Alexander Guerrero es un economista con una trayectoria muy clara en el campo de la economía. Economista y maestría en la Universidad Central de Venezuela. Maestría en Econometría en la Universidad de Manchester. Doctorado en Economía en la Universidad de Londres. Profesor de economía en prestigiosas universidades como Oxford en el Reino Unido y Emory en los Estados Unidos. Sin embargo, cuando hablamos sobre Venezuela y su desempeño económico, el profesor Guerrero nos sorprende con su tajante respuesta: “El problema de Venezuela es político y no económico”. Pensamos opinaría sobre lo económico, pero con los pies en la tierra, tiene una clara percepción de la realidad y la aborda sin restricción alguna. Es así que conversamos con Alexander Guerrero sobre el presente, futuro y percepción de la situación económica venezolana.
¿Cuál es la situación económica del país en estos momentos?
Alexander Guerrero: La situación del país es muy mala. No hay dos dimensiones en el tratamiento de la situación económica. Le ha ido tan mal al sector privado, desde del punto de vista netamente de sobrevivencia como empresa, por la molienda del derecho de propiedad que ha habido y las expropiaciones. El marco jurídico desapareció. No hay marco jurídico. Eso simplemente se acabó. Eso lo que ha hecho es que coadyuvado a que la gente de empresa, los emprendedores, más bien se hayan rezagado. Se hayan retirado del mercado, y se hayan quedado subsistiendo de alguna forma. Porque a veces es muy difícil cerrar, a menos que venga el gobierno, te expropie y entonces no hay alternativa.
Con una carencia de marco jurídico, como la que tenemos, no hay protección del derecho de propiedad. Ese es el punto crucial que ha afectado a la economía venezolana.
Lo que ha sucedido es que el gobierno se ha apalancado en el ingreso fiscal. Y en base al ingreso fiscal, ha empobrecido a la empresa venezolana y la ha sustituido. Y en el mejor de los casos, la empresa venezolana se queda ensamblando o importando.
Donde también se opera un proceso de destrucción ha sido a través de los mecanismos del control de cambio.
En lo que sería lo más importante en términos institucionales, es en la protección de los derechos de propiedad y de empresa como un mecanismo eficiente a largo plazo para crear riqueza. En cambio lo que ha habido es una situación de destrucción y descapitalización.
A eso tienes que agregarle una situación macro económica absolutamente inestable, inviable, que únicamente vive apalancada del gasto público, hasta donde ese gasto público puede mantener la economía.
Ya se percibió, y se percibe con claridad desde finales del año 2008 a propósito de la crisis petrolera cuando los precios retrocedieron, que el país (sector público, el gobierno) no tenía esa resistencia financiera para mantener la economía en crecimiento. Es lo que hizo que en el año 2009 y 2010 hayamos vivido momentos de contracción económica, casi como perdurables, porque no hay fuerza para sacar la economía hacia un crecimiento. Mucho menos ahora donde el gobierno, que mantuvo al mismo tiempo del ingreso un proceso de endeudamiento casi al infinito, se ha conseguido que el servicio de la deuda ahora, afecte el flujo de caja del gasto público.
Tenemos un servicio de la deuda que es prácticamente explosivo e insostenible por el fisco. El gobierno del Presidente Chávez, a sabiendas de esto, desde hace año y medio le puso la mano al Banco Central. Allí tiene un mecanismo de financiamiento. Lo que estamos viendo en la calle, porque eso es inflación pura.
Tenemos todos los males: Una sociedad en franco regreso, en regresión económica. Alta inflación, la más alta del mundo. Destrucción del derecho de propiedad.
La gente no puede apelar a sus ahorros para crear economía. Esa es la única forma, porque es el único crecimiento que es sustentable en el largo plazo.
Por el contrario, tenemos el marco macroeconómico absolutamente destruido. Al mismo tiempo que tenemos el acecho del proceso revolucionario sobre una cantidad de instituciones que dependen del Estado, que lo que hacen es perseguir a las empresas y a los ciudadanos. Eso ha hecho que la descapitalización de la economía venezolana sea global.
Podemos hablar hoy, y eso lo dicen ya los medios internacionales y la gente que se encarga de estudiar a los países, que por ejemplo Venezuela es un país al que nadie quisiera venir a invertir porque el gobierno no respeta los contratos. Ahí tenemos la cementera, las petroleras, las expropiaciones de las empresas extranjeras donde todavía no han pagado esas expropiaciones. Lo cual ha hecho incrementar la deuda del gobierno, porque esa es una deuda que el gobierno tiene.
¿Cómo se ve Venezuela entonces?
Alexander Guerrero: Es un país visto como esas sociedades africanas tribales de mediados del Siglo XX cuando obtuvieron la independencia. Donde después de la II Guerra Mundial, no había incentivos para que la gente fuera a invertir a África, un continente con amplio reservorio de materias primas importantes. Sin embargo, muchos capitales quisieron irse a Asia y América Latina porque consiguieron mejores facilidades.
Venezuela está en un grado de africanización pleno, total, que nos coloca en proyección de lo que era un país africano recién obtenida su independencia a mediados del Siglo XX.
Este proceso lo vamos leyendo en la calle en términos de empobrecimiento. A los sectores de bajos ingresos de alguna forma le ha llegado el subsidio de modo directo e indirecto, que el gobierno ha tratado de mantener ahí, porque ha servido para financiar su base política que dura hasta el momento en que le duran los reales.
La caída de la popularidad del presidente, y la caída en votos que hemos visto en las últimas elecciones, no es sino un reflejo que se le acabaron los reales. Y esa es la gran realidad que atraviesa Venezuela hoy. El gobierno está limpio y endeudado. El sector privado está descapitalizado y sin ahorros. ¿Cómo se enfrenta una estrategia de crecimiento económico? Imposible! (se da respuesta él mismo)
Tendría que haber una especie de acuerdo político, que me imagino que está en formación, entre los sectores políticos de oposición. Donde se vuelvan a restablecer unas reglas mínimas que permitan a este país ser creíble a nivel internacional. Venezuela todavía tiene grandes recursos. Se tendrá que poner énfasis en el mercado internacional para tener los flujos de ingreso que necesita el país para crecer económicamente como lo hace Perú. Un país que tiene 20 años creciendo por encima del 6% como lo hace Chile. Inclusive, como lo hace Brasil. Lula, que pertenece a la escuela de Chávez, no pudo destruir ni un solo bloque. No se lo permitieron las instituciones brasileñas. Lula tuvo que revertirse de un pensamiento comunista, como el que tenía hace 10 años, a lo que ha sido hoy. Prácticamente el niño mimado del capitalismo internacional. Porque no pudo revertir nada, porque las instituciones brasileñas son muy fuertes. Se dio cuenta que no podía, dedicándose a conseguir negocios para Brasil.
Hay países de América Latina que ha hecho lo correcto y han venido creciendo. Nosotros hemos ido diametralmente distinto, y ahí tenemos al país.
¿Cómo se ve el año que viene?
Alexander Guerrero: El año que viene se ve igual de malo. El problema nuestro no es económico. Es esencialmente político. Porque depende de decisiones políticas. Una vez se tomen las decisiones políticas apropiadas, a la vuelta de un año cuando venga el proceso electoral, Chávez salga derrotado y la oposición política entre a gobernar, deberán tomarse las decisiones políticas importantes para regresar a Venezuela a la racionalidad de un mundo creíble. Salir del socialismo, que es un viaje a la servidumbre y la miseria, y retornar a la economía mundial capitalista que es donde está exclusivamente el crecimiento económico.
Necesitamos constituirnos en un país creíble, confiable. Que la gente tenga confianza, tato los inversionistas extranjeros como los venezolanos que tienen sus ahorros afuera, viendo su patria como el país donde progresar. Es allí donde va a ocurrir. Este país no se acaba. Chávez tiene once años destruyéndolo y todavía no se acaba. Es necesario salir de Chávez.
El problema venezolano es político. Primero resuelves lo político, tomas las decisiones que hay que tomar, y después lo económico es un problema de acuerdo fundamental, de unas cosas en general y la economía va a comenzar a andar sola. Pero debemos devolver al país a la institucionalidad y el respeto a la libertad y a los derechos del individuo, a la libertad de empresas, que los mercados retornen, que haya arbitraje libre y eventualmente el Estado se dedique a estimular el crecimiento económico para que el pobre salga de la pobreza. La única forma como sale el pobre de la pobreza es con trabajo y educación. No con la ayuda del Estado. Quien lo hace más pobre es el Estado.
Fuente: Entrevista a Alexander Guerrero
