Entre la zanahoria y el garrote

Por Eduardo Martínez

En la medida en que se acerca la Primaria, el régimen venezolano insiste en avanzar en su aislamiento internacional. Blindándose para que no interfieran en sus tropelías que le permitan continuar en el poder.

La cuestión es que blindarse le está resultando en un creciente aislamiento internacional. No existe más ese Mundo en el que los gobiernos atropellaban a escondidas. Las nuevas tecnologías de comunicaciones acercaron a todos los pueblos del planeta.

Es así como lo que ocurre en un caserío de lo más profundo del Amazonas, en cuestión de minutos puede convertirse en el “trending topic” de las agendas mundiales de noticias.

Venezuela no escapa de esa realidad. Porque Venezuela tiene también su porción de la selva amazónica.

Desde hace pocos años lo que ocurre en Venezuela es materia de análisis de las cancillerías de los principales países del globo. Y si le interesa a los gobiernos, también le interesa la prensa. Sea esta prensa mundial, regional o local.

Con el actual régimen, Venezuela pasó de interesar por su petróleo y sus mises, a ser un país donde el respeto a los derechos humanos están bajo una lupa y sus autoridades en permanente duda.

Recientemente

En las últimas semanas las lupas de seguimiento sobre Venezuela han encendido las luces de alerta (warning). Es un combo de situaciones que hacen prever inestabilidades políticas, más violaciones a los derechos humanos e inciertas proyecciones.

Pasando revista a las noticias de la última semana, encontramos que mientras un fiscal federal argentino abre causas por crímenes de lesa humanidad a altos oficiales venezolanos, en Europa se autoriza la extradición al Pollo Carvajal -ex jefe de la inteligencia militar venezolana- quien atesora los más tétricos secretos del régimen.

Y como si fuera poco, en La Haya continúan las investigaciones de la fiscalía ante la Corte Penal Internacional a las violaciones “presuntamente” cometidas por el régimen venezolano.

El derecho a elegir y ser electo también es un derecho humano

Así mismo, tanto la Unión Europea (UE) como los Estados Unidos, han advertido al régimen venezolano sobre sus acciones de inhabilitación de la precandidata presidencial de la oposición.

La UE, dando un pasó más allá de lo que ha hecho Washington, ha declarado persona non grata a Nicolás Maduro y a sus estrechos colaboradores.

La respuesta del régimen ha sido romper la relación con la Misión Electoral de la UE. En una acción, que tal vez le convenga en estos momentos, pero que a futuro solo le traerá más aislamiento.

A la par de estos acontecimientos, el gobierno en Caracas profundiza su alineamiento con gobiernos “parias”. Esos países rechazados por el mundo democrático.

Esos países democráticos han demostrado hasta el momento, ser precavidos. No vociferan, como se acostumbra desde Caracas. Sino que por el contrario, hablan con medidas y acciones. No hablan “paja”. Mucho menos abusan de la retórica.

En este sentido debemos ver puntualmente dos aristas de las sanciones.

Por una parte, la acción de que se puedan levantas las sanciones que vienen aplicando. Por otra parte, que aprueben otras sanciones.

Con las tropelías electorales del gobierno, el levantamiento de las sanciones no pasa de ser un sueño.

Si se profundizan estas tropelías, el gobierno de Estados Unidos ha advertido “off the record” que puede anular las licencias otorgadas a Chevron. Lo que produce para las cuentas nacionales venezolanos un monto superior a los 100 millones de dólares, mensualmente.

La “zanahoria y el garrote”

Desde hace más de 100 años, la diplomacia estadounidense ha aplicado la política de la “zanahoria y el garrote”.

En el caso de Nicolás Maduro, EEUU la ha venido aplicando de manera inteligente. Primero cortó las zanahorias. Para luego entregar pequeñas partes, ni siquiera una zanahoria completa.

Recientemente, y a pesar de la inhabilitación de la precandidata Machado, Washington extendió una nueva licencia para la exportación de gas venezolano.

Esta zanahoria resultó algo curiosa, por cuanto las refinerías de Paraguaná están operativamente aminoradas por la falta de gas suficiente. Lo que lleva a que los altos mandos en Caracas deban decidir entre, si exportan el gas para tener más ingresos, o si se usan el gas para producir más combustibles y otros derivados.

Traduciendo lo anteriormente señalado, es la decisión entre poder mover al país, o atesorar más divisas. Ni más ni menos.

Sin embargo, no faltarán “expertos” petroleros que saldrán al paso para decir que esto no es así. Claro, con la ausencia de información oficial todo es posible. Tanto por las informaciones que nos llegan, como por las que nos hacen llegar los que aseguran que no es así.

En todo caso, pudiéramos estar en las cercanías de un retiro de la zanahoria. Lo que no sabemos, es por donde vendrá el garrote.

Nota: Las sanciones, hasta el momento, han venido siendo aplicadas a jerarcas del régimen venezolano, presuntos perpetradores de violaciones de DDHH, incursos en lavado de dinero, narcotraficantes, y entes del Estado venezolano muy particulares. El ciudadano común y corriente no ha sido sancionado. Como usted que lee esta nota.

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@ermartinezd

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