanas”.

Si comparamos la participación del domingo pasado con las elecciones de gobernadores de 2017, vemos que la asistencia se redujo cerca de 20 puntos porcentuales.

En ese año, los votos del Polo Patriótico sumaron 5,8 millones, es decir, que en elecciones de la misma naturaleza el oficialismo ha perdido cerca de 2 millones de votos.

Además, el peso de su votación sobre el padrón electoral se ha reducido de 32% en 2017 a 18% en 2021.

El oficialismo viene perdiendo espacio sobre el universo de venezolanos autorizados a votar, pero además ha bajado la cifra nominal de sufragios obtenidos… pero sigue ganando.

Esta es una nueva demostración que las ecuaciones políticas en Venezuela son muy particulares y pareciera que la abstención está alcanzando a quienes respaldan el Gobierno.

¿Qué perdió la oposición?

Lo primero que se puede decir, es que las fuerzas opositoras han perdido la oportunidad de capitalizar la merma de la votación del oficialismo.

La fuerza de su voto se dispersa entre los llamados a la abstención y la presentación fragmentada de candidaturas frente al Polo Patriótico.

También hay que decir que la votación opositora perdió alrededor de 500 mil, al compararse con las regionales de 2017. Este domingo, se registran 4,4 millones de votos al sumar todos sufragios distintos a los obtenidos por el PSUV y sus aliados.

Pareciera lógica esta merma, porque la participación se redujo un tercio, sin embargo, aún así, supera el PSUV y sus aliados y concentra 51,7% de la votación total de la cita del 21 de noviembre.

La MUD aparece con 1,8 millones de votos, según cifras extraoficiales, que suman más sufragios que los de la Alianza Democrática, que mantuvo su votación de 2020 alrededor de los 1,2 millones de votos.

Evidentemente, la entrada de la MUD al juego electoral en 2021 influyó en el incremento de 10 puntos porcentuales en la participación, que paso del 30% al 40%.

Mirando estas cifras, se observa que la MUD por sí sola no tiene el peso electoral para vencer al oficialismo.

¿Hay que ser un genio?

No hay que estudiar negociación en Harvard para llegar a la conclusión de que la articulación entre todos los factores que electoralmente, se oponen al gobierno, es necesaria para capitalizar el rechazo a su gestión.

Henri Falcón perdió en Lara. Le faltaron los siete puntos que obtuvo Luis Florido, de la MUD para completar la posibilidad de superar a Adolfo Pereira, del PSUV.

Laidy Gómez pierde por 3.000 votos en Táchira. Superlano forcejea en Barinas, a la hora en que se escribe esta nota, por menos de 2.000 votos y no cuenta con los votos de la Alianza Democrática.

Los contendores electorales de Maduro terminan anulándose unos a otros. Que es la apuesta del Gobierno.

La oposición perdió la oportunidad de imponer su peso sobre el mapa político de Venezuela, aun siendo una mayoría electoral que agrupa alrededor del 52% de los votos del 21 de noviembre.

La sorpresa y las preguntas

Por otro lado, el factor participación es determinante en la posibilidad de concretar una victoria sobre el oficialismo.

Así lo demostró Cojedes. Un estado tradicionalmente controlado por el chavismo. En ninguna proyección aparecía como una posible victoria opositora y con 54% de participación le cambio el color a la gobernación.

Según Félix Seijas, de la firma Delphos, la sola convocatoria unitaria de la oposición es un estímulo para que la participación crezca 15 puntos porcentuales, evidentemente ese factor no estuvo presente y de allí los resultados de la asistencia de 40%.

Ahora la oposición marcha hacia un debate áspero por dominar la franquicia opositora, en donde se espera una realineación de fuerzas. Las primarias opositoras se produjeron y todos se han medido.

¿Están satisfechos los dirigentes de la MUD con que su participación solo haya hecho crecer 10 puntos la participación electoral?

¿Cuál será el peso de Manuel Rosales en la discusión política con sus 500 mil votos, en los próximos dos años?

¿Hacia dónde mirará el líder de Avanzada Progresista Henri Falcón, a la hora de buscar alianzas con los votos que tiene?

¿Cuál será el destino de Alianza Democrática que no pudo hacer crecer su presencia en el mapa electoral?

¿Cuál será el rol de las fuerzas independientes de cada una de las regiones que no se alinearon con la MUD, ni con la Alianza Democrática?

¿Cuál será el tamiz que usarán los dirigentes opositores para entenderse y avanzar hacia la redefinición de su acción?

¿Qué va a pasar con Guaidó?

¿Cuál será la estrategia del oficialismo para detener la caída de la votación del PSUV?

¿Cuál será la realineación de fuerzas al interior del chavismo?

¿Quiénes perdieron el 21 de noviembre?

En este momento no hay respuestas sensatas a todo esto, porque no tenemos bolas de cristal, solo andamos con pies planos pisando tierra.

El juego sigue.

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