Por Eduardo Martínez
A 72 días del 28 de julio, día en que los venezolanos votaran por un nuevo presidente, el panorama mundial se nos presenta complicado y peligroso. En el mundo no suenan tambores de guerra. Hay guerras a los dos lados del Mar Mediterráneo. Desde hace dos años en Ucrania; y desde hace 7 meses en el Medio Oriente.
Es verdad que siempre se han sucedido conflictos bélicos. Sin embargo Venezuela, desde principios del Siglo XX se había mantenido, si no neutral, por los menos distante de los teatros de operaciones.
En la Primera Guerra Mundial, J.V. Gómez declaró la neutralidad. En la Segunda Guerra Mundial, fue inevitable que Venezuela declarara la guerra al Eje, aunque el impacto fue insignificante, mas allá de unos ataques de los submarinos alemanes en la vecindad de nuestras costas en el Mar Caribe.
En la segunda mitad del Siglo XX, en el ambiente mundial de la llamada Guerra Fría, Venezuela asumió la neutralidad, y hasta cierto punto, nuestros diplomáticos sirvieron para de alguna forma mediar en los conflictos.
Corea, VietNam, las guerras Árabe-Israelí, los Balcanes, y las guerras civiles en Centro América, Venezuela pudo permanecer prácticamente amiga de todos, y no hacerse parte de ninguno de los dos lados de las confrontaciones.
Nos mantuvimos amigos de Israel, y amigos de todos los países árabes. Muchos de estos países, nuestros socios en la OPEP. Nada ni nadie pudo arrastrarnos a estas guerras.
Tomar partido, es lo más fácil que un gobierno puede hacer. Mantenerse neutral y dispuesto a mediar, es lo más difícil. Nuestros diplomáticos y gobernantes, hasta 1999 lo lograron. Fue un éxito de los gobiernos, los presidentes y la Cancillería venezolana.
A partir de 1999, todo cambió. Un presidente militar y militarista, nos arrastró a inmiscuirnos en conflictos con los cuales no teníamos, y no tenemos, nada que ver. Lo que indudablemente ha tenido sus consecuencias. Entre ellas, aparecer alineados con lo peor del mundo actual. Ahí donde hay regímenes no democráticos, acusados de violaciones de los derechos humanos, y metiéndose en cuanto conflicto se genera, ahí está el gobierno venezolano.
Los venezolanos debemos revisar y actuar para corregir estos entuertos que pueden acercarnos, y nos acerca sin necesidad alguna, a estas guerras.
Hoy tenemos esta posibilidad. Ante la aspiración del actual presidente de ser reelegido – funcionario de arte y parte en ese re alineamiento de Venezuela en el contexto mundial- ha surgido la candidatura presidencial del embajador Edmundo González. Un profesional formado y con experiencia, en la tradición diplomática no belicista de Venezuela.
El 28 de julio tendremos esa oportunidad. Tenemos la opción diplomática. Hay que votar.
@ermartinezd