Por Simón Jiménez Salas
Desde hace algún tiempo se viene hablando de la globalización en la política como forma ideológica para administrar el poder público. Se les presenta a los países como el ogro que viene a acabar con la civilización moderna o con nuestra forma de vida democrática. Se nos vende como el compendio de la perversidad total; más al adentrarnos en su compleja manifestación hay bastante de verdad y ello nos obliga a conocer sus manifestaciones para estar preparados frente a su posible influencia en los procesos electorales.
Hubo una discusión y diferenciación entre “GLOBALIZACION” y “GLOBALISMO”; mas hoy en día se le utiliza indistintamente, pero los filósofos y los ortodoxos pretenden diferenciarlos, señalando que la GLOBALIZACION es una ideología política, en tanto que el globalismo es una forma “de comprender todas las interconexiones del mundo moderno, y resaltar los patrones que las subyacen (y las explican)”, es para muchos un factor político, peligroso.- Según Joseph Nye de quien se señala como creador de esta filosofía que en este universo diferenciador entre La globalización y globalismo, se dice que el primero implica la libertad individual y el respeto a su propia historia, en tanto que el globalismo es igual a socialismo radical, comunismo y populismo.
El término es ahora utilizado frecuentemente como un término peyorativo por movimientos de super extrema derecha. Es una conspiración mundial para acabar con los zurdos y la pusilánime derecha, aspiran dominar la mayor parte de los Países. Sus adherentes se están arropando conjuntamente con un concepto extremo y grave: Los intereses nacionales; “la Nación primero”. Últimamente se l identifica como “NUEVO ORDEN MUNDIAL”.
Se habla de una conspiración trasnacional mundial, que, quizás, nació con DAVID ROCKEFELLER (¿?) o el grupo Bilderberg, hoy vigente con GEORGE SOROS y su “Open Society”, de quien se informa es el propulsor mundial del globalismo, con la connotación muy rara de afinidades del camino, con quienes deberían ser su antítesis, como la izquierda radical, nacionalistas-separatistas totalitarios, movimientos antisistema; en definitiva, todo lo que sea contrario al orden demoliberal establecido. Se dice que Soros está financiando la migración ilegal, amén de afirmarse que como Soros es un multimillonario Judío, está implícito un problema de semitismo y que propicia y financia la llamada diversidad sexual y de genero (LGBTI) .
Actualmente, la economía liberal se viene imponiendo cuando se trata del desarrollo nacional en países que miran hacia el futuro, pero se presentan situaciones que la ortodoxia liberal, sino tiene un acento social, fracasa electoralmente.- El elector, de países en via de desarrollo, prefiere sus beneficios inmediatos que aquellos a mediano o largo plazo; y por ello las promesas demagógicas tienen una buena acogida entre la mayor parte de la población desasistida.
La libertad frente a las necesidades inmediatas es un concepto etéreo, hermoso y cierto, pero para la población de menos recursos, más importante es el hoy, lo inmediato y el presente. El Liberalismo, la democracia y la seguridad jurídica es el postre para los necesitados, pero antes es necesario la satisfacción inmediata. –
El problema no es que la mayoría poblacional acepte los postulados del globalismo, es que este posee una gran capacidad de financiamiento inmediato (compra de conciencia) y es lo que buscan los aspirantes a gobernar y mas todavía el que tiene necesidades y aceptando la realidad inmediata se afilian, sin querer, al globalismo, quien sabe lo que quiere y cobra. Allí empiezan a influir, directa o indirectamente, en las decisiones políticas, financieras y sociales del financiado. –
El problema general se encuentra en que las grandes potencias, Estados Unidos, China, Rusia (la India no puede descartarse) con el añadido de países ya desarrollados como Europa, Asia (con sus excepciones), Inglaterra, Canadá, etc. Solo se miran a sí mismo y hacia adentro, donde la Paz Mundial es una utopía para situaciones circunstanciales, no es algo trascendente y permanente, hay quienes afirman que las diferencias han dejado un escenario de nueva guerra fría.
Alguien escribió que “el «muro de Berlín» de la Globalización oficial ha caído, y por ello estamos ante el fin del modelo financiero unilateral unipolar impuesto por los lobos de Wall Street. La globalización, que acabó en la desilusión de su utopía, se está pulverizando en numerosas piezas contradictorias”.
No existe una única democracia a escala general, universal y planetaria; pues en cada país tiene sus características democráticas propias, aun cuando se respeta el contenido del concepto. Es allí donde el globalismo intenta penetrar, para “quedarse”.
Hoy la hegemonía individual de un País sobre otros, no resulta de una superioridad militar cuantitativa. sino del desarrollo de sus instituciones en el plano científico, por ello las guerras las ganan quien ha desarrollado o recibe un apoyo tecnológico de última generación; si fuera lo contrario ya Rusia hubiere conquistado o derrotado a Ucrania, o los grupos terroristas se hubieran impuesto en muchos países. Allí el globalismo se entromete financiando a sus creyentes: Es una realidad que está presente y no debe menospreciarse.
Todo extremo es perjudicial y el Globalismo se hace presente, en el sector político, entre las primeras causas posibles de afectar resultados electorales. El gran problema se encuentra en la capacidad de influenciar o financiar con el señuelo de un globalismo a los países vulnerables como los nuestros de América Latina.
Dios nos agarre confesados